28 Feb 2021 - 2:00 a. m.

Los cambios que vienen para la Van der Hammen

Los ambientalistas van ganando el pulso por el futuro de la reserva. No solo lograron frenar su urbanización, sino que dieron pasos para sacar adelante un plan de conservación. Sobre todos los planes viales que existían, el Distrito ahora solo pedirá la sustracción para ampliar la Boyacá y la vía Suba-Cota.

Al comienzo de la vacunación contra el COVID-19 a los mayores de 80 años, esta semana fue noticia en la ciudad el acuerdo que firmó la Alcaldía con los propietarios del predio La Conejera, un terreno de 19,24 hectáreas dentro de la reserva Van der Hammen. El acuerdo tiene valor, en la medida que se convierte en la semilla del plan de la actual administración, que apunta a implementar medidas de restauración ecológica sobre al menos 100 ha de las 1.393 que componen la zona protegida.

El acuerdo con la sociedad Camelia S. A. S. contempla la aplicación de prácticas productivas sostenibles, es decir, que causen el menor impacto ambiental dentro de los predios, mientras el Distrito se encarga de las siembras y los procesos para garantizar la conectividad de la reserva. “Este no es un acuerdo marco que les pueda servir a todos. Debemos tener en cuenta las diferencias de cada predio para poderlos firmar, pero ya estamos trabajando”, señaló la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, quien agregó que adelantan negociaciones con los propietarios de otras 70 ha dentro de la reserva.

Este es parte del plan del Distrito, que busca garantizar la protección de esta zona, sobre la que la alcaldesa Claudia López ha reiterado no permitirá otra intervención diferente a las que garanticen su conservación. De hecho, ha recalcado que dentro de su proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que espera radicar el segundo semestre de este año en el Concejo, se busca que no entre en ningún plan de expansión ni de ningún otro tipo de intervención, como se contempló en el pasado.

Pese a ello, cumplir a rajatabla no será fácil, pues para garantizar la ejecución de Lagos de Torca, proyecto de expansión que ofertará 130.000 viviendas en 1.803 hectáreas en el norte de Bogotá (desde la carrera séptima hasta la Van der Hammen y desde la calle 183 hasta el límite con Chía), la administración tendrá que concretar la extensión de la avenida Boyacá. Y para ello, sí o sí, debe solicitar la sustracción de dos tramos dentro de la reserva.

Según explica José Félix Gómez Pantoja, subdirector general del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), se está en la fase previa para hacer la solicitud ante la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). “Son dos proyectos los que atraviesan la reserva Van der Hammen en algunos puntos. Por eso le pedimos a la CAR revisar el documento técnico que hicimos, para determinar cómo definimos el trazado en esos puntos”. De esto depende que se haga o no un diagnóstico ambiental de alternativas.

La intervención de la avenida Suba-Cota, para la que se requiere la ampliación a doble carril y está en manos del IDU, es indispensable solicitar la sustracción desde el cerro de La Conejera hasta la avenida Cali,
mientras que en el caso de la ampliación de la avenida Boyacá, proyecto que realiza el Distrito de la mano del Fideicomiso de Lagos de Torca, se debe pedir la licencia para construir dentro de la reserva en un punto de un kilómetro sobre el sector del cementerio La Inmaculada y, más adelante, entre la avenida Jardín y Guaymaral.

Para garantizar que sea un proyecto amigable con el ambiente, el Distrito estudia la posibilidad de implementar sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS), para garantizar que se filtre el agua en el terreno y se evite cortar la conexión entre los cerros orientales y el río Bogotá. “Una vez la CAR nos defina eso, iremos a contratar todos los estudios de detalle de avifauna y amorfología. Con todo eso tendremos un diseño para pedir la sustracción”, dijo Gómez Pantoja.

Si todo sale como está previsto por el Distrito, en marzo la CAR entregaría los parámetros que se deben tener para pedir la sustracción. Con esto, a finales de ese mismo mes publicarían los prepliegos para contratar los estudios y diseños necesarios para lograr, a mediados de 2022, hacer la solicitud de sustracción a la reserva.

En principio, esas dos vías serían las únicas previstas por esta administración sobre la Van der Hammen. No obstante, el Fideicomiso Lagos de Torca, que administra los recursos que pagan los constructores como compensación para poder urbanizar, ha estado por su cuenta haciendo estudios para otras siete vías que, en caso de tocar la reserva, será el IDU el encargado de revisarlos y dar el permiso para que puedan pedir la sustracción.

Si bien se mantiene parte del trazado, que no solamente se planteó en el proyecto del exalcalde Enrique Peñalosa, sino previsto también en el POT vigente, sin duda hoy la concepción frente a la Van der Hammen es distinta, pues pese a tener vocación rural y de urbanización, esta administración tiene claro que no seguirá con la idea de ampliarla para intervenirla, con el fin de ofertar más vivienda en la ciudad. A cambio optará por conservarla y mejor apostarle a la renovación urbana en otros sectores para responder a esas necesidades.

Eso sí, la apuesta es compleja, pues además de seguir buscando acuerdos con los privados, el Distrito tendrá que adelantar la compra de predios si quiere cumplir su idea de conservación. Además, deberá garantizar el éxito de los planes de renovación urbana en Bogotá, que no han podido despegar en la ciudad.

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