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6 Jan 2021 - 2:46 a. m.

Las inversiones pensadas en el COVID-19 que quedan para la posteridad

En Bogotá se han invertido más de $1,75 billones para atender la crisis generada por el coronavirus. Sin embargo, parte de esas inversiones son proyectos, plataformas y recursos que quedarán a disposición de la ciudad para los próximos años.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista
Las inversiones pensadas en el COVID-19 que quedan para la posteridad

El año que pasó estuvo cargado de retos financieros para la administración de Claudia López. El complejo panorama que significó 2020 podría resumirse en una disminución de los ingresos y un incremento en el gasto de la ciudad. Es por esto que la mandataria tuvo que jugar varias cartas para garantizar la estabilidad económica de la capital, como lo fue el aumento en el cupo de endeudamiento, el “Plan Marshall” y un considerable presupuesto para 2021.

Entre los esfuerzos para atender a los más vulnerables, el Distrito adelantó inversiones en mercados, elementos de protección para los profesionales de la salud y servicios de hospedaje transitorios, entre otros. Según la Secretaría de Hacienda, el COVID-19 requirió que la ciudad reorientara rubros por $1,75 billones, entre los cuales se encuentran proyectos, plataformas y recursos, que no se quedarán en 2020, sino que continuarán para la posteridad de los bogotanos.

Entre las inversiones más importantes se encuentran las unidades de cuidados intensivos (UCI), las cuales permitieron brindar atención médica a los pacientes de COVID-19 de mayor complejidad, al punto que, como lo dijo López, “ninguna persona ha dejado de ser atendida”. Su papel también ha sido protagónico en la estrategia de reactivación, ya que su tasa de ocupación se ha mantenido cercana al 50 %, lo que se traduce en que la ciudad está mejor equipada para atender cualquier eventualidad ante la reapertura de otros sectores como actividades culturales, comerciales y deportivas, entre otras.

Las inversiones en este ámbito le permitieron a Bogotá pasar de 967 UCI (en marzo) a 2.215 (en diciembre), de las cuales 1.628 están disponibles para atender a pacientes COVID-19. Hay que tener en cuenta que a estas también se relacionan equipos médicos adquiridos por la ciudad y brindados por el Gobierno Nacional, como los ventiladores.

Pero la presión que ejerció la pandemia también llevó a que la capital mejorara en su infraestructura digital. Un claro ejemplo de esto fue el fortalecimiento del CADE virtual, el cual permitió que las personas, sin salir de sus casas, pudieran adelantar trámites y acceder a servicios. El Distrito aún continúa trabajando en esta materia, pues la meta es simplificar la mayor cantidad de diligencias, amén de hacerlo más cercano a la ciudadanía.

La secretaria general, Margarita Barraquer, detalló que estas inversiones también le dejan a la ciudad la plataforma de “Bogotá Cuidadora en Casa”, mediante la cual las personas pueden solicitar apoyo al Distrito, reportar su estado de salud e incluso ofrecer ayuda a los más necesitados. También queda la de “Gobierno Abierto”, la cual ofrece actualmente información detallada de lo que está pasando con la pandemia, pero a futuro se espera darle uso para abordar temas diferentes, como espacios de participación ciudadana.

Barraquer agrega que la ciudad queda con una capacidad instalada que le permite fortalecerse tecnológicamente para, desde las diferentes entidades del Distrito, producir, manejar información, gestionar datos y ponerlos al servicio de los ciudadanos, además de funcionar de manera remota. “La estrategia del teletrabajo se estará profundizando a lo largo de la administración”, detalló.

Desde la Secretaría Distrital de Cultura también se adelantaron inversiones de este tipo. Muestra de ello fue la intervención de más de 1.000 metros cuadrados de espacio público con señalización para facilitar el distanciamiento físico, además de reforzar la pedagogía y realizar compromisos en torno a las medidas de autocuidado con 150 comerciantes del barrio 20 de Julio. Otro de los logros que quedarán para la posteridad (en este caso para los próximos 10 años) es la exención del impuesto predial para museos y teatros. Con esto se busca incentivar la inversión en producción propia, con lo que se espera consolidar un aumento de la oferta cultural en la ciudad.

Finalmente, están los esfuerzos que se adelantaron desde la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, en cabeza de Carolina Durán. Parte de los más protagónicos es la estrategia de “Bogotá a Cielo Abierto”, la cual permitió que establecimientos comerciales como restaurantes y gastrobares, entre otros, pudieran activarse y funcionar atendiendo al aire libre a sus clientes.

Se planea que esta estrategia continúe el próximo año. Es más, durante los primeros meses de 2021 se definirá la tarifa que tendrían que pagar los empresarios que utilicen el espacio público con fines comerciales. El Distrito, por su parte, se ha comprometido a invertir en infraestructuras que posibiliten el desarrollo de estas actividades, como lo es la apuesta arquitectónica que amplió la capacidad de atención de la plaza de mercado La Perseverancia o las mesas y demás adecuaciones presentes en puntos específicos de Chapinero y otras localidades.

También se destaca el programa “Despega de Bogotá”, que ha llegado a 18 mil unidades productivas y ha facilitado un proceso de transformación digital, además de hacerlos sujetos de microcréditos. A esto se suma “Mi Bogotá Week”, que ha llevado a comerciantes de Usaquén, Las Pulgas y Chapinero, entre otros sectores, a vender sus productos en Mercado Libre, logrando que sus clientes potenciales sean de toda América Latina.

Si bien 2020 fue un año complejo, la pandemia también obligó a la ciudad a implementar mejoras que quedarán para la posteridad. El reto está en mantenerlas y responder a las nuevas demandas que plantee 2021.

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