Publicidad
4 Nov 2020 - 2:00 a. m.

Las claves para la región metropolitana Bogotá - Cundinamarca

Las integraciones regionales son cambiantes y obedecen tanto a factores externos como a múltiples actores internos que merecen participación para dar garantías a los procesos. Entender las necesidades propias es vital para optimizar las oportunidades.

Carmenza Saldías Barreneche*

Se debe reconocer el carácter multiescalar de las relaciones regionales.
Se debe reconocer el carácter multiescalar de las relaciones regionales.
Foto: El Espectador - David Campuzano

Las regiones son la manera de integrar las ciudades y campos que comparten ecosistemas comunes, o espacios virtuales, los cuales deben manejarse atendiendo principios como interdependencia, productividad y equilibrio, que permitan garantizar la sostenibilidad de las poblaciones y actividades que habitan y se realizan en este entorno, al igual que la preservación y mejoramiento del propio sistema de naturaleza (o virtual) en que se inscribe el sistema socioeconómico.

En general, los procesos de regionalización corresponden a tres grandes momentos: el primero, de definición de la organización territorial, de arriba hacia abajo, por parte de los Estados Nación y en función de sus propósitos. El segundo, de redefinición de las entidades territoriales de nivel intermedio bajo las orientaciones e ideas del nuevo regionalismo de finales del siglo XX, de abajo hacia arriba y ligado a objetivos de integración en el contexto de la globalización, en los términos que se concebía entonces. Y la tercera, en ciernes actualmente, mantiene algunas de las premisas y aprendizajes anteriores, pero somete a cuestión aspectos de la globalización, la urbanización, el carácter extractivo de la economía, e incorpora elementos de los debates de género, crisis climática, equidad y bienestar, al igual que lecciones derivadas de la situación de Pandemia.

Si bien las distintas formas institucionales pueden coexistir, es claro que alguna estará decayendo, mientras otra emerge, en procesos dinámicos y flexibles que permean el quehacer político y administrativo de la sociedad regional. Es de esperar que la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca avance sobre los planteamientos más actuales y defina alcances que orienten el desarrollo territorial a futuro.

¿Qué son las regiones?

Las regiones son, sobre todo, procesos de organización del territorio, formal o real, en constante formación o desintegración. En esencia, son una escala de integración de ciudades y campos, configurada en torno a las relaciones de interdependencia en el marco de ecosistemas comunes y a la necesidad de garantizar la sostenibilidad de los sistemas urbano-rurales en este contexto.

Una vez creadas las ciudades, en una localización que provee el abastecimiento básico de agua y alimentos en el entorno inmediato y la atención en común de las demandas principales de esta, se crean las oportunidades para afianzar las relaciones de intercambio y ampliar las fuentes de abastecimiento más allá de los propios límites.

En estas circunstancias, las interrelaciones entre las ciudades y campos empiezan a configurar una red cuyos límites formales o virtuales dependerán, en particular, del tamaño de las poblaciones y la intensidad de las dinámicas socioeconómicas, esto es, de la presión que estas demandas ejercen sobre los territorios circundantes. Y de la capacidad de procurar las condiciones para la movilidad.

Las regiones cambian

La necesidad de servicios ecosistémicos, mosaicos de suelos, abastecimientos agroalimentarios, una nueva economía y gobernanza regional han variado y siguen haciéndolo a medida que los cambios en la población y los distintos atributos socioeconómicos de las áreas de concentración de la población lo exigen, generando efectos diferenciados sobre los territorios. También los límites son cambiantes, dinámicos, en función de los movimientos en el escenario global y en las condiciones generales de la economía, o en el escenario nacional o de la macro región latinoamericana. Es decir, hay factores endógenos y exógenos que inducen los cambios en los límites y en los enfoques de lo que se conoce como región.

Y si bien las regiones, de escala macro, meso o micro, que se conocen o registran en la actualidad parecen permanentes, en realidad ellas están en reconfiguración, en la medida en que se superan las razones y fundamentos de su delimitación o denominación, y nuevos criterios determinan el carácter y las exigencias hacia el futuro.

En este sentido, es importante recordar que la escala regional actual, en este caso, el departamento de Cundinamarca corresponde a la organización política de la Constitución de 1886, y atiende más a los intereses de hacer presencia estatal -del gobierno central-, y no tanto a las competencias de la planeación, coordinación y gestión del territorio en función de sus condiciones y del bienestar de la población que lo habita. Pero la gestión y configuración de la RAP-E o de la Región Metropolitana no implica automáticamente la supresión de dicha entidad territorial, ni estas nuevas entidades estarán en pleno uso de sus posibilidades en el corto, ni tal vez en un mediano plazo.

De hecho, los procesos que llevan a reconfigurar las regiones en una escala se interrelacionan y retroalimentan con los procesos de las regiones en otras escalas, lo que crea sinergias que contribuyen a acelerar o retrasar los cambios geopolíticos que estas redefiniciones expresan. Pero estos procesos no son de corto plazo, ni sencillos, ni sincrónicos.

Uno, porque si bien es posible definir la institucionalidad formal de la región, los procesos de regionalización marchan de manera independiente. Al respecto, pueden venir ocurriendo y manifestándose de diversas maneras, aunque las delimitaciones político-administrativas y sus enfoques no lo aborden expresamente.

Dos, porque esta reconfiguración sucede simultáneamente con los procesos de desintegración de las regiones definidas con anterioridad, que estarán vigentes mientras las nuevas surgen y que, en buena medida, definirán con sus acuerdos las posibilidades, viabilidad y oportunidad de las nuevas.

Tres, porque la redefinición territorial formal significa una recomposición de los distintos agentes socioeconómicos y políticos territoriales, y un cambio en los canales para los vínculos con lo local de los poderes nacionales, lo que hace parte de la propia reconfiguración de los Estados Nacionales y de la tensión entre el centralismo o federalismo y la autonomía territorial.

Cuatro, porque si bien hay una inmensa diversidad de regiones y de ciudades que a nivel global hoy avanzan hacia nuevas formas territoriales más allá de las definidas por los estados nacionales a su criterio, no hay una definición ni manera única de abordar tal asunto. Y esto hace necesario actuar siempre desde el conocimiento y la creatividad en el propio contexto de que se trate.

La reactivación del regionalismo

Mas allá de las dificultades que pueda tener en su desarrollo, la reactivación del tema del regionalismo y el interés renovado por la creación formal de nuevas regiones puede significar:

  • una evidencia del agotamiento de las anteriores regiones
  • la necesidad de avanzar en la re-delimitación de los umbrales del mercado para la economía, según crece y se consolida un sistema urbano – regional

En este sentido, el regionalismo se entiende como la ideología y el proyecto político de la construcción de región. El concepto también expresa la complejidad del fenómeno en su totalidad.

Hay numerosos regionalismos, tantos como maneras de leer la globalización. Y las interacciones se realizan hoy entre zonas con rasgos y atributos tan distintos que tal vez se debería reconocer la existencia de diferentes modalidades de regionalización.

En general, las perspectivas recientes no enfatizan solo en el sector externo, y tienden a promover una visión endógena, en la cual la regionalización se determina desde dentro, por una gran diversidad de actores, si bien recogen la circunstancia exógena según la cual la regionalización, en sus distintas escalas, y la globalización, son fenómenos interrelacionados del cambio de la gobernanza mundial.

Las recientes ideas, algunas en desarrollo como consecuencia de las reflexiones suscitadas por la Pandemia y las evidencias de aceleración de la crisis climática, incorporan aspectos del feminismo, la nueva economía, la geografía política, la complejidad y la gobernanza.

¿Cómo hacer regiones?

En lo sucesivo, el sistema urbano rural solo puede tener algún grado relativo de soberanía en una escala regional, que brinde efectivamente la sostenibilidad y se construya desde perspectivas compartidas de integración y cooperación.

Al respecto, se ve un cambio de énfasis en los conceptos principales. De una primera época del regionalismo cuando se hablaba de la interacción organizada, económica o política, entre unidades administrativas autónomas, o que antes lo eran, se pasa a contemplar la cooperación regional, entendida como actividades intergubernamentales que tienen como fin lograr la integración.

En estos términos, la interacción y la colaboración normativas entre los agentes y actores deberían facilitar la construcción de una arquitectura institucional flexible, multiescalar, relativamente convergente y armónica, que exprese de manera suficiente el propósito regional de la integración en el marco del respeto a la autonomía local.

Esa construcción en el caso de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca, podría contemplar los siguientes aspectos:

  • ser un proceso que se lleve a cabo de abajo hacia arriba
  • con la participación de actores y agentes diversos y bajo esquemas de liderazgos renovados, horizontales y colectivos, con planteamientos distintos a los estatales, particulares o privados, y favorables a la elaboración del proyecto común
  • considerar los nuevos temas y ciudadanías: ambiente, géneros, equidad y bienestar, economía del cuidado
  • permitir que se adelante una discusión, promoción y gestión abiertas e incluyentes
  • responder a las dinámicas de la reconfiguración de la geografía del poder
  • reconocer la existencia de una región real por sí misma, y no solo la entidad formal definida por las entidades territoriales miembros o las autoridades
  • formularse con una visión multidimensional sobre aspectos sustantivos de la región
  • tener un enfoque de globalización como factor exógeno
  • asumir la integración como una fusión planeada de economías regionales mediante la cooperación entre un grupo de entidades territoriales
  • en cuanto a la naturaleza jurídica de la región formal, se considera que debe ser resultado de un pacto entre quienes la conformen, bajo el principio de la multilateralidad y con el compromiso de que no se modifica unilateralmente

Consideraciones finales

En la actualidad, los procesos de regionalización y la reactivación de los regionalismos ocurren, ya no en el escenario de la guerra fría y el mundo unipolar, sino en un entorno multipolar y global. En este nuevo contexto, las regiones policéntricas y la globalización multipolar son caras de un mismo fenómeno. Pero ya no para alentar una globalización y crecimiento de la economía mundial a cualquier costo, sino para considerar una visión sostenible que permita reducir las amenazas y riesgos que implica la crisis climática, y ralentizar las dinámicas económicas, para procurar mejoramientos sensibles en las condiciones ambientales y de salud y bienestar humano y del planeta como resultado de tales ajustes.

Y estos procesos son ahora de carácter voluntario, gestados en regiones en formación interesadas en la integración y la cooperación como medios para abordar los retos presentes y futuros, muy lejos de las decisiones verticales de otras épocas. En algún sentido, esto significa abandonar las prácticas usuales del ejercicio del poder centralista, clientelar, impositivo, irracional, para aprender nuevas maneras más democráticas que favorezcan la madurez política de las sociedades. En este sentido, se trata de incluir los debates sobre género, ambiente, economía del cuidado, entre otros, que permitan incluir nuevas ciudadanías y objetivos sociales.

Y si bien los objetivos económicos priorizan el reconocimiento y fortalecimiento de los factores endógenos, no se busca promover el proteccionismo ni el aislacionismo, más bien se trata de entender las condiciones propias para optimizar las propias oportunidades y participar en entornos abiertos y articulados con la economía global, para potenciar las relaciones de interdependencia.

La construcción de la región, formal y real, debe ser el resultado de un proceso social, multidimensional y exhaustivo. Ya no es suficiente que la decisión sea de pocos, tampoco que la asignación de competencias de ámbitos especializados o restringidas a unos pocos servicios. En la medida en que los municipios son los agentes principales y, en realidad, la escala esencial de la construcción territorial, la variedad de sus necesidades y demandas, y la diversidad de municipios, requiere de entidades regionales capaces de manejar esta complejidad.

También se debe reconocer el carácter multiescalar de las relaciones regionales. Y la conveniencia de gestionar esta complejidad, más allá de las practicas usuales de épocas en las que lo regional era apenas una escala para resolver las relaciones de la Nación con el territorio. Ahora se trata de gobernar los territorios con las instancias adecuadas y permitiendo las relaciones en sus distintas escalas, desde lo local a lo global.

Finalmente, es importante señalar que los avances de Bogotá, Cundinamarca y sus municipios y los departamentos y municipios de la RAP-E de la Región Central están jugando un rol pionero en la reconfiguración territorial del país y, en especial, en el desarrollo de procesos de concertación y construcción de acuerdos, que tienen un significado importante para la población regional y representan un valioso y oportuno ejemplo para otras regiones. Del buen curso de estas tareas de reglamentar la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca y poner en práctica las ideas novedosas al respecto, puede derivarse una nueva época para los territorios de esta región y del país.

* Economista y magíster en planificación y desarrollo regional.

Síguenos en Google Noticias