Bogotá

16 Aug 2013 - 10:14 p. m.

¿Por qué los Rastrojos amenazaron a Jaramillo?

El secretario de gobierno de Bogotá, Guillermo Jaramillo, denunció amenazas por parte de los Rastrojos. En un panfleto conocido el 15 de agosto, atribuido en primera instancia al grupo armado ilegal, dirigentes sindicales de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y algunos sectores políticos como el Polo Democrático fueron declarados objetivo militar.

Redacción Bogotá

Según Jaramillo, la situación es alarmante para la democracia colombiana. Las amenazas, dirigidas contra sectores de izquierda, recuerdan épocas aciagas de la violencia política, de la guerra sucia. “No podemos volver a tener la experiencia de los años 80, cuando muchos tuvimos que salir para otros lugares por esa violencia”, declaró .

Ádemás, Jaramillo dijo estar preocupado por la decisión del Ministerio del Interior de retirar de manera parcial su esquema de seguridad y, en consecuencia, le pidió a Andrés Villamizar, de la Unidad Nacional de Protección, que revalúe esa disposición.

Ya que no es la primera vez que es amenazado (hace dos años recibió el mismo tipo de intimidaciones), Jaramillo le pidió a los organismos judiciales que “miremos qué está pasando y podamos saber las causas de este fenómeno”.

Ariel Ávila, coordinador del observatorio de la Fundación Paz y Reconciliación atribuyó las amenazas a la puesta en marcha del “gobierno en la calle”, el modelo de gestión que el alcalde Gustavo Petro inauguró en Ciudad Bolívar durante las dos semanas anteriores. “Se está presionando la actividad de grupos paramilitares en el sur de la ciudad y haciendo frente al microtráfico y la extorsión. También, la relevancia que ha tomado el nombre de Guillermo Alfonso Jaramillo para el control de los problemas relacionados con las bandas criminales ha sido inusitada”.

Para Ávila, hay una relación directa entre las recientes amenazas al secretario de Gobierno con su paso por la gobernación del Tolima en 1986, año en que denunció la presencia del paramilitarismo en el norte de ese departamento.

Por el contrario, Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, culpa a la Secretaría de Gobierno “por no haber actuado de manera oportuna, pues durante el tiempo de este gobierno nunca hubo una lucha directa contra la criminalidad”. “Cuando se trasladó el despacho a Ciudad Bolívar y la Policía empezó a amenazar la comodidad y las rentas de la delincuencia, surgió una respuesta de los grupos paramilitares”.

Las amenazas, para Restrepo, “son un mensaje político de los Rastrojos para convencer a la Defensoría del Pueblo y a la Secretaría de Gobierno que están presentes en la ciudad. Sin embargo, hoy, lo que está haciendo Jaramillo es correcto, está aceptando en estos momentos que sí hay presencia de bandas paramilitares en Bogotá”.

Por tal motivo, insta a la Alcaldía a reestructurar su programa de seguridad dado que para él “los problemas de violencia siguen siendo mayoritariamente de crimen organizado”.

Las amenazas al secretario y a líderes sindicales se producen en un momento crucial para el futuro político de la administración Petro. Mientras, en pleno, el gabinete procura acercarse a los sectores populares para satisfacer sus necesidades y ganar su favor político y electoral; es, precisamente, de esos territorios, de donde provienen las amenazas. Sin duda, el reto está en gobernar para evitar que estos grupos logren influenciar o intimidar a la población.

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