19 Dec 2020 - 2:00 a. m.

“Ni COVID-19 ni pólvora”: cómo tener una Navidad segura en Cundinamarca

Aunque este año el departamento ha centrado esfuerzos en combatir la pandemia y se ha registrado una reducción del 80 % en casos de quemados, la idea es que estas fiestas sean más seguras.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista Bogotá

Si usted es de los que por esta época de fiestas aplica la popular frase “¡después del gusto, que venga el susto!”, este año, en serio, lo debería reconsiderar. Dado que hay riesgos latentes, una alegría pasajera podría terminar con un susto en un hospital. Por eso, tras un año tan complejo por la pandemia, el pasar una feliz Navidad y recibir bien el 2021 está en manos de todos. Las autoridades están preparadas para atender las emergencias, pero el éxito definitivamente estará en el autocuidado.

Y no se trata de no celebrar, sino de hacerlo con precaución. De ahí la consigna que impulsa la Gobernación de Cundinamarca: “Ni COVID-19 ni pólvora”, con la que busca recordarles a los habitantes las amenazas que por estos días podrían amargar cualquier plan. Pero la gente debe poner de su parte. Si bien la cifra de contagio es manejable (hay 3.000 casos activos), los casos de quemados han disminuido 80 % (2019 cerró con 27 casos) y el sistema de salud tiene margen de maniobra, no sobra ayuda extra.

Para contrarrestar la primera, las instrucciones se han repetido hasta el cansancio: mantener el distanciamiento, evitar las aglomeraciones, lavarse las manos y usar tapabocas. En cuanto a la segunda, desde el 1° de diciembre se dio un importante paso: los 116 alcaldes del departamento se comprometieron a luchar contra el uso ilegal de juegos pirotécnicos. Es claro que mantener las cifras en cero es imposible, como quedó demostrado con el caso de un joven, de 23 años, de Girardot que fue este año el primer quemado del departamento, pero la esperanza sí es que no aumente.

“Los alcaldes y alcaldesas de los 116 municipios de Cundinamarca se sumaron a la iniciativa para que esta Navidad sea época sin COVID-19 y sin quemados. La idea es seguir trabajando por atender la pandemia, reactivar la economía y no sumar una preocupación más en esta época. No queremos niños, niñas, adolescentes ni a nadie quemado por la pólvora; por eso, una vez más, y desde el fondo del corazón, les agradecemos por seguir cuidando vidas”, dijo en su momento el gobernador, Nicolás García.

Y es que más allá de velar por mitigar la propagación del virus, también preocupan problemas que son recurrentes en esta época, como las quemaduras por pólvora, la intoxicación por ingesta de alimentos o alcohol, los accidentes de tránsito y todos los asociados a las vacaciones, como los accidentes que ocurren en las piscinas, que a la larga ejercen presión sobre el sistema hospitalario y podrían aumentar la ocupación de camas UCI en el departamento, que tienen un margen de maniobra del 55 %.

Entonces, las autoridades reiteran el llamado al festejo responsable, no bajar la guardia con las celebraciones, los momentos de compartir en familia y demás espacios de esparcimiento tan comunes en esta época. La idea no es tan solo evitarle malos ratos a la ciudadanía, sino impedir que el sistema de atención hospitalaria colapse, para que así, si llega a ser necesario, todos puedan recibir atención médica oportuna en medio de la pandemia.

Cifras de la administración departamental indican que en lo corrido del año casi 59.000 cundinamarqueses han dado positivo para COVID-19, de los cuales alrededor de 54.000 se han recuperado, 1.541 han fallecido y casi 3.000 se mantienen activos. La emergencia ha sido manejable, gracias a que Cundinamarca fue uno de los primeros territorios del país en prepararse para la pandemia, al aumentar sus camas de cuidados intensivos de 139 a 739, y de cuidados intermedios, al pasar de 160 a 224.

De igual forma, cada municipio se preocupó por implementar medidas para mitigar la propagación del virus en sus territorios, como pico y cédula, para reducir el número de personas circulando en las calles; toques de queda los fines de semana (como fue el caso de Soacha) y restricciones de aforo en establecimientos comerciales como supermercados y restaurantes. Pero ante el virus, cualquier esfuerzo es poco, como quedó evidenciado en Soacha (con 15.306 casos), Zipaquirá (4.666), Chía (4.300), Girardot (3.520) y Mosquera (3.281), los municipios más afectados por la pandemia.

Los esfuerzos no fueron suficiente para cerrar por completo las puertas al virus, razón por la cual ahora, cuando el departamento recorre la senda de la reactivación y la gente tiene más libertad, gran parte del éxito de esta batalla depende del esfuerzo que cada una de las personas realice con sus hábitos de autocuidado, que no solo aplica para contrarrestar el coronavirus, sino con la segunda amenaza que crece por estos días: la pólvora.

Según el capitán de Bomberos de Cundinamarca, Álvaro Farfán, más que una campaña de prevención lo que hoy se adelanta es una tarea de concientización “para que la gente entienda que este año hay que ser más cuidadosos”. Comenta el oficial que no existe pólvora segura y que los problemas no son solo las quemaduras, sino la intoxicación, ya que se han presentado casos de niños que se la comen.

El año pasado, en Barranquilla, se registró, por ejemplo, el caso de un niño de tres años que murió por comerse un popular tote. Ingresó a un centro de atención hospitalaria con dolores abdominales, vómitos y malestar general. Desde el principio, los padres no indicaron la causa de las dolencias del menor, tal vez por temor a ser investigados o desconocimiento. El caso es que, tras la muerte del niño, los resultados de toxicología revelaron la ingesta de fósforo, de la que pocos niños se salvan.

“La pólvora solo puede ser usada por profesionales calificados. Debe almacenarse en sitios seguros que no generen riesgo. Entre sus afectaciones se encuentran las quemaduras, intoxicaciones, amputaciones, incendios y explosiones”, detalla Farfán, quien agrega que muchos, que la utilizan de manera ilegal, cometen la imprudencia de transportarla en el baúl del carro en tierra caliente, lo cual genera altísimos riesgos.

La directora de la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca, Gina Herrera, dijo que en este trabajo también han participado Defensa Civil, Cruz Roja, Policía y Ejército. Estos últimos han colaborado en la inspección de vehículos en las vías, ya que se ha identificado que hay personas que están vendiendo pólvora en las carreteras. Para esto también se ha pedido la colaboración de las autoridades en Bogotá, con controles en las vías que conducen hacia los municipios del departamento.

No obstante, la funcionaria atribuye la disminución del número de quemados a la responsabilidad de los ciudadanos, pues “las personas han acatado las recomendaciones que se han hecho desde la Gobernación y desde cada municipio”. En parte, también se debe al respeto que muchos ciudadanos tienen por el aislamiento en casa y de festejar esta Navidad en familia, pero de una forma diferente.

Herrera recomienda que, en caso de llegar a presentar quemaduras de primer, segundo o tercer grado, siempre es imperativo acudir a los centros de salud de cada municipio, ya que si estas heridas no son tratadas pueden generar consecuencias mayores. Del mismo modo, pide no aplicar remedios caseros, como cremas, aceites o plantas, ya que estos podrían derivar en infecciones. Lo correcto es cubrir la zona afectada con un paño limpio humedecido con agua fría.

Por su parte, el secretario de Salud de Cundinamarca, Gilberto Álvarez, reconoce que aún quedan varias fechas que, por sus dinámicas culturales, representan bastantes riesgos para la propagación del coronavirus y quemaduras por pólvora. Estas son el 23, 24, 25 y 31 de diciembre, además del puente festivo de Reyes, que este año será del 9 al 11 de enero.

Por esos días reitera un mensaje repetido, pero indispensable: mantener el distanciamiento, no bajar la guardia con el uso del tapabocas, el lavado de manos constante, evitar las aglomeraciones y, en la medida de lo posible, realizar reuniones familiares de manera virtual. Álvarez también hizo un llamado a los lugares de atención al público para que respeten el aforo, que no puede superar el 50 %. “Hacemos un llamado al orden. Estamos protegiendo sus vidas para que pasemos una Navidad feliz, en familia y sanos”, concluyó el funcionario. Recuerde: cuídese para que el gusto no termine en susto.

Tenga en cuenta

La Gobernación de Cundinamarca ha emitido una serie de recomendaciones para mitigar la propagación del virus en medio de las festividades, así como para evitar las quemaduras por pólvora.

Solo con los más cercanos

Celebre solo con su núcleo familiar y evite que personas de más de 60 años o pacientes con comorbilidades salgan de la casa. Evite el consumo excesivo de licor, ya que los momentos de euforia podrían llevarlo a bajar la guardia con las medidas de bioseguridad.

En espacios abiertos

Haga su reunión familiar en espacios abiertos o bien ventilados, conservando el distanciamiento físico. En el caso de las despedidas de año de las empresas, se sugiere hacerlas de manera virtual.

Al momento de comprar

Las compras hacen parte de las fiestas. Por eso, para evitar aglomeraciones, la sugerencia es hacerlas mediante plataformas virtuales. En caso de ser necesario acudir a un establecimiento, verifique que cumpla los protocolos de bioseguridad y hágalo en horas que no sean pico, para evitar concentraciones de gente en el transporte público y en las calles.

Capacidad hospitalaria

Hay que recordar que Cundinamarca posee 700 camas tipo UCI (de las cuales el 45 % están ocupadas) y tiene a su disposición cinco centros hospitalarios, ubicados en lugares estratégicos, para atender a pacientes con COVID-19. También, que aquellas personas que presenten síntomas asociados, deben respetar el aislamiento en casa.

¿Con síntomas de COVID?

Los centros hospitalarios que están a disposición para atender casos de COVID-19 son la Clínica San Rafael Dumian, de Girardot, y los hospitales Regional de Zipaquirá, San Rafael de Facatativá, San Rafael de Fusagasugá y Cardiovascular del Niño de Cundinamarca, en Soacha. También el Hospital de alta complejidad La Samaritana, cabecera de la red departamental, ubicado en Bogotá.

¡Ojo con la pólvora!

Se pide a la gente no vender ni ayudar a comercializar pólvora. Además, comunicarse a la línea 123 para denunciar el uso o la venta de elementos pirotécnicos. La Gobernación recuerda que estos artefactos también afectan a los animales, como aves, conejos y ratones, quienes por el estrés acústico incluso pueden llegar a morir. Algo similar se replica en los perros y los gatos, quienes pueden manifestar salivación excesiva, temblores, jadeos y pérdida del control de esfínteres.

No olvide

El 2020 ha sido un año lleno de retos. Aunque muchos han perdido la batalla contra el COVID-19, otros han tenido la fortuna de seguir adelante con sus familias. Esto último debe ser suficiente motivo no solo de alegría, sino que resalta la importancia de celebrar responsablemente.

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