22 Apr 2021 - 8:00 p. m.

Medición de aire en infraestructura cultural de Bogotá, una tarea para reactivar el sector

Por estos días se lleva a cabo una medición de la calidad del aire al interior en los teatros y salas de conciertos de Bogotá. Se trata de un piloto que, se espera, pueda escalarse a otros espacios cerrados con circunstancias similares y que todavía no abren sus puertas por cuenta de la pandemia.
Además de la medición, el Distrito adelanta otras tareas que tienen como eje la cultura ciudadana y que también buscan evitar la propagación del COVID-19.
Además de la medición, el Distrito adelanta otras tareas que tienen como eje la cultura ciudadana y que también buscan evitar la propagación del COVID-19.

Si se enumeran los sectores más afectados por la pandemia, la lista puede ser larga. No obstante, las actividades ligadas al entretenimiento han sido de las más golpeadas, teniendo en cuenta que su apertura se ha visto truncada debido a la variación de las condiciones epidemiológicas. Eso sin contar que espacios como teatros y salas de conciertos serán los últimos en volver a la antigua normalidad, debido a que son espacios cerrados y que implican contacto estrecho.

Aunque en principio la decisión fue que estos espacios debían estar cerrados, con el pasar de los meses se definió que podrían abrir con restricciones de aforo. Ahora, como forma de verificar el cumplimiento de los pasos para reactivar ese sector, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte lidera un trabajo de medición en dichos espacios, con el objetivo de conocer la calidad del aire al interior de las infraestructuras culturales de la capital.

Se trata de un piloto que es acompañado por la Secretaría de Salud, los ministerios de Salud y Cultura y el Grupo de Investigación de Calidad del Aire de la Universidad Nacional. Su objetivo es realizar un análisis de las mediciones, para luego diseñar las acciones necesarias para garantizar la sostenibilidad de las actividades del sector, teniendo como premisa la protección de la vida.

Estas mediciones son necesarias para verificar la calidad de ventilación de los espacios, como forma de evitar la propagación del coronavirus. Durante este proceso lo que están haciendo los equipos de trabajo es evaluar la probabilidad de riesgo de contagio mediante inhalación de aerosoles. De esta forma, junto con los responsables y propietarios de las diferentes infraestructuras culturales, se vienen identificando las estrategias para disminuir los riesgos y así contribuir a la salud pública.

“Nuestra prioridad es la reactivación segura y sostenible de nuestro sector, queremos contribuir en la cualificación de las decisiones de política pública, a través de conocimiento y método. Desde que comenzó la pandemia, los equipamientos culturales han permanecido cerrados o con aperturas muy restringidas como camino para contener la expansión del coronavirus y esperamos dar un paso adelante para una reactivación segura y sostenible”, destacó Nicolás Montero, secretario de Cultura.

Además de las mediciones, el Distrito avanza en la implementación de acciones pedagógicas basadas en estudios y evidencia epidemiológica, con lo que se pretende generar conciencia sobre el impacto que tienen los espacios cerrados y la limitada circulación de aire en la propagación del COVID-19. Esa tarea tiene como eje la cultura ciudadana y se puede ver en las calles de la ciudad mediante iniciativas como “alas de distancia”, “cabina de circulación de aire”, “maniquí Gustavo el asintomático”.

De acuerdo con la Secretaría de Cultura, la estrategia ha permitido llevar mensajes a la ciudadanía de una forma más lúdica, recordando la importancia del uso permanente del tapabocas, de una ventilación adecuada para asegurar la circulación del aire y de evitar reuniones con personas distintas al círculo familiar.

Por ahora, el Distrito avanza en los estudios de la calidad del aire en los espacios culturales. Una vez se tengan las conclusiones, estas se pondrán en manos de las autoridades nacionales y del Comité Epidemiológico Nacional, del que participan el Distrito, el Gobierno nacional y expertos en epidemiología de todo el país. El objetivo final es que el piloto con los equipamientos culturales pueda escalarse a otros espacios cerrados con circunstancias similares.

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