20 Jun 2021 - 2:03 a. m.

Las piruetas para suplir la falta de Transmilenio

Tanto a los usuarios como al propio sistema les ha tocado recurrir a soluciones de emergencia ante las afectaciones que ha sufrido el sistema desde que se reactivaron las movilizaciones. Las reparaciones irán hasta 2022, por lo que habrá que buscar cómo combatir o trabajar en conjunto con el transporte informal, que ha hecho su agosto durante la crisis.
Felipe García Altamar

Felipe García Altamar

Periodista Política
En Soacha, donde todas las estaciones quedaron destrozadas y por tanto es uno de los sectores más afectados, se implementó una ruta circular y un servicio temporal entre el Portal Sur y la estación Terreros.
En Soacha, donde todas las estaciones quedaron destrozadas y por tanto es uno de los sectores más afectados, se implementó una ruta circular y un servicio temporal entre el Portal Sur y la estación Terreros.

Ahora que bajó la intensidad de las movilizaciones que se registraron por siete semanas en las calles de la capital, se evidencian más las consecuencias. Ya no hay protestas diarias, pero sí más de 220.000 usuarios de Transmilenio (TM) en zonas como Soacha, Américas, Usme o 20 de Julio que han tenido que arreglárselas para llegar a sus trabajos y hogares, pues una tercera parte del sistema está sin operar por actos de vandalismo. De las 147 estaciones de TM hay 47 inoperativas, tres con esquema provisional de validación y seis con cierres parciales, algo que puso a muchos a caminar, usar la bicicleta y, más que todo, a usar transporte informal.

Yaddy Pérez, quien vive en Soacha, contó que como las estaciones están destrozadas, para tomar TM debe llegar al Portal del Sur. Y tiene tres opciones: los buses de Soacha, bicitaxis o los vecinos, que transportan a las personas en sus carros. El pasaje en bus cuesta $1.100; en bicitaxi, $2.000, y en particulares hasta $3.000. “La diferencia son $900, pero sumados sirven para otros gastos”, dijo. Y como los buses no dan abasto, muchos deben acudir a otras alternativas.

Como el de ella, fueron cientos los testimonios que llegaron a nuestros correos y redes sociales, al preguntar a nuestros lectores que usan TM cómo han hecho para transportarse. En el caso de los usuarios de Bogotá, la opción más repetida fue caminar y usar la bicicleta. “He caminado desde Olaya hasta Tercer Milenio”, afirmó Laura. “Apoyo el paro y sé lo que implican las movilizaciones, por eso uso bicicleta”, comentó Flor. “Camino 20 minutos hasta la próxima estación y luego debo hacer transbordo”, mencionó Lucía. “Deberían habilitar las estaciones como estén, igual las puertas nunca han funcionado”, alegó otro internauta.

Con el sondeo se pudo evidenciar cómo la falta de TM en algunas zonas obligó a muchos ciudadanos a realizar “maromas” para transportarse. Pero también vimos que en sectores como Usme y 20 de Julio, así como en Soacha, hay vans y camiones que llevan a las personas a cambio de un valor que oscila entre $1.000 y $3.000, dependiendo la distancia. Los conductores de estos vehículos, así como de los bicitaxis, no dudan en montar más pasajeros de los que caben, en una época en la que el distanciamiento es casi un mandamiento.

Pero no solo los usuarios del sistema han tenido que arreglárselas ante los daños en las estaciones. El propio TM tuvo que diseñar un plan de contingencia, pues su reporte oficial es que desde que inició el paro han sido vandalizadas 124 estaciones (el 89 % de la red), además de daños en 934 articulados y 603 buses del SITP. En las zonas más afectadas (Américas, Soacha, Rafael Uribe y Usme) TM implementó seis rutas circulares con las que busca mitigar la afectación. Cuatro de esas están a cargo del SITP y, en el caso de Soacha, opera la ruta circular San Mateo. Además se creó un servicio temporal entre el Portal Sur y la estación Terreros.

“En la troncal Américas, con 15 estaciones afectadas, se cuenta con varias rutas zonales que ayudan a los cerca de 120.000 usuarios afectados a conectarse con el sistema. Adicionalmente, se han implementado tres nuevas rutas temporales de SITP en el sector”, afirman desde TM, que también tuvo que crear una ruta circular temporal para conectar a los usuarios desde Molinos hasta la carrera décima.

Lo más complejo de la situación es que, por lo menos este año, el sistema no va a estar operando al 100 %. Según TM, los daños ascienden, por ahora, a $21.000 millones ($17.000 millones solo en infraestructura) y se estima que su reparación podría durar alrededor de ocho meses.

Por lo pronto, para expertos en movilidad, por tratarse de una situación atípica se podría recurrir también a “romper ciertos esquemas” para dar solución de transporte a los usuarios. Esa es la consideración de Humberto Guzmán, analista de movilidad de la Universidad Manuela Beltrán, destacó que “es necesario replantear las rutas y dar mayor participación al SITP, e incluso evaluar los horarios de funcionamiento”. Y respecto a una posible “alianza” con sistemas informales, aseguró que “se requeriría generar con rapidez un modelo a partir de las normas y la equidad en el servicio con el transporte formal y la informalidad controlada como base para establecer una misma dirección”.

Por la misma vía, José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la U. Nacional, opinó que “como es un hecho coyuntural, además de habilitar rutas, como plan B se podía recurrir a no multar o restringir el transporte informal”, teniendo en cuenta la participación y hasta cobertura en zonas periféricas de la ciudad.

En el horizonte no se ve una solución tajante a los problemas de movilidad causados por las movilizaciones, así que los usuarios del sistema, muchos de los cuales curiosamente viven en las zonas más vulnerables, tendrán que seguir ingeniándoselas para transportarse. Por eso la invitación del sistema es a que en las próximas jornadas de protesta se evite el destrozo de estaciones y buses, pues con sus fallas es la única forma que tienen muchos capitalinos para desplazarse.

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