12 Apr 2016 - 3:54 a. m.

Obstáculos de la troncal de TransMilenio por la Séptima

Aunque el Distrito considera indispensable esta obra para la movilidad de la ciudad, el proyecto no es sencillo. Según estudios, la vía es estrecha para recibir los articulados y la compra de predios desbordaría el presupuesto.

Jaime Flórez Suárez

La carrera Séptima vuelve al centro del debate. El alcalde Enrique Peñalosa sostuvo el pasado sábado que el Distrito tiene $1 billón para construir una troncal de Transmilenio (TM) por esa vía. El anuncio lo hizo en el Concejo de Bogotá y allí mismo encontró los primeros detractores a su propuesta. La estrechez de la Séptima y el dinero que se tendría que invertir para sacar adelante la troncal son los principales argumentos en contra de la iniciativa.

El alcalde calificó de indispensable la construcción de esta obra, especialmente por el desarrollo urbanístico que se pronostica en el norte y porque quedaría unido con el centro y el sur de la ciudad. Yaneth Mantilla, directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), explicó cómo se materializaría la propuesta: la nueva troncal tendría una extensión de 15,5 kilómetros y contaría con 22 estaciones desde el portal del 20 de Julio hasta la calle 183, algunas de ellas a desnivel, por las características de la vía. Además, señaló la funcionaria, movilizaría 39.000 pasajeros hora/sentido, lo que contribuiría a descongestionar la avenida Caracas.

Con este anuncio empieza el plan que tiene la administración Peñalosa de hacer de Transmilenio un sistema de transporte eficiente. Precisamente, Alexandra Rojas, gerente de Transmilenio, le dijo a El Espectador que los problemas estructurales de la entidad se resolverían con la construcción de nuevas troncales como –además de la de la Séptima– la de la avenida Boyacá, la Ciudad de Cali y la calle 127, en un término máximo de doce años.

La iniciativa no es nueva. En 2006, durante la administración de Luis Eduardo Garzón, se hicieron los primeros estudios para construir esa troncal que, a pesar de que demostraron la viabilidad operativa de la obra, dejaron en evidencia algunas dificultades para sacarla adelante. El mismo Garzón explicó al final de su mandato que el diseño era complejo por la estrechez de la carrera Séptima y porque sería necesario comprar predios históricos e invaluables.

Y los obstáculos siguen siendo los mismos. El concejal Germán García (Partido Liberal) cree que para ejecutar la obra se tendría que hacer una adquisición de predios tan grande que $1 billón, anunciado por el alcalde Peñalosa, sería poco. Sostiene que esa inversión debería destinarse para obras más urgentes, como la troncal de la avenida Boyacá. Además, al cabildante le preocupa que el suelo de la Séptima no esté preparado para soportar el paso de los articulados.

Para el concejal Manuel Sarmiento (Polo Democrático), la troncal generaría daños urbanísticos sobre la Séptima. Pero el problema esencial, asegura, es que Transmilenio “no cabe en esa vía”. A esa misma conclusión había llegado un estudio de la Universidad Santo Tomás, hecho en 2007, cuando el alcalde Garzón tenía sobre la mesa este mismo proyecto.

“Es evidente la gran dificultad del espacio limitado para adecuar la infraestructura de una troncal para Transmilenio, más aún cuando un censo pormenorizado de redes de servicios públicos indique que, imprescindiblemente, deberán ser reubicadas a lo largo y ancho de la vía (acueducto, alcantarillado y electricidad)”.

El análisis, coordinado por el ingeniero civil Fernando Rey Valderrama, sostenía también que con la implementación de esa troncal se reducirían los andenes y se deteriorarían los niveles de servicios peatonales, generando “un impacto negativo en el desplazamiento de los transeúntes sobre el corredor”. Como las condiciones de la Séptima no han variado desde entonces, estos obstáculos tendrían que ser tenidos en cuenta en la nueva propuesta del Distrito.

Con esas consideraciones, el estudio de la Santo Tomás recomendaba revaluar la puesta en marcha de otras formas de transporte por esa vía. Precisamente, el exalcalde Gustavo Petro insistió en su mandato en la construcción de un metro ligero por la Séptima y aunque el Distrito recibió propuestas de privados para su ejecución, el proyecto se quedó en el aire.

El concejal Sarmiento considera, además, que con el trazado de la primera línea del metro, anunciado por el alcalde Peñalosa y que recorrería las Américas hasta el centro, el paso de Transmilenio por la Séptima no sería tan necesario. Sin embargo, el alcalde señaló que es crucial para resolver los problemas de movilidad de la ciudad.

Entretanto, Alexandra Rojas, la gerente de Transmilenio, anunció que los nuevos estudios que soportarían la troncal por la Séptima estarían listos el próximo semestre. Con los antecedentes, parece que sacar adelante esta obra no será una tarea fácil.

 

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