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Una modalidad de hurto tan inusual como efectiva quedó al descubierto en la localidad de Kennedy, donde delincuentes están utilizando un engaño con excremento de perro para distraer a empleados de locales comerciales y cometer robos en cuestión de segundos.
El caso más reciente ocurrió en la avenida Ciudad de Cali con calle 44 sur, donde cámaras de seguridad captaron cómo operan los responsables.
#BOGOTÁ. ¡Nuevo modus operandi! Sujetos están realizando hurtos mediante engaños en la loc/Kennedy, en el sector de la Av. Cali con la Cl 44 Sur. Tres mujeres ingresan al establecimiento, persuaden a la empleada para que salga a limpiar una supuesta suciedad de un perro en la… pic.twitter.com/K6AIeko3rq
— Pasa en Bogotá | Sr Bacca🐮 (@PasaenBogota) April 5, 2026
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Así funciona el engaño
Todo comienza con tres mujeres que llegan al establecimiento y alertan a la empleada sobre una supuesta suciedad en la entrada del local. Según el relato, un perro habría hecho sus necesidades en el andén, generando incomodidad por el olor y el aspecto del lugar.
Bajo la presión de la situación —y la insistencia de las mujeres, que incluso se ofrecen a ayudar— la trabajadora accede a salir con elementos de limpieza.
Ese momento es clave.
Mientras las mujeres rodean a la empleada y bloquean la visibilidad hacia el interior del negocio, dos hombres ingresan rápidamente al local. En pocos segundos, uno de ellos logra acceder a la caja registradora y sustrae dinero en efectivo y objetos de valor.
En este caso, el hurto alcanzó cerca de $6 millones, antes de que los responsables huyeran sin levantar sospechas.
Un golpe coordinado
El hecho evidencia un accionar planificado: mientras unas personas distraen, otras ejecutan el robo. Todo ocurre en segundos y sin violencia directa, lo que dificulta la reacción inmediata de las víctimas.
Según reportes ciudadanos, esta modalidad estaría afectando principalmente a comerciantes, quienes quedan expuestos ante este tipo de engaños.
Hoy no solo se trata de fuerza o intimidación, sino de engaños cada vez más elaborados que aprovechan segundos de distracción.
Para los comerciantes, el riesgo ya no está solo en un asalto directo, sino en situaciones aparentemente cotidianas que terminan siendo parte de un plan. Por eso, el llamado de las autoridades es claro: no bajar la guardia, incluso frente a lo que parece un incidente menor.
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