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La fachada y algunas cámaras de seguridad de la Regional Bogotá del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) fueron rayadas durante una manifestación realizada el domingo 6 de septiembre. La protesta cuestionaba los cambios en el lenguaje institucional utilizado para referirse a niñas, niños y adolescentes.
La movilización, denominada “Marcha las niñas resisten”, comenzó en inmediaciones de la Universidad Nacional y terminó frente a la sede del ICBF, situada en la localidad de Teusaquillo. La directora de la entidad, Carolina Restrepo Cañavera, rechazó los daños y anunció que emprenderá acciones judiciales.
La controversia que motivó la marcha surgió por una instrucción emitida desde la Regional Huila para utilizar la expresión “niños y adolescentes” y por la decisión de la nueva dirección de privilegiar el término “niñez”. Por su parte, el ICBF sostiene que no ha ordenado eliminar la palabra “niñas” de sus comunicaciones nacionales.
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La marcha comenzó cerca de la Universidad Nacional
La manifestación comenzó hacia las 2:34 p. m. en la calle 26 con carrera 33. El bloqueo de uno de los carriles llevó a TransMilenio a desviar temporalmente algunas rutas zonales que circulaban por el sector.
Posteriormente, los participantes avanzaron hasta la sede de la Regional Bogotá del ICBF, ubicada en la calle 44 con carrera 50. Allí, algunas personas escribieron mensajes con crayones y pintura en aerosol sobre la fachada y rayaron cámaras de seguridad, según el reporte de los gestores de diálogo de la Secretaría Distrital de Gobierno.
Las autoridades coordinaron la atención mediante el Puesto de Mando Unificado, la Policía Nacional y la Policía de Infancia y Adolescencia. Los reportes consultados no informan sobre personas lesionadas ni capturadas durante la jornada.
El colectivo Resistencia Chiquita fue señalado como uno de los convocantes. Debido a la posible participación de adolescentes, los equipos de diálogo verificaron la presencia de menores y las condiciones en las que se desarrollaba la protesta.
ICBF anunció acciones judiciales por los daños
Carolina Restrepo publicó imágenes de las paredes intervenidas y anunció que la entidad repararía los daños durante la madrugada. También aseguró que las transformaciones iniciadas bajo su administración continuarán.
La funcionaria afirmó que el Instituto buscará establecer si adultos o actores políticos financiaron o utilizaron la movilización. Hasta ahora, el ICBF no ha divulgado pruebas que respalden esa afirmación ni ha identificado públicamente a una persona u organización como responsable de financiar los hechos.
La investigación deberá individualizar quiénes ocasionaron los daños y determinar su posible responsabilidad. La participación en la manifestación, por sí misma, no permite atribuir a todos los asistentes las intervenciones realizadas contra el edificio.
¿De dónde surgió la controversia por la palabra “niñas”?
La discusión comenzó después de conocerse una comunicación de la Regional Huila que pedía emplear la expresión “niños y adolescentes” sin mencionar explícitamente a las niñas. Posteriormente, Restrepo explicó que la dirección del Instituto priorizaría el término “niñez”, al considerar que comprende a niñas y niños.
La Defensoría del Pueblo pidió al ICBF precisar cuál es la directriz vigente, quién la impartió, cuándo fue adoptada y si su aplicación tiene alcance nacional o corresponde únicamente a la Regional Huila.
En respuesta, el Instituto aseguró que no pretende retirar a las niñas de su lenguaje institucional ni excluirlas de sus programas. También informó que contestaría formalmente las preguntas formuladas por la Defensoría.
Del mismo modo, el artículo 12 del Código de la Infancia y la Adolescencia establece que las autoridades deben incorporar la perspectiva de género en los ámbitos en los que se desenvuelven los niños, las niñas y los adolescentes. La Defensoría citó esta disposición al solicitar las explicaciones.
Un juez no encontró una orden nacional
La controversia también llegó a los tribunales mediante una acción de tutela. El 2 de septiembre, un juez declaró improcedente la solicitud y señaló que las pruebas aportadas no permitían concluir que el ICBF hubiera adoptado una política nacional para eliminar la palabra “niñas”.
El despacho estableció que la comunicación conocida provenía de una regional y no correspondía a una directriz nacional expedida por la Dirección General. La decisión judicial tampoco resolvió de fondo el debate sobre la conveniencia del lenguaje escogido por la entidad.
Por esta razón, afirmar que el ICBF eliminó formalmente la palabra “niñas” de todas sus comunicaciones excede lo comprobado hasta ahora. Lo confirmado es la instrucción expedida en Huila, la preferencia manifestada por la directora por el término “niñez” y la solicitud de aclaración formulada por la Defensoría.
Resistencia Chiquita y su relación previa con el Instituto
Resistencia Chiquita es un colectivo artístico formado por niñas de la zona rural de Bogotá. El grupo surgió después del feminicidio de Yuliana Samboní, ocurrido en 2016, y ha desarrollado actividades relacionadas con la prevención de las violencias y la creación de espacios seguros.
El colectivo había participado anteriormente en actividades del ICBF y dejó una intervención artística en la sede de la entidad durante la administración anterior. La controversia aumentó después de que Restrepo cuestionara el uso de expresiones como “resistencia” dentro de las instalaciones y ordenara retirar esa pieza.
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