21 Apr 2021 - 5:43 p. m.

Las siete apuestas del POT en Bogotá

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, presentó a la asamblea de Camacol las bases del proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial que el Distrito presentarán en los próximos días.
Panoramica de la Autopista Norte - Cristian garavita - Bogota - Colombia
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En medio de la asamblea anual de Camacol, la alcaldesa Claudia López presentó las siete grandes apuestas de ciudad de su proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que la administración presentará en los próximos días y que se espera radicar en el segundo semestre de año ante el Concejo de Bogotá, donde finalmente se definirá su aprobación.

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Este proyecto es de gran importancia porque el POT es un instrumento de planificación y organización urbana, que da los lineamientos de la ciudad para los próximos 12 años. Además, su aprobación es una de las tres apuestas de López para el 2021, dado que las propuestas promovidas por las dos anteriores administraciones se cayeron en el Concejo y urge tener un plan dado que el que está vigente tiene 17 años.

“El tema que más nos motiva este año para seguir adelante es la reactivación económica de nuestra ciudad y la formulación y aprobación este mismo año del Plan de Ordenamiento Territorial en el Concejo de Bogotá. Queremos proponerle a Bogotá la estructura ecológica alrededor de la protección del agua de la ciudad, nuestros ríos, humedales y cerros orientales”, indicó la mandataria en su intervención.

En esto último se concentra la primera apuesta: organizar el territorio alrededor de la protección del ambiente. Es decir tener como eje central la estructura ecológica principal, de la que hacen parte el río Bogotá, la reserva Van der Hammen y los Cerros orientales, pero también los humedales y afluentes como el Tunjuelito o el Fucha. “Tenemos que definir los límites y características de clasificación del suelo de la expansión de la ciudad para organizar el crecimiento de la ciudad que ya tenemos, la transformación de esa ciudad y la protección y transición con su entorno natural”, dijo López.

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La segunda apuesta sigue este camino y plantea la determinación de dos estructuras: la primera es la ecológica, que será mandatoria y crucial y que según López con la que se busca que “ haya un anillo verde que rodee la ciudad”. La otra es una nueva figura denominada estructura integradora de patrimonios, es decir todos los espacios, no solo físico, que le dan una identidad a la ciudad así como a los colectivos que la rodean.

La tercera apuesta se centra en las estructuras dinámicas de desarrollo territorial, humano y social a largo plazo, dentro de las que se encuentran las áreas socioeconómicas, culturales y de cuidado. “también son estructuras, pero móviles. Una es la funcional y de cuidado donde debe estar todo el aparato de resiliencia, pero también toda la estructura de equipamientos y de cuidado de la ciudad. La otra es la que organiza el territorio, la socioeconómica y cultural, donde están las potencialidades y dónde debemos ubicar las posibilidades de empleo, tejido urbano, integración urbana y rural, que ofrezcan la posibilidad de construir, mantener e innovar, que nos da la estructura de patrimonios, pero también que nos permita desarrollar todo el potencial de inclusión social, productiva, innovación y reactivación económica en tiempos de pandemia”, señaló la alcaldesa de Bogotá.

La cuarta apuesta se centra en la revitalización de la ciudad construida. Aquí se plantean cuatro tipos de tratamientos en la ciudad que consisten en la conservación, consolidación, mejoramiento integral de barrios y las renovaciones urbanas. “Más que tumbar y volver a hacer desplazando a la gente del territorio, lo que queremos hacer es revitalizar. Bogotá al igual que las grandes ciudades es una ciudad que se transforma constantemente, pero debe hacerlo para incluir y no renovar para tumbar y desplazar”, afirmó la mandataria.

La quinta apuesta está enfocada en la creación de nuevas piezas de desarrollo urbano a través de otras figuras de tratamiento urbanísticas conocidas como desarrollo y redesarrollo. “Está orientado a aprovechar las construcciones de transporte masivo público, limpio, eléctrico y sostenible del siglo XXI que vamos a hacer, que incluye cuatro líneas de metro y más adelante la administración que esté hacia el 2040 tendrá que decidir si la avenida Boyacá tendrá la quinta línea”.

Por último, habrá zonas diferenciadas de actividad para limitar los conflictos de usos, como por ejemplo los bares. “La reglamentación vigente no diferencia áreas de actividad y no da reglas claras para la mitigación o aislamiento de efectos. Lo que queremos es establecer criterios claros”, argumentó la mandataria. Mientras que la séptima apuesta se enfoca en áreas receptoras de cuidado y de más infraestructura verde.

“Que podamos decirle a los diferentes operadores de la ciudad dónde queremos que se reciban y se desarrollen sistemas de cuidado como hospitales, universidades y manzanas de cuidado para las mujeres. Todo ese equipamiento está en una competencia desventajosa con usos más rentables como el de la vivienda. Aquí lo que queremos es decir con claridad dónde deben quedar las áreas receptoras para que tengan un suelo asignado y puedan crecer y también donde va a haber áreas de infraestructura verde”, concluyó la alcaldesa.

El Distrito espera presentar en los próximos días el proyecto POT, que entrará a conciliar con la CAR y a socializar con la ciudadanía. Después de esto se deberá entregar al Consejo Territorial de Planeación Distrital, que emitirá un concepto no vinculante, necesario para llevarlo finalmente al Concejo, que tendrá 90 días para definir si lo aprueba o no.

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