Bogotá

17 Mar 2021 - 9:00 p. m.

Los cuidados al momento de conectarse a una red Wi-Fi pública en Bogotá

Los famosos hotspot Wi-Fi son cada vez más comunes en la ciudad, de hecho, el Distrito evalúa la posibilidad de integrarlos a su estrategia de Cielo Abierto. Sin embargo. Más allá de sus beneficios, hay ciertas precauciones que se deben tener en cuenta a la hora de colgarse a uno de ellos.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista

En sus comienzos, las redes Wi-Fi públicas fueron útiles en comercios como cafés y librerías, las usaban como estrategia para atraer clientes. Más adelante se fueron masificando, llegando a los aeropuertos, plazas públicas y hasta estaciones de transporte masivo, como las de Transmilenio.

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Solo en la capital, son más de 1.000 los puntos Wi-Fi públicos que son administrados por el Distrito. Aunque no se conoce una cifra oficial, aquellos que son administrados por privados (como hoteles, negocios y demás) tendrían una cantidad similar, o incluso superior.

Detrás de estos hotspot, como también se les conoce, hay un poderoso potencial en beneficio de la ciudadanía, como lo ha sido el brindar acceso a población de escasos recursos que no puede costear este servicio, iniciativa que nació en 2016 y fue liderada por el Ministerio de las TIC. Sin embargo, además de su popularidad y la aparente facilidad de acceso que ofrecen, se deben tener en cuenta varios aspectos, los cuales podrían comprometer datos personales y sensibles de sus usuarios, así como su privacidad.

Diversas compañías de ciberseguridad han alertado sobre estos riesgos. Por ejemplo, hay cibercriminales que utilizan la fachada de un establecimiento comercial para ofrecer “internet gratis”. Las víctimas se conectan creyendo que están accediendo al Wi-Fi de determinada tienda, sin darse cuenta que cayeron en la trampa del delincuente, quien puede ver los sitios web a los cuales accede la persona, así como recopilar información que digite mientras navega, como claves de ingreso a redes sociales o correos electrónicos, además de números y códigos de seguridad de tarjetas de crédito, entre otras.

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Existen otras consideraciones que deben tenerse en cuenta con estos hostpot, las cuales, si bien no rayan en aspectos delictivos, sí comprometen los datos de las personas. De hecho, como lo explica Tatiana González, quien es la CEO de People Media (una empresa que se dedica a comercializar este tipo de redes Wi-Fi) hay puntos que están dedicados a capturar datos de las personas que se conectan, hacerles encuestas, o mostrarles publicidad con fines comerciales.

González explica que la creciente demanda que han demostrado tener estos puntos Wi-Fi, se debe a la necesidad que tienen las personas de estar conectados en todo momento sin gastar sus datos de navegación. “Lo que hacemos es un cincuenta cincuenta, le damos internet a las personas a cambio de que estas vean cierta publicidad o diligencien una encuesta”, dice.

También existe otra modalidad, y es que las personas acepten la recopilación de ciertos datos, como el lugar en el que está, el dispositivo que usa, las páginas en las que navega o las aplicaciones que tiene instaladas en su dispositivo. Tatiana asegura que casi todo está permitido, excepto conocer el nombre u otros datos que terminan por sacar del anonimato a esa persona. Al final del día tienen que apegarse a la regulación contenida en el Habeas Data. Toda esa información es analizada y procesada para venderla a ciertas empresas interesadas en adelantar estudios de mercado.

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De hecho, la administración de Claudia López está interesada en este negocio, pues, como lo ha manifestado la secretaria de Desarrollo Económico, Carolina Durán, al sumar este tipo de redes Wi-Fi en establecimientos comerciales que operen bajo el modelo de Bogotá a Cielo Abierto, permitiría financiar esta estrategia, la cual ha sido pilar en la reactivación económica de la capital.

En diálogo con El Espectador, Durán explicó que se están adelantando unos pilotos en las localidades de Usaquén y Kennedy para saber qué tan conveniente puede ser la instalación de estos hotspot. En los mismos está participando la ETB y una empresa llamada Appen.

La secretaria asegura que parte del potencial que hay detrás de esta estrategia, es consolidar una plataforma de recopilación de datos que alimente a la Agencia de Analítica de Datos del Distrito, la cual fue creada en la administración Claudia López, se encuentra bajo la dirección de la ETB, y tiene como propósito analizar información de la ciudad que le permita al gobierno de turno mejorar la toma de sus decisiones.

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Según el investigador de la Fundación Karisma, Juan Diego Castañeda, si el Distrito decide adelantar esta estrategia es importante que adopte una política de transparencia en la cual le explique a los ciudadanos que al colgarse a una de estas redes se van a recopilar unos datos, que diga cuáles son esos datos, quién los almacenará y con qué fines serán utilizados. “No basta con los famosos términos y condiciones, porque uno espera que sean claros, y no lo son porque a veces están escondidos. Tenemos que quitarnos de la cabeza que con eso es suficiente”, asegura.

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“Las preguntas aquí son más sobre transparencia que sobre los riesgos, porque no es que haya un riesgo inherente en el uso de los datos, pero todo depende de lo que van a hacer. Uno esperaría que los términos y condiciones sean claros, y no estén por allá escondidos. Tenemos que quitarnos de la cabeza que con eso es suficiente, por qué creemos que una ventana para aceptar las condiciones sea suficiente”, agrega.

“Imaginemos que uno entre al restaurante y que haya un cartel que diga: contribuye a la financiación del espacio a través de los datos, y que diga que al conectarse se van a recopilar estos y estos datos y que serán utilizados para estos y tales fines, que se cumple con la ley de protección de datos, quién es el responsable del tratamiento de esos datos y por cuánto tiempo los van a tener. Eso es transparencia”, detalla.

Para Castañeda también es importante que, si el Distrito decide en algún momento vender esos datos, se comunique a la opinión pública si estos se comercializarán en bruto o analizados. Añade que sería un error comenzar a recopilar datos bajo la premisa de haber a quién se los puedo vender. “Ese es uno de los peligros que vemos con estas tecnologías”, dice. Argumenta que es diferente cuando se sabes qué es lo que se quiere y con base en eso se piden los datos. “Que los puntos Wi - Fi no se vuelvan una red que atrapa todo para ver qué se puede hacer”, concluye.

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