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Después de cuatro años de negociaciones, citaciones al Concejo de Bogotá y detalladas exposiciones sobre la importancia de la implementación del Plan Zonal del Norte (PZN), esta semana llegará al escritorio del alcalde Samuel Moreno el decreto que, de ser firmado, permitiría la construcción de 61.700 nuevas viviendas en 700 hectáreas del norte de la ciudad.
Según el secretario de Planeación, Óscar Alberto Molina, el documento del PZN está en su última etapa de revisiones y sería firmado por el Alcalde antes de que termine el año. “Con esta medida se definirán los usos del suelo y se dictará la norma para el desarrollo territorial en esta zona estratégica”, explicó Molina.
La aprobación de este nuevo Plan permitiría la construcción de 40 viviendas por hectárea en lo que hoy es la sabana de Bogotá, cuando en este momento el promedio es de cuatro. Esto significa que en los terrenos ubicados entre la calle 170 y los límites con Chía se podrían desarrollar 48.700 casas para los estratos del 3 al 6, y alrededor de 13.000 viviendas de interés social. Además, se construirían cerca de 68 kilómetros de nuevas vías que, según se plantea en el documento, mitigarían las congestiones a la salida de Bogotá.
Pese a que el pasado mes de octubre el ex alcalde Jaime Castro y el ex concejal Mario Suárez radicaron un requerimiento en la Alcaldía para que se adoptara de inmediato el PZN —ya que con su aprobación la ciudad recibiría $240.417 millones más en tributos y se generarían 84 mil nuevos empleos—, la semana pasada un grupo de ambientalistas, entre los que se encuentran Tomás van der Hammen, Juan Mayr Maldonado, Julio Carrizosa Umaña, Manuel Rodríguez Becerra y Cecilia López Montaño, le pidieron a Moreno, mediante una carta, reconsiderar la firma de este decreto.
Según los ambientalistas, este plan de expansión se encuentra en una franja de la zona de conexión, restauración y protección entre los cerros orientales y el río Bogotá, establecida por el Ministerio de Ambiente, que tiene como fin proteger el ecosistema Torca-La Conejera, los humedales, los bosques nativos de la Sabana y contrarrestar el déficit de áreas verdes de la capital.
“El extremo norte del Distrito constituye una parte importante y única del patrimonio ecológico, histórico y cultural de la capital y, por lo tanto, el Alcalde Mayor y el Concejo están obligados a protegerlo y conservarlo, según lo ordenan la Constitución Nacional y la Ley 99 de 1993”, fue una de las conclusiones del estudio del profesor Thomas van der Hammen.
En la carta también le dicen al Alcalde que el PZN no es consistente con las promesas que hizo durante la campaña, entre las cuales estaba desarrollar “una política que propicie una ciudad compacta, no segregada, y respetuosa de los valores ambientales de Bogotá y la Sabana”.
Molina, por su parte, aseguró que el PZN no se opone a la política de densificación urbana prometida por el Alcalde. “Estamos trabajando en la renovación urbana de ciertos sectores, pero esto no quiere decir que vamos a dejar el norte de la ciudad sin normas”. El secretario también explicó que de las dos mil hectáreas involucradas en el Plan Zonal, solamente se construirán 700, con el fin de preservar las zonas de ronda, humedales y demás ecosistemas del sector.
Todavía no hay una última respuesta de la Administración. Mientras el Alcalde decide si firmar o no el proyecto, la polémica continúa entre los académicos, urbanistas y autoridades distritales.