Bogotá

9 May 2012 - 10:30 p. m.

Orlando Parada, el jefe de la oposición a Petro

Más uribista que santista, capitán de reserva de la Policía, coleccionista de muñecos uniformados y enemigo del matrimonio gay, está decidido a no dejar que el alcalde gobierne.

Laura Ardila Arrieta

Fue Orlando Parada Díaz el concejal más salido de casillas el pasado lunes, cuando buena parte de la corporación se trenzó en una agria pelea con el gobierno local, en plena presentación del Plan de Desarrollo del alcalde Gustavo Petro. Los concejales opositores estaban molestos por las declaraciones de algunos funcionarios petristas que hacían referencia a temas de corrupción en el Cabildo. Parada se levantó a darle manotazos a su curul, mientras vociferaba que la desaparecida guerrilla del M-19 era asesina, secuestradora y había desaparecido a empleados y magistrados de la República. Su cara morena se tornó roja de la ira.

Es la más reciente andanada del concejal en contra de la guerrilla a la cual perteneció el alcalde, pero no es la primera. Los enfrentamientos entre estos dos políticos por cuenta del pasado subversivo de Petro comenzaron en 2010, cuando el hoy mandatario local quiso ser presidente del país y aún no tenía entre sus planes inmediatos el Palacio de Liévano. Parada demandó esa candidatura argumentando que el aspirante estaba inhabilitado para ser elegido, ya que fue condenado por porte ilegal de armas mientras militaba en la guerrilla del M-19.

Desde entonces la lista de choques entre Petro y Parada no ha hecho más que engordar, una situación que hoy tiene graduado al cabildante del Partido de la U como el más fuerte opositor del gobierno progresista en el Concejo.

Un opositor que va a la ofensiva y ha sido determinante en los fracasos que ha tenido que padecer el alcalde en la corporación: acudió al mismísimo director de su partido, el senador Juan Lozano, para que lo ayudara a fraguar la coalición en contra de la administración. Se movió de curul en curul impulsando el rechazo al metro ligero que propone Petro. De hecho, redactó uno de los parágrafos de la ponencia que negó un cupo de endeudamiento para ese proyecto. Y ahora enfila sus baterías sobre el Plan de Desarrollo, al que califica de “gaseoso y poco aterrizado”.

De 43 años, abogado y declarado discípulo del expresidente Álvaro Uribe y de su exministro Rodrigo Rivera, Orlando Parada también le arrebató recientemente al alcalde la posibilidad de quedarse con la gerencia de Corabastos.

La cabeza de la plaza de mercado más grande del país se elige con siete votos de una junta directiva conformada por comerciantes, la Alcaldía, la Gobernación y el Ministerio de Agricultura. El candidato de Petro era uno de sus hombres cercanos, Carlos Simancas. Parada, que cuenta con una amplia votación en la localidad de Kennedy, en donde se ubica Corabastos, logró sumar en dicha junta directiva los apoyos necesarios para que resultara ganador Mauricio Parra, el aspirante que respaldó el gobernador del departamento.

El recuento de los rounds de esta pelea señala que, durante la campaña a la Alcaldía, Parada lanzó una cuña radial arremetiendo contra el progresista por haber sido del M-19. Desde su esquina en el ring, Petro respondió referenciando a Parada en el escándalo del cartel de la contratación, por su amistad con el empresario Manuel Sánchez.

Parada respondió el golpe con una demanda al mandatario por injuria y calumnia. Y Petro lo mencionó en uno de sus trinos por Twitter señalándolo de ser el autor de la coalición opositora del Concejo.

Allí, en la corporación en la que lleva dos períodos seguidos, se dice que a Parada lo patrocina su amigo Manuel Sánchez, que ha tenido cuotas burocráticas en Corabastos, en el Fondo de Vigilancia y Seguridad, en la Personería y en varias alcaldías locales, y que su disidencia podría deberse a que, precisamente, el alcalde Petro le ha ido quitando su poder en el Distrito.

El concejal, de padre, abuelo y hermanos policías, y él mismo capitán de la reserva de esa institución, niega los señalamientos, aunque sí reafirma su amistad de toda la vida con Sánchez, a quien califica de “gran lobbista”.

El cabildante hace parte del grupo de 17 concejales que el año pasado fueron llamados a interrogatorio por la Fiscalía, en el marco de la investigación del cartel de la contratación.

Tanto sus simpatizantes como críticos le reconocen que es estudioso, agudo y un vehemente defensor de sus convicciones. Parada conoce como pocos los temas de seguridad en Bogotá. Para la muestra está el reciente proyecto de acuerdo que presentó para crear la Secretaría de la Seguridad.

Curiosamente, este declarado enemigo del aborto, de la despenalización de las drogas y del matrimonio y la adopción para parejas gay, se formó como político en el seno del liberalismo de corte socialdemócrata y del expresidente Ernesto Samper.

“Yo sí apoyo la paz”, aclara, “lo que creo es que a ningún desmovilizado se le debería permitir que gobierne”.

Y mientras sus contradictores dentro de los progresistas lo ven como un político local que quiere encarnar la oposición a un líder de talla nacional, a él parece no importarle y más bien se anima a hacer la lista de las cosas que más le molestan de Gustavo Petro:

“Su pasado, su inhabilidad, su incoherencia, su acomodamiento, su arrogancia, su creencia de que es el dueño de la moral y que los demás somos corruptos”.

¿Hasta dónde llegará su oposición? Sin duda, Orlando Parada Díaz, opositor y opuesto, quiere tumbar al alcalde porque está convencido de que éste está “usurpando un cargo que no le pertenece”.

En una tomadura de pelo, en su bancada dicen que para lograrlo salió de la reserva y asumió como policía.

Temas relacionados

Gustavo PetroOrlando Parada
Comparte:

Regístrate al Newsletter de hoy

Despierta con las noticias más importantes del día.
Al registrarse, acepta nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
X