Publicidad
23 Mar 2022 - 2:00 a. m.

Motocicletas: entre alternativa de movilidad y aumento de accidentes

Los trancones que vienen por cuenta de obras viales, sumados al aumento del transporte público, han llevado a algunos a bajarse del bus y a buscar formas rápidas y económicas de movilizarse. La moto ha sido la principal opción, pero se enfrenta a problemas como la inexperiencia y la alta accidentalidad.
Según cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el año pasado fallecieron 177 motociclistas en Bogotá. / Gustavo Torrijos
Según cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el año pasado fallecieron 177 motociclistas en Bogotá. / Gustavo Torrijos
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

Bogotá cuenta con 200 frentes activos de obras que, sumados a los 300 que arrancan este año, influirán en la movilidad. Se vienen años de trancones y, ante esto, la pregunta de muchos es: ¿cómo moverse de manera acertada, económica y segura? La solución que algunos están adoptando parece tan paradójica como compleja: “Bajarse del bus”. A pesar de los esfuerzos por mejorar el transporte público, algunos ven en el vehículo particular una salida, en especial la moto.

El incremento en las matrículas de este tipo de vehículos se ha duplicado en una década, al pasar de 271.357 en 2011 a 514.192 en 2021. Solo entre 2020 y 2021 se matricularon 35.000 nuevas motos. Pero así como crece el parque automotor (hay una moto por cada cuatro carros), también los problemas: la accidentalidad y el hurto. De ahí que expertos y hasta los mismos usuarios ponen en duda su practicidad. Lo que sí destacan es que sería la forma de evitar trancones y reducir costos.

Leer: Los 10 “elefantes blancos” que han desangrado el erario de Bogotá

¿Qué llevó al aumento?

Tomar un bus del SITP cuesta por trayecto $2.450 y TM, $2.650, es decir, por cada miembro de una familia, que mínimo realice dos viajes al día, se deben destinar $150.000 mensuales. Y si es en taxi, más: al banderazo cuesta $2.400 y por cada 100 metros de recorrido se suman $85 a la cuenta. Los costos, que sobrepasan el auxilio de transporte, y el hecho de que Bogotá sea la octava ciudad del mundo con mayor congestión vial, según estudio de la empresa Inrix, están impulsando a los ciudadanos a migrar a otros modos de transporte.

La primera opción, y la más barata, sin duda es la bicicleta, que ofrece beneficios para la salud y para el bolsillo. No obstante, ser biciusuario sigue siendo riesgoso en la capital. A causa de la deficiente infraestructura en algunas zonas, la imprudencia de los actores viales y la inseguridad, el año pasado fallecieron 80 ciclistas en las vías (18 más que en 2020) y las cifras de asaltos, pese a la disminución, siguen siendo altas: en 2021 denunciaron el hurto de 9.598 bicicletas, 1.258 menos que en 2020 (10.856 casos).

A esta le sigue la moto, que parece suplir algunas de las necesidades de los ciudadanos en el país, como lo demuestra una cifra contundente: en los últimos dos años se matricularon 276.552 en el país, lo que refleja la alta demanda alrededor de este vehículo. En el caso de Bogotá, según el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), el año pasado la cifra de motocicletas matriculadas alcanzaba las 514.192, cifra que incrementó con respecto a 2020 (había 479.700). No obstante, la cifra es mucho mayor si se suman las de otros municipios que transitan en la capital.

Podría interesarle: Discriminación racial: el mal que aún no se ha erradicado en Bogotá y Colombia

Medidas a favor de la demanda

Detrás de este fenómeno no solo está la necesidad de la gente de ir más rápido y ahorrar dinero, sino que las políticas de movilidad en la capital, al parecer, también aportan. Así lo considera el profesor José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad y Logística de la Universidad Nacional de Colombia, quien asegura que el pico y placa extendido, por ejemplo, sumado a la cantidad de obras que se están haciendo están impulsando la venta de motos.

“La financiación (el pago por cuotas y el valor mensual) es inferior al valor por la excepción del pico y placa. Es decir, hay factores asociados a las medidas de la Secretaría de Movilidad que provocan este efecto colateral. Hay que adicionar que la necesaria medida de subir el precio del pasaje en Transmilenio también contribuyó”, señala.

Pese a que las estadísticas muestran que hay una alta migración de capitalinos hacia este vehículo, ¿la moto es la solución? Stalin Rojas asegura que, si bien no es la solución, sí es un buen servicio. “Mientras no mejore la seguridad, la comodidad y las frecuencias en el componente troncal y zonal, ganará terreno la moto”, agrega. Similar es la postura de Juan David Alonso, motociclista e instructor de una escuela de conducción, quien considera que la motocicleta sí es una solución a la movilidad y una alternativa, porque es económica, no tiene pico y placa, y “tendríamos que reunir 15 motos para que contaminen lo mismo que un carro”.

Artículo recomendado: El costoso retraso de las obras para recuperar el río Bogotá

Los contras

A pesar de ser una de las opciones más usadas, y en los dos últimos años puntear la lista de vehículos más comprados y matriculados en el país, también lidera dos estadísticas no tan favorables: accidentalidad y hurto. De acuerdo con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el año pasado fallecieron, solo en Bogotá, 177 motociclistas y para 2020 la cifra fue de 125. Por su parte, registros de la Secretaría de Seguridad indican que mientras en 2020 se presentaron 450 robos de motos, en 2021 la cifra aumentó a 488, por lo que quedaría demostrado que, a pesar de ser una alternativa de transporte, representa un mayor peligro para sus usuarios.

Rojas, el experto en movilidad, señala que la accidentalidad podría responder a que varios de los nuevos motociclistas no aprendieron en una academia de conducción, sino por ensayo y error, y “la licencia no refleja su conocimiento en normas de seguridad”. Juan David, desde su experiencia como instructor, confirma esta versión y dice haber tenido casos en donde las personas, a pesar de llevar años conduciendo, no tienen licencia.

“El aumento de motocicletas también genera que inexpertos se lancen a las calles, incluso sin licencia. Uno escucha historias de gente que lleva años conduciendo y van a sacar una licencia por primera vez. También existe la falta de experiencia a la hora de montar moto. Nos acostumbramos a que es solo acelerar y frenar, pero hay mucho más para protegernos y proteger a otros actores viales”, concluye.

Lea también: ¿Cantidad antes que calidad? El panorama del espacio público en la capital

Fuera del incremento en la accidentalidad y los hurtos, un tercer aspecto es la congestión vehicular que, a pesar de ya existir, seguro seguirá creciendo a medida que más motos lleguen a las calles. Algunos sectores coinciden en que el Distrito deberá tomar cartas en el asunto y no descartar un pico y placa, lo que reabriría el debate de: ¿el problema es la cantidad de vehículos en la ciudad o la precaria infraestructura para darle manejo a una adecuada circulación de estos?

Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá, de El Espectador.

Síguenos en Google Noticias