Bogotá

Hay 53 concentraciones en la ciudad

28 Apr 2021 - 2:54 a. m.

Pese al pico por COVID y orden de suspensión, el paro sigue firme

A las diferencias entre los convocantes al paro y el Gobierno, sobre la pertinencia de hacer manifestaciones en medio del tercer pico, se sumó un pronunciamiento judicial que ordena aplazar las marchas, por las condiciones epidemiológicas. Pese a ello, los promotores dicen que hoy saldrán a las calles. Expertos temen que esto agrave la pandemia.

Ad portas de la hora cero, cuando ya todo estaba listo y los organizadores del paro se negaron a las solicitudes del Gobierno Nacional y de Bogotá de suspender las marchas (teniendo en cuenta la situación de emergencia por la pandemia), se expidió un auto de la magistrada del Tribunal de Cundinamarca Nelly Villamizar que ordenó aplazar las manifestaciones previstas para hoy hasta implementar un protocolo de bioseguridad o alcanzar la inmunidad de rebaño con la vacunación.

Sin embargo, más allá de lograr lo que no se alcanzó con el diálogo y el llamado a la sensatez, la decisión aumentó las tensiones. Los convocantes, bajo el argumento de que una decisión judicial no puede restringir el legítimo derecho a la protesta, ratificaron al final del día lo que le habían dicho horas antes al Gobierno Nacional: que saldrán a marchar. Ante esta respuesta, la magistrada Villamizar aseguró que será deber de las alcaldías “tomar las medidas que estén a su alcance para proteger el derecho a la vida por encima del derecho a manifestarse”.

El plan se mantiene con los mismos puntos y horarios de concentración: el parque Nacional, el Monumento a los Héroes, la Sevillana y el Centro Administrativo Distrital, sobre la calle 26, así como las sedes de las universidades Nacional, Distrital y Pedagógica. Y en respuesta a la crítica por la falta de medidas de bioseguridad, el Comité del Paro promovió un protocolo en el que advierte que cada marchante será responsable de sí mismo y pide evitar asistir si tiene algún síntoma o comorbilidad, mantener la distancia de dos metros entre personas, no prolongar la estadía en los puntos de llegada, no ingerir comida en el recorrido, así como evitar el uso de altoparlantes.

A favor y en contra

Pese a esto, nada aplaca los temores. Las condiciones epidemiológicas fueron el principal argumento para pedir el aplazamiento de la marcha, lo que se refleja en la ocupación de unidades de cuidados intensivos (UCI), que es superior a la reportada en los anteriores picos de la pandemia -hay 2.283 camas ocupadas y la disponibilidad es menor del 10 %- y el nivel de transmisión comunitaria está en el nivel más alto, lo que hace temer que este tipo de concentraciones pueda extender el tercer pico.

“Anunciamos que se aumentará la capacidad de las UCI y hemos tomado medidas oportunamente, pero el riesgo de colapso es una posibilidad. Recordamos que nos une la protección a la vida, superar esta pandemia, que alguno de nuestros seres queridos puede requerir una UCI, por lo que pedimos que por favor, con enorme responsabilidad, tomen decisiones sabias de cómo ejercer su derecho a la protesta”, dijo Luis Ernesto Gómez, secretario de Gobierno.

Al respecto, Fernando de la Hoz, profesor de epidemiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, señala que una aglomeración siempre será un riesgo de contagio, pero estas no solo se presentan en las manifestaciones, sino también en el sistema de transporte. “TM moviliza en pandemia mínimo un millón de personas al día y seguro en las marchas habrá mucho menos de ese millón. Las marchas producirán contagios, pero hay que ser justo con otras cosas que se han tolerado en pandemia”.

Algo similar opina la presidenta de la Asociación Colombiana de Salud Pública, Dionne Cruz, quien hace un llamado a la prudencia, pues considera que “razones de sobra hay para salir”, pero que en estos momentos la prioridad debe ser evitar todo lo que pueda aumentar los contagios. “El tema de salud está complicado, pero también lo están muchos otros aspectos del país, así que a quienes se movilicen la recomendación es que utilicen mecanismos creativos, que sea una marcha muy simbólica”.

Otra mirada tienen los que serán parte de las movilizaciones. Insisten en que esta no es la primera protesta en pandemia, y se soportan en estudios que indican que no hay una relación directa entre marchas y aumento desmedido de contagios. Según Jenny Romero, integrante de varias campañas en defensa de DD. HH., durante la reunión con el Distrito les mostraron cifras posteriores a fuertes movilizaciones como las de George Floyd en EE. UU., e incluso las del “9S” en Bogotá, en las que la cifra de contagios no es mucho mayor que en los momentos más complicados de la emergencia sanitaria.

“Siempre hay una posibilidad de contagio, como también existe en las oficinas o en Transmilenio. Pero hay condiciones ambientales y de bioseguridad a las que se compromete cada marchante para mitigar ese riesgo”, dice Romero, quien pide que no haya gritos, sino ruido con cacerolas u otro tipo de elementos, en un marco de manifestación pacífica.

El llamado sigue siendo salir a las calles. William Agudelo, presidente de la Asociación Distrital de Educadores (ADE), rechazó el fallo y aseguró que no impedirá la manifestación. “Es un atentado contra la Constitución y el derecho a la protesta. Quieren evitar la movilización por medio de artilugios jurídicos, pero desde muy temprano estaremos en los diferentes puntos de concentración. No nos dejaremos amedrentar, porque hay muchas razones para salir a protestar”.

Nelson Alarcón, miembro del comité ejecutivo de Fecode, dice que saldrán a pesar de las peticiones que les hicieron e incluso de las pullas del Distrito sobre la “incoherencia” entre convocar marchas y no aceptar regreso a clases. El Magisterio se mantiene en que las razones de la marcha son mayores al temor por los casos de coronavirus. Algunas de esas, más allá de la reforma tributaria, son los temas relacionados con el regreso presencial a clases, para lo que Fecode presentó un modelo de alternancia. “Los maestros queremos volver a las aulas porque es el escenario natural de la academia. Pero en este momento el propio Gobierno nos obligó a salir a las calles por sus propuestas regresivas”, señala Alarcón.

En este momento todo es incierto. Las marchas serán una moneda al aire, pues así como muchas personas no saldrán por temor al virus y la forma como se hará cumplir el fallo del Tribunal, otros se mantienen firmes que saldrán a manifestarse. En juego no solo está el manejo de la pandemia, sino cómo esto sentará un precedente de cómo serán las manifestaciones en pandemia.

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