Bogotá

3 May 2021 - 8:57 p. m.

OPINIÓN: “Esta vez fuiste tú hermano, pero la próxima puedo ser yo”

En Colombia nos acostumbramos a contar muertos. A veces los pequeños privilegios, que son sobornos que nos han dado para creer que estamos bien, nublan nuestra empatía e ignoramos a la gran mayoría que no los tiene. Olvidamos que detrás de cada cifra se esconde el rostro de un ciudadano que fue agredido por aquellos supuestos héroes de la patria.

Simona, integrante de Escudos Azules*

Esta vez fuiste tú hermano, pero la próxima puedo ser yo.

Tú que decidiste salir a protestar, así no tuvieras la certeza de que podrías regresar a tú casa. Tú que elevaste el grito de inconformismo de toda una generación que no soporta más burlas.

Esta vez fuiste tú hermano, pero la próxima puedo ser yo.

Tú que te pusiste el chaleco de defensor de derechos humanos y fuiste agredido por los policías. Tú que cuidas a los ciudadanos del abuso policial y esta vez te tocó vivirlo en carne propia.

Esta vez fuiste tú hermano, pero la próxima puedo ser yo.

Tú que registras las marchas y que estás en primera línea para documentar los abusos. Tú que fuiste golpeado, intimidado y detenido por mostrar lo que sucede en el país a través de fotografías y vídeos.

Esta vez fuiste tú hermano, pero la próxima puedo ser yo.

Tú que te encapuchas para evitar ser perseguido por este estado asesino. Tú que eres señalado de vándalo en un país indolente que llora por los vidrios rotos y no por el asesinato de sus jóvenes.

Esta vez fuiste tú hermano, pero la próxima puedo ser yo.

Tú que abriste los ojos y exigiste cambios. Tú que veías claramente y que perdiste tú ojo por culpa del ESMAD.

Esta vez fuiste tú hermana, pero la próxima puedo ser yo.

Tú que fuiste agredida por el simple hecho de ser mujer. Tú que fuiste violada por aquellos que juraron protegerte.

Este paro nacional, que inició el 28 de abril, ha dejado un balance doloroso: 940 casos de violencia policial, 92 víctimas de violencia física por parte de la policía, 672 detenciones arbitrarias en contra de los manifestantes, 136 intervenciones violentas por parte de la fuerza pública, 30 casos de disparos de arma de fuego por parte de la policía, cuatro víctimas de violencia sexual por parte de la fuerza pública, 12 víctimas de agresión en sus ojos y 21 víctimas de violencia homicida por parte de la Policía.

En Colombia nos acostumbramos a contar muertos. A veces los pequeños privilegios, que son sobornos que nos han dado para creer que estamos bien, nublan nuestra empatía e ignoramos a la gran mayoría que no los tiene. Olvidamos que detrás de cada cifra se esconde el rostro de un ciudadano que fue agredido por aquellos supuestos héroes de la patria.

Esos héroes que portan el uniforme de la policía nacional, manchado de la sangre de aquellos soñadores que deciden salir a protestar. Porque no somos vándalos, somos una generación que quiere un país justo y equitativo para todos.

Los verdaderos vándalos se esconden detrás de un escritorio y le dan la orden al Ejército de que asesine a todo aquel que piense distinto. Los vándalos cambian de nombre, se cubren la espalda, se aprovechan de la buena fe de los colombianos para enriquecerse. Los verdaderos vándalos creen que los huevos cuestan $1800 y que Dilan Cruz se atravesó en la línea de fuego que accionó Manuel Cubillos. Ellos son los vándalos, no nosotros.

Si un país decide salir en plena pandemia a las calles es porque le tememos más a seguir inmersos en la miseria que a un virus. Le tememos a una reforma tributaria que busca empobrecer a la clase media, que quiere cubrir sus huecos fiscales a través de impuestos para aquellos que apenas se están recuperando de los estragos de las cuarentenas que se han repetido una y otra vez.

Después de toda la sangre que se derramó, NO cantamos victoria ante las supuestas modificaciones que prometió Iván Duque a la reforma tributaria, porque en las calles no estamos solamente para tumbarla, decidimos salir porque el descontento general de todo un país que ha sido oprimido, por el país se hizo evidente. Porque existen más de 6.402 razones para continuar en las calles, porque hoy somos más conscientes que nunca que el virus que asesina a los colombianos se llama el uribismo, y que es necesario erradicar sus prácticas de guerra y de miedo.

Clamamos de forma urgente por una reforma policial que humanice a todos los miembros de aquella institución que está masacrando a los jóvenes ¡Queremos cambios! ¡Queremos una Colombia digna para todos! ¡Amando venceremos y será hermoso!

*Escudos Azules: Defendemos la vida del pueblo digno colombiano que busca manifestarse en las calles y se encuentra una y otra vez con la letal y excesiva violencia policial que caracteriza a las fuerzas armadas de este país. Combatimos el terrorismo de estado en las mentes y los corazones de los colombianos a través del arte, la valentía y la memoria. Somos revolución. Somos resistencia. Somos Primera Línea. Somos Escudos Azules

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