14 Jul 2021 - 7:41 p. m.

Opinión: La pandemia y el contrato social en Bogotá

No es de extrañar que la destrucción masiva de empleos haya golpeado con particular fuerza a la economía bogotana y haya disparado las tasas de pobreza en la ciudad, incluso más que en las demás ciudades.

Juan Mauricio Ramírez, secretario de Hacienda de Bogotá

Un grupo de intelectuales, exministros y empresarios presentan propuesta para recuperar los puestos de trabajo perdidos.
Un grupo de intelectuales, exministros y empresarios presentan propuesta para recuperar los puestos de trabajo perdidos.

Bogotá tiene las tasas más altas de participación laboral y de ocupación entre todas las ciudades colombianas. Al mismo tiempo, en términos de PIB, el 30% de las actividades de comercio, transporte, hoteles y restaurantes a nivel nacional se concentra en Bogotá, así como el 44% de las actividades artísticas, de entretenimiento y recreación. Estas son las actividades más golpeadas por la emergencia del COVID-19.

No es de extrañar, por lo tanto, que la destrucción masiva de empleos, en especial en estos sectores, haya golpeado con particular fuerza a la economía bogotana y haya disparado las tasas de pobreza en la ciudad, incluso en mayor grado de lo que ocurrió en las demás ciudades. En escasos tres meses, entre abril y junio de 2020, se destruyeron 1,1 millones de empleos en Bogotá (23% del total nacional).

La respuesta de la Administración fue iniciar desde muy pronto su programa Bogotá Solidaria en Casa, que el año pasado apoyó a más de 834 mil hogares pobres y vulnerables con transferencias monetarias del Distrito y del Gobierno Nacional. Medellín y Bucaramanga implementaron programas similares, pero ninguno tuvo un alcance parecido en cobertura y en recursos entregados. De hecho, para lograr ese cubrimiento, se requirió un enorme esfuerzo que implicó pasar de 79 mil hogares bancarizados en marzo de 2020, a 944 mil hoy.

Entre los recursos del Gobierno Nacional y los del Distrito, en 2020 fueron entregados cerca de un billón de pesos en transferencias monetarias a los hogares pobres y vulnerables de Bogotá. Esto evitó, de acuerdo con el DANE, que 109 mil personas cayeran en la pobreza y 126.000 en pobreza extrema. Con todo, en un año sin precedentes, la pobreza monetaria en la Capital –en 2020- creció 13 puntos porcentuales (pp) y se ubicó en 40,1% de la población, y la pobreza extrema, con un aumento de 9 pp, alcanzó el 13,3% de la población.

Para haber evitado que aumentara así la pobreza en la ciudad se habría requerido entregar cerca de 10 billones de pesos en ayudas monetarias, a unos 800 mil hogares. ¡Esa cifra equivale al total de la inversión directa de la ciudad en el año! Y muestra que, en una ciudad como Bogotá, la Administración no puede reemplazar la capacidad del aparato productivo para generar ingresos y empleos. De ahí la importancia de avanzar en la reactivación y la vacunación como se está haciendo.

En total, Bogotá destinó más de 1,7 billones de pesos del presupuesto de 2020 para mitigación social y reactivación económica frente a la emergencia. Más aún, con el apoyo del Concejo de Bogotá, el año pasado se aprobó un paquete de alivios tributarios para 2021 por cerca de medio billón de pesos, y el cupo de endeudamiento más alto en la historia de la ciudad, para que la administración tenga las herramientas necesarias para enfrentar la emergencia.

Para 2021 y 2022 diseñamos un paquete de rescate social por 1,7 billones de pesos, concentrado en programas de apoyo al empleo y al acceso a educación superior de jóvenes y mujeres. Ante el Concejo estamos tramitando una adición presupuestal por 670 mil millones de este paquete que será ejecutado en el segundo semestre. Y se va consolidando el Sistema Distrital del Cuidado, una política sin precedentes en pro de la equidad de género.

La pandemia aceleró la construcción de un nuevo contrato social en Bogotá. Hacia allá vamos.

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