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15 Mar 2022 - 2:00 a. m.

Lista la Cámara por Bogotá y Cundinamarca, ¿ahora qué viene?

Con miras a las necesidades de la región, analistas y sectores políticos hacen una lectura del impacto que tendrían las dos cámaras.
En Cundinamarca solo votó el 49 % de las personas que podían sufragar. / AFP
En Cundinamarca solo votó el 49 % de las personas que podían sufragar. / AFP
Foto: AFP - JUAN BARRETO

Tras las elecciones legislativas del domingo, para el período 2022-2026, se empieza a escribir una nueva historia del país. No obstante, Bogotá y Cundinamarca merecen un capítulo aparte, debido al momento político y social por el que atraviesa la región. Se habla de renovaciones, necesidades y nuevos proyectos que merecen atención inmediata de los representantes a la Cámara electos por Bogotá (18) y por Cundinamarca (7).

Pero la gran duda es si los nuevos perfiles políticos llegarían a construir sobre lo construido o, por el contrario, las nuevas propuestas arrasarían con las bases del proyecto distrital y regional. A pesar de estar definido el Congreso, dicen, la respuesta se sabrá una vez el país elija nuevo presidente, pues las decisiones podrían verse permeadas según quién gane las votaciones el próximo 29 de mayo.

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Por ahora, analistas, expertos y diferentes sectores políticos coinciden en que habrá una marcada diferencia de lineamientos ideológicos, debido a los resultados de las votaciones, lo cual podría ser favorable, siempre y cuando el accionar de los partidos sea consecuente con las propuestas de campaña.

En esta jornada electoral la bancada que se llevó las miradas fue el Pacto Histórico, que alcanzó siete de las 18 curules asignadas a la capital; seguido por la Alianza Verde, con tres, y el Centro Democrático, con dos. Partidos como el Liberal, Cambio Radical, Nuevo Liberalismo y las coaliciones Partido Conservador-la U, Colombia Justas Libres-Mira y Centro Esperanza ganaron de a una curul, a la que se suma la del Partido Comunes, producto de los Acuerdos de Paz.

En cuanto a la Cámara por Cundinamarca, el Pacto Histórico también marcó diferencia, al quedarse con dos de las siete curules, las mismas que perdió el Centro Democrático, que terminó sin representantes en la región. El resto las ocuparán los partidos Cambio Radical, Liberal, la U, Alianza Verde y el Conservador. Con esta plantilla renovada de 25 representantes regionales, en la que queda relegado al Centro Democrático (pasará de tener siete curules a solo dos), podrían darse importantes giros en las prioridades en las agendas frente a la ciudad y el departamento. No obstante, algunos sectores de la opinión pública creen que la polarización seguiría siendo tendencia.

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De acuerdo con César Restrepo, de ProBogotá, en términos de seguridad, que sin lugar a duda es una prioridad para la región, las dos cámaras tendrán la tarea de articular e impulsar propuestas que aporten a la construcción de una visión sólida en esta materia e incluso lograr un diálogo con el Gobierno Nacional, para avanzar en una dotación y mayor capacidad que permita a las autoridades departamentales ser más robustas.

“En términos de control político (los congresistas), tienen que hacer un acompañamiento a la conformación de la Región Metropolitana, pero eso también dependerá del gobierno que quede. Si queda el de las tendencias más de izquierda, seguramente van a perder peso situaciones como la protesta social, mientras que la estrategia de seguridad va a ser toda una sorpresa”, señaló Restrepo.

Además, aseguró que si, por el contrario, el gobierno elegido dentro de dos meses es el de los partidos tradicionales, la protesta social será una situación de mucha importancia, así como las leyes que se puedan gestar en relación con la lucha contra la criminalidad.

“Hay una cosa bien particular, y es que en la Cámara tiene el mayor número de representantes el Pacto Histórico. Si uno suma el total de los que quedaron elegidos, se podría decir que la mayoría mínima seguiría avanzando en lo mismo de la Región Metropolitana sin ningún problema. Sin embargo, el Pacto Histórico puede significar un retraso en esos temas”, concluyó.

Contrario es lo que plantea Carlos Carrillo, concejal de Bogotá por el Polo Democrático Alternativo, quien dijo que los representantes a la Cámara no ejercerían mayores cambios en los proyectos de la administración distrital, pero sí aportarían al desarrollo óptimo de una gobernabilidad, siempre y cuando sea su mismo partido el que gane la Presidencia.

“Creo que seguirá pasando lo mismo, como ya pasó. En este período, desde 2018, el Pacto Histórico tenía dos representantes a la Cámara y fue marginal lo que hicieron por Bogotá. Diferente a lo que hizo Inti Asprilla, por ejemplo, en la administración de Enrique Peñalosa. Por eso no creo que haya un cambio sustancial. Asimismo, no hay liderazgo propio”, aseguró. En relación con el Pacto Histórico, Carrillo dio que esta sería una bancada organizada, debido a la deuda que tendrían con su líder político, Gustavo Petro. “Todos tienen curul gracias a Petro y van a hacer lo que él diga, lo que será algo bueno para su gobernabilidad”, agregó.

Además de los temas de orden público, otro punto clave en este nuevo período legislativo será la movilidad en el departamento y la capital. Es por esto que a las dudas de la ciudadanía se suma: ¿cómo sería el manejo con el gran proyecto del metro de Bogotá? “En cuanto a eso, es algo que se puede renegociar con el consorcio y no continuar con la mediocridad que dejó Peñalosa. Es un tema de voluntad política, y que el futuro gobierno le devuelva el cariño a Bogotá, por medio de proyectos importantes de infraestructura. Bogotá es una ciudad que siempre está padeciendo por plata”, concluyó Carrillo.

Yendo por esa línea, el concejal Alirio Uribe, del Pacto Histórico habla de que los retos más grandes que tiene la Cámara por Bogotá es cumplir los mandatos de su partido, como lo son temas sociales, de educación, salud, medioambiente.

“Si logramos ser Gobierno vamos a tener que construir bancada mayoritaria y eso implica que tenemos que hacer acuerdos políticos con otros partidos y sectores, y ese es el desafío que tenemos. Si no somos Gobierno el escenario cambia porque seríamos una fuerte bancada de oposición”, agregó Uribe.

Para este representante del Pacto Histórico, una prioridad esencial que debe tratar la Cámara en los próximos cuatro años es la reactivación económica que va ligado con el tema de la seguridad alimentaria. Para él sería ideal la generación de más empleos en zonas rurales y urbanas, “que se articulen las economías campesinas para poder garantizar la alimentación de 2 millones de bogotanos que hoy están pasando hambre”.

Para Papo Amín, concejal de Bogotá del Centro Democrático, el trabajo de la Cámara de Representantes debe ser enfocado en las necesidades ciudadanas, sin importar el partido que gobierne. Por eso plantea que las prioridades deben estar centradas en las nuevas generaciones y los esfuerzos deben encaminarse a la creación de empleo, mejor educación y, sobre todo, “se debe persistir en Bogotá como una región metropolitana”, aseveró.

Pero más allá de la idea con la que se proyecta el desarrollo regional, aseguró que “sin importar quién llegue a la nueva realidad de la configuración política de la Cámara de Representantes, el trabajo que se desarrolle debe sustentarse en un conjunto de medidas, en las que se siga construyendo sobre las iniciativas que ya se venían dando para darles continuidad”.

Así el panorama, la ciudad y el departamento, en última instancia, sí sentirán el reajuste en la ocupación de sillas de la Cámara, pues la oposición que les han hecho a los proyectos regionales, durante su trayecto político, ahora la llevarán a las mesas de trabajo, en donde podrían darles un impulso o, simplemente, dejarlos naufragando.

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