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6 Oct 2021 - 2:00 a. m.

Los cuestionamientos a las UPL que reemplazarán a las localidades en Bogotá

Mientras aumentar el número de las localidades es algo que el Distrito ve con buenos ojos, para descentralizar y garantizar mayor margen de acción de las alcaldías locales, los contradictores creen que podría ser perjudicial, por la forma como se planteó y la burocracia que habría detrás de ellas, lo que requeriría un mayor presupuesto.
Mónica Rivera Rueda

Mónica Rivera Rueda

Periodista Bogotá
En el POT se plantea que las localidades La Candelaria, Santa Fe y Mártires se unirán para conformar la UPL Centro Histórico.
En el POT se plantea que las localidades La Candelaria, Santa Fe y Mártires se unirán para conformar la UPL Centro Histórico.
Foto: Carlos Rosas - Mauricio Alvarado

El aumento de las localidades en Bogotá, que ahora se llamarían Unidades de Planeación Local (UPL), es uno de los puntos más controversiales del proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial (POT), no solo por las modificaciones que se plantean, sino por las causas que abrieron este debate y las consecuencias, más allá de la división territorial, que este tipo de determinaciones pueden provocar para la ciudad.

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Por un lado, con la modificación del Estatuto Orgánico se determinó que la Alcaldía podría modificar el número de localidades a través del POT, lo que le permitió a esta administración continuar adelante con el plan de ampliarlas, teniendo como argumento principal que zonas como Kennedy, Suba y Bosa tienen más habitantes que Barranquilla, Cali o Bucaramanga, por lo que se requeriría dividirlas para lograr una mayor gobernanza.

Las primeras preocupaciones surgieron del Concejo, ya que no vieron con buenos ojos que esta nueva organización se incluyera en el POT, debido a que, de no aprobarse en el tiempo establecido, la alcaldesa podría aprobarlo por decreto sin la debida discusión. ¿Y por qué les importa esto? Porque, más allá de una nueva división del territorio está el tema administrativo, pues con más localidades se requieren más alcaldes locales, como mínimo siete ediles por cada nueva zona y más funcionarios como puente de intermediación con las entidades del Distrito.

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A esto se les suman otras posiciones, como las de aquellos que piensan que esto generaría mayor burocracia, dado que la elección de alcaldes locales sigue atada a decisiones de ediles y la Alcaldía, y más gestión de recursos. Si bien en la modificación del Estatuto Orgánico se definió aumentar el porcentaje del presupuesto anual para las localidades, vale recordar que en las últimas tres administraciones más de 15 funcionarios han sido investigados por irregularidades en la contratación. Finalmente, se cuestiona la pertinencia de dividir. “Se afirma que a menor tamaño mayor eficiencia administrativa. Si fuera así, localidades como Tunjuelito serían las mejores de la ciudad”, dijo Ómar Oróstegui, director de Futuros Urbanos.

¿Centralizar o descentralizar?

Las grandes ciudades del mundo han tomado diferentes caminos. En Madrid, por ejemplo, se apostó por la creación de 21 distritos, bajo el principio de la desconcentración no solo territorial, sino funcional, con lo que se pretende reducir las cargas al poder central, llevar las actividades administrativas a los problemas más locales y, de esta forma, acercarse más a la gente. Si se nota, es un principio similar al que se plantea en Bogotá, donde además se busca mayor proximidad de los equipamientos, para garantizar una ciudad de 15 minutos.

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En otros casos, como en Nueva York, la dinámica es distinta. Allí la ciudad se divide en cinco boroughs o condados con características especiales (Manhattan, Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Island), dentro de los cuales hay 51 distritos, cada uno representado por un comisionado. Los primeros se encargan de la planificación, mientras que los segundos de la gestión.

Para el urbanista Mario Noriega, esto demostraría que es un enfoque simplista pensar que con más localidades se mejoraría todo. “Es como decir que todos los países de América del Sur deben tener el tamaño de Bolivia. ¿Entonces habría que dividir a Colombia en cinco y a Brasil en 12? Lo peor es que si uno mira las estadísticas de la Cámara de Comercio, el 85 % de los activos financieros están en cuatro localidades, entonces, ¿el resto de localidades van a ser pobres? Es muy extraño el planteamiento, porque tampoco hay mediciones de servicios (educación y salud) por UPL. Están tomando decisiones sin soportes técnicos. Los anuncian, pero no los muestran”.

Ante esto, ambos creen que se está desconociendo un problema de eficiencia en las alcaldías locales, como la forma de elección de los mandatarios y las funciones que cumplen, que finalmente no se solucionaron con la modificación del Estatuto Orgánico.

El Distrito ha insistido en la división que se ha propuesto desde gobiernos pasados y señala que se han hecho modificaciones, producto del diálogo con los ciudadanos. Por ejemplo, dejar los cerros orientales como una sola localidad, anexar la UPZ Marco Fidel Suárez a Antonio Nariño, por su vínculo funcional e histórico, así como la inclusión en el POT de por lo menos una zona de cuidado en cada una de estas nuevas UPL.

La decisión final está en manos del Concejo, que deberá debatir y determinar si modifica o mantiene la propuesta del Distrito. Aunque se ha insistido que, por ahora, no se definirán las cuestiones administrativas (esto lo deberá hacer la siguiente alcaldía), esto sí tendrá peso a la hora de tomar una decisión final, que también se da previo a la contienda electoral.

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