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6 Aug 2021 - 10:38 p. m.

La planta de tratamiento de Vitelma: un regalo de cumpleaños para Bogotá en 1938

Hace 83 años se inauguró la primera planta de tratamiento de agua moderna que utilizó cloro para mejorar el servicio de acueducto para los bogotanos. Cumpleaños 483 de Bogotá.

Luis Alfredo Barón Leal

La construcción de la planta de tratamiento de Vitelma empezó en 1934 y se inauguró en 1938. Desde su puesta en funcionamiento se consideró como un hito en la historia de la ciudad, al reemplazar a los viejos tanques de almacenamiento de agua de Egipto, San Diego y Chapinero.
La construcción de la planta de tratamiento de Vitelma empezó en 1934 y se inauguró en 1938. Desde su puesta en funcionamiento se consideró como un hito en la historia de la ciudad, al reemplazar a los viejos tanques de almacenamiento de agua de Egipto, San Diego y Chapinero.
Foto: Luis Alfredo Barón Leal

Históricamente el 6 de agosto se ha establecido como la fecha de fundación de la ciudad de Bogotá y, por lo tanto, también se ha tomado como la fecha de su celebración y conmemoración. La tradición de tomar este día como el momento en el cual se dio origen a la ciudad se encuentra en las obras realizadas por algunos cronistas españoles y criollos, que durante el desarrollo del régimen colonial explicaron a su manera la fundación completa o incompleta de Santafé.

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Algunos cronistas hablan de los ritos conmemorativos que se realizaban entre el 5 y 6 de agosto, en los cuales se celebraba el triunfo del cristianismo sobre el paganismo indígena. Luego en el siglo XIX se empezó a establecer un “ejercicio de conmemoración” de la fundación los 6 de agosto de cada año como una fiesta patria más, mezclada con las fechas del 20 de julio y del 7 de agosto. Y para el año de 1920, por acuerdo del Concejo, se declaró el 6 de agosto como una fiesta municipal.

En 1938 Bogotá cumplió su IV centenario de fundación y como nunca antes la celebración adquirió una magnitud muy importante. Para esto se desarrolló una amplia programación desde el 18 de julio hasta el 31 de agosto. Instituciones, academias y entidades públicas y privadas participaron cada una a su modo. Y a pesar que la ciudad tenía un alto grado de pobreza, habría que celebrar.

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Cinco años atrás ya se había comenzado la planeación de la celebración, la cual incluía principalmente el desarrollo de una serie de obras públicas para “arreglar la casa”. Varias se desarrollaron y otras se quedaron propuestas. Muchas se planearon para la ocasión y otras fueron vendidas bajo el rótulo de la celebración, así formaran parte de proyectos diferentes.

El plan de obras del cuarto centenario fue una recopilación de necesidades previas que la ciudad ya tenía. Para esta fecha se levantaron las primeras casas del barrio el Centenario; varios edificios de importancia hoy, como la Biblioteca Nacional, la Media Torta, el teatro San Jorge, el Teatro Colombia (hoy Teatro Municipal Jorge Eliecer Gaitán), el Estadio El Campín, la Cárcel Municipal, la Escuela de Policía General Santander, y algunos edificios de la Universidad Nacional, como el Instituto Botánico Nacional y el Estadio Alfonso López, entre muchos otros.

Pero sin duda, la obra más importante dentro todas fue la construcción de la planta de tratamiento de Vitelma, en el sector de San Cristóbal. Esta fue oficialmente inaugurada el 5 de agosto de 1938, con la presencia del alcalde, el gerente del acueducto y los miembros del cabildo. Este fue el primer acueducto moderno de Bogotá y funcionó hasta 2003.

Su construcción empezó en 1934 y se inauguró en 1938 como un regalo de la nación para la ciudad. Desde su puesta en funcionamiento se consideró como un hito en la historia de la ciudad al reemplazar a los viejos tanques de almacenamiento de agua de Egipto, San Diego y Chapinero, ya que Vitelma utilizaba el agua que provenía desde el recién construido embalse de la Regadera, inaugurado también en 1938.

Para la creación de la planta y la represa se juntaron varias firmas: el diseño de la planta fue realizado por la firma Fuller & Everett, con la interventoría de la firma Chester M. Everett y el ingeniero sanitario Geo C. Bunker, quien ya era famoso entonces, porque había promovido la utilización de cloro en el agua en 1920.

Por su parte, la construcción de la planta fue realizada por la firma colombiana Lobo Guerrero y Sanz de Santamaría; la represa de La Regadera fue construida por la firma Sanders Enginneering Corporation, y la tubería de conducción, por Lock Pipe Company. La represa de la Regadera se construyó a 3000 metros de altura y se comunicaba con la planta de tratamiento situada a 2800 metros, por medio de un tubo de concreto reforzado y cilindro de acero de 22 kilómetros.

Uno de los principales elementos utilizados en Vitelma fue el cloro, producto de gran importancia para garantizar la potabilidad del agua. Como este era traído de Europa o de EE.UU., la Segunda Guerra Mundial afectó su importación, por eso en 1942 se constituyó la Compañía Nacional del Cloro, cuya fábrica se estableció al pie de Vitelma.

El estilo arquitectónico de la planta tiene rasgos principalmente de estilo neocolonial, pues da la impresión de ser más un templo católico, que una planta de tratamiento, por su torre que se asimila con un campanario y su planta de una nave, donde se encuentra el salón de filtros.

Además de contar con una capilla y una pila de agua a modo de bautisterio, de allí que Vitelma sea considerada como un “templo del agua” y que se encuentren elementos como candelabros con los cuales se hacían procesiones desde la cercana Iglesia de la Peña y los barrios populares aledaños.

La edificación se caracterizó por el lujo y elegancia de sus materiales importados para pisos, escaleras y barandas, realizados en mármol de carrara, finos guardaescobas, marcos de puertas y ventanas y las bellas luminarias. Para esa época Bogotá contaba con aproximadamente 330.312 habitantes, según el censo realizado en 1938, y hasta ese momento no contaba con un servició de acueducto moderno que suministrara agua con calidad a su población.

Aunque la planta fue considerada como un gran avance en la consolidación del acueducto de la ciudad, el servicio no alcanzaba a cubrir a la mayoría de la ciudad, que no contaba con servicio de agua potable domiciliario o funcionaba aún con aljibes o acueductos locales. La planta de Vitelma es una de los bienes de interés cultural más importantes de Bogotá y está declarada actualmente como Patrimonio artístico e histórico de la nación.

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