8 Sep 2014 - 2:00 a. m.

La deuda de la ERU con San Victorino

Más de 400 ciudadanos invirtieron en un proyecto que Petro prometió sacar adelante. Mientras Metrovivienda avanza en obras, el plan inmobiliario está frenado.

Santiago Valenzuela

Luis Fernando Rodríguez es una de las 463 personas que creyeron en la renovación urbana de San Victorino, un multimillonario proyecto del que se rumoró mucho en 2004, se promocionó oficialmente en 2007 y que hoy sigue en etapa de “reestructuración”. Hace cuatro años, la Empresa de Renovación Urbana (ERU) le prometió un local en lo que sería el “Centro Internacional de Comercio Mayorista” de San Victorino, una zona a la que supuestamente llegarían 9.000 empresarios. Rodríguez quiso ser uno de ellos e invirtió $200 millones para comprar un local de 3x3, pero lo sigue esperando.

Pese a que en 2011 la alcaldesa Clara López se comprometió a ejecutar el proyecto con los inversionistas que habían consignado su dinero en la Fiduciaria Bogotá (casi $6.000 millones), ese mismo año la ERU emitió un comunicado anunciando la liquidación del contrato con la Unión Temporal Urbe Capital, encargada del plan, por supuestas irregularidades. El proyecto quedó en cero. Cuando Rodríguez se postuló, el metro cuadrado estaba avaluado en $17 millones y un año después en $60 millones.

En noviembre de 2011, antes de asumir la alcaldía, Gustavo Petro le envió una carta al procurador general, Alejandro Ordóñez, explicándole que el proyecto sería suspendido: “Me preocupa la ausencia de modelos financieros sólidos y las condiciones de participación de los comerciantes del sector. El modelo de gestión propuesto es ligero en las obligaciones y asignación de riesgos al inversionista-constructor. La ERU le entregó la contratación a una entidad financiera buscando eludir responsabilidades legales (penales, disciplinarias y fiscales) y tener un procedimiento más laxo”, dice el documento.

Las dudas aumentaron a finales de 2012, cuando la Contraloría Distrital le advirtió al alcalde Gustavo Petro que con la decisión de suspender el proyecto estaba poniendo en riesgo $27.000 millones del patrimonio público que estaban destinados al proyecto de inversión “Centro Internacional de Comercio Mayorista”.

La ERU intentó ponerle fin a la incertidumbre en julio de 2013, cuando les dijo a los inversionistas que ese mismo mes estaría lista una licitación pública para seleccionar al inversionista constructor que sacaría adelante el proyecto. Se habló, en ese entonces, de construir un complejo comercial de ocho torres. “Son más de 90.000 metros cuadrados con variedad de locales, ofrecerá alternativas inmobiliarias y comerciales para todos los grupos económicos del sector, potenciará y generará mayor oferta de productos en locales tradicionales, comercio minorista y madrugones”, sostuvo la empresa.

La licitación para seleccionar a la empresa de construcción se declaró desierta. Desde entonces el proyecto está en “etapa de reestructuración”. ¿Qué sucederá con las personas que, como Luis Fernando Rodríguez, invirtieron en el proyecto? ¿Qué cambios ha hecho la ERU en los diseños? ¿Sigue vigente el precio por metro cuadrado? ¿Cuánto le ha costado al Distrito modificar los estudios? Ninguna de estas preguntas fueron resueltas por la Empresa de Renovación Urbana. La oficina de comunicaciones de la entidad le dijo a este diario: “El proyecto está en fase de reestructuración, por lo que aún no estamos entregando información”.

No obstante, algunos medios de comunicación han publicado información reciente sobre el proyecto, señalando que la ERU tiene listo un concurso de contratación por $110.000 millones y que sería adjudicado a finales de este año. Además, que empresas como Amarilo, Ospinas y Pedro Gómez están interesadas en el proyecto. La oficina de comunicaciones asegura que la información no es verídica y que “ninguna de estas compañías ha manifestado interés”.

Ante la incertidumbre, los inversionistas le han exigido claridad a la ERU. El pasado 27 de agosto, el secretario de Integración Social, Jorge Rojas, se reunió con los comerciantes de la zona para hablar sobre problemas de seguridad, habitantes de calle y prostitución. Patricia Calderón, vocera de los comerciantes, dijo: “hace años han dicho lo mismo: que van a mejorar las calles, los edificios, y en realidad no hay nada. Sobre el plan de renovación no se dijo nada. No nos sorprende que la administración nos tenga abandonados”.

Las obras de Metrovivienda

Al margen de los planes fallidos para la construcción del centro comercial mayorista, Metrovivienda ha avanzado en otra fase del proyecto: las obras de espacio público y de viviendas de interés prioritario (VIP). En agosto de 2013 empezaron obras de espacio público, redes y vías de acceso. A la fecha, dice la entidad, “se construyeron 946 m² de pavimento y un paso pompeyano, en la carrera 13, entre calles 9 y 10”. También se construyeron 1.962 m² de andenes, entre la carrera 13, la calle 9, la Avenida Caracas y la calle 10. En cuanto a espacio público, se han entregado 1.677 m² en la plazoleta Huella de los Mártires. “Se ejecutaron también redes de acueducto, energía, teléfono y gas, bajo las franjas peatonales de la carrera 13, con sus cámaras y cajas de paso”, dice la entidad.

Otras obras que ya están terminadas son las nuevas redes de alcantarillado en la carrera 13 y en la calle 9. Sobre las 310 viviendas de interés prioritario (VIP) en las manzanas 3 y 10 de San Victorino, Metrovivienda dice que el proyecto está a cargo de las empresas BRP y Capitol. “En la manzana 3 habrá un edificio de 12 pisos, con área de comercios, servicios y VIP. Contará con 234 estacionamientos, áreas comerciales con casi 6.000 m² y un área de servicios con 3.000 m² disponibles. Las VIP estarán desde el piso cuatro hasta el doce. El edificio tendrá accesos independientes para las áreas de comercio y vivienda: escaleras convencionales y eléctricas, ascensores de carga e ingresos peatonales”. De otro lado, en la manzana 10 será construida una segunda torre de seis pisos, con un sótano de 40 parqueaderos, seis plantas comerciales de 600 m² cada una y una plazoleta de comidas en la terraza. Estas obras estarían listas el próximo año.

El plan parcial de renovación urbana que se presentó en 2012 (ver Lo que se planeó en 2012) ahonda en los riesgos que generan los inmuebles deteriorados: “San Victorino se caracteriza por construcciones representativas de desarrollos arquitectónicos hasta los años 70. De estas, se desconoce si cumplen condiciones estructurales, pero se presume que muchas no cumplen, dada la informalidad con que se construía en los años 80”.

Otro dato que arrojó el estudio es que los 2.531 establecimientos que reportan ocupación generan 20.798 empleos. Esta anhelada renovación tardaría 15 años, según el estudio. Ahora serán 17, o más, como dice Luis Fernando Rodríguez: “Es mejor retirarse del proyecto. Aunque no es una estafa como tal, sí nos sentimos timados por la ERU”.

svalenzuela@elespectador.com

@santiagov72

Comparte: