10 Oct 2020 - 1:53 a. m.

“Puede quedar con problemas respiratorios y gástricos”: el drama de una joven que recibió un disparo en la tráquea el “9S”

A Luisa Fernanda Tirado la vida le cambió por completo hace un mes, cuando una bala que al parecer dispararon agentes de la Policía quedó le destrozó la tráquea. Hoy avanza en una larga y dolorosa recuperación en la que se le dificulta hasta comer y hablar.
Luisa Fernanda estuvo hospitalizada por 12 días en cuidados intensivos.
Luisa Fernanda estuvo hospitalizada por 12 días en cuidados intensivos.

Luisa Fernanda Tirado está viva de milagro. La joven, de apenas 17 años, fue una de las víctimas de la oscura noche del 9 de septiembre, en la que como nunca antes en Bogotá se registraron disturbios y enfrentamientos entre policías y ciudadanos, que salieron a manifestar su indignación por la muerte de Javier Ordóñez. Ella, no obstante, como muchos de los heridos e incluso de los muertos no estaba participando de las protestas. Luisa contó con la mala suerte de haber estado justo en el momento y lugar en que cayó una de las balas que habría disparado un grupo de policías, en su afán por disipar las acaloradas manifestaciones en su contra.

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Hoy Luisa pasa por un doloroso y muy largo proceso de recuperación, luego de 12 días en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), en la que estuvo intubada. Allí prácticamente le tuvieron que reconstruir la tráquea, que fue destrozada por la bala que la atravesó cuando se encontraba abrazada a su novio, intentando protegerse de las complicadas protestas del 9S en Aures, Suba. Con mucho sufrimiento, pero sobre todo amor, sus tíos y abuelos maternos la acompañan en un proceso de recuperación que describen con mucho desconsuelo.

“A nivel psicológico ella está muy afectada”, resumió Juan Carlos Tirado, uno de los tíos de Luisa y quien ha sido parte fundamental de la crianza de la menor. “Ella hoy no puede comer bien y más se demora en probar un bocado que en devolverlo y cada vez le genera más ansiedad de no poder comer de forma normal. Le ha cambiado un poco el pensamiento para su edad pues la afectación de no poder ser la misma de antes es muy grande. Es triste ver sus desespero por no poder comer o hablar y que cada vez que lo haga se maltrate la garganta”, agrega el familiar.

Aunque Luisa mejora poco a poco y serán 45 los días de incapacidad, a su familia le preocupa el futuro de la joven que estaba barajando las opciones para empezar a realizar sus estudios de educación superior. “Los médicos han dicho que entre las posibilidades está que puede quedar con problemas respiratorios y gástricos. Para nosotros ha sido muy duro verla así. No es comparable con nada.”, dice el tío de Luisa.

¿Cómo pasó?

Luisa ha vivido casi toda la vida con sus tíos y sus abuelos maternos en una vivienda del barrio Aures II pasando la Avenida Ciudad de Cali, en la localidad de Suba. Sus papás están fuera de la ciudad, aunque han estado muy pendientes de lo ocurrido.

La tarde del 9 de septiembre Luisa salió con su novio. En la noche las protestas en los barrios La Gaitana y Aures se intensificaron, así que la pareja estaba buscando la forma de regresar a sus casas. Eran las 8:00 p.m. y la pareja estaba a 10 minutos de la vivienda de Luisa, a unos 100 metros del CAI de Aures que en ese momento era atacado por los manifestantes. En ese momento un grupo de agentes de la Policía desenfundó sus armas no solo contra los manifestantes, sin contra varios ciudadanos que en ese momento, como Luisa y su novio, intentaban llegar a sus casas en medio del caos.

“Desafortunadamente empezaron a disparar a lo loco sin medir las consecuencias, sin ver si había gente ajena a las protestas y sin pensar que a esa hora había mucha gente llegando de trabajar. El novio, que se salvó de que lo impactara una bala, la tenia abrazada y de repente ella se empezó a quejar de un terrible dolor de garganta”, describe el tío de Luisa sobre el momento del impacto. Una joven que iba pasando por el lugar, y que evidenció el desespero de la situación, ayudó para que Luisa fuera trasladada al Hospital de Suba.

Eran cerca de las 9:00 p.m. Los tíos de Luisa, asustados por lo que ocurría afuera, recibieron una llamada en la que les informan que su sobrina estaba en urgencias. “De inmediato fuimos con mis hermanos y fue algo caótico. Había muchos heridos y duramos casi una hora esperando una razón. En esa hora alcanzamos a contar más de 50 ambulancias que llevaron heridos de ese día", cuenta Tirado.

Sin embargo, en el Hospital de Suba no acabó el suplicio de la familia Tirado Rojas pues allí les dijeron que Luisa había recibido primeros auxilios y había sido estabilizada antes de que fuera remitida al Hospital Simón Bolívar. Los tíos salieron para ese hospital, y allá tampoco fue fácil obtener información sobre Luisa. No fue sino hasta las 2:00 a.m., cuando les dio por preguntar y pedirle ayuda a uno de los vigilantes, que lograron hablar con los operarios de una ambulancia.

Pero para saber en detalle lo que tenía Luisa tuvieron que esperar hasta que el amanecer del 10 de septiembre. “Hasta las 6:00 a.m. salió una doctora que nos dijo que le habían tenido que reconstruir la tráquea y que la bala había comprometido parte de sus vías respiratorias y de la faringe. También, que Les tocó intubarla y así estuvo 12 días hasta que empezó a dar signos de vida”.

Según les dijeron a los tíos de Luisa, ella está viva de milagro. “Nos dijeron que no se sabe cómo la bala no le llegó a hacer más daño porque le quedó alojada en el pulmón izquierdo. Los primeros días no era muy bueno el pronóstico que nos daban, pero ella fue muy fuerte”, cuentan.

“¿Qué tan preparadas están esas personas?”

Un mes después de lo ocurrido en la cabeza de los familiares de Luisa todavía hay muchas preguntas sobre lo que pasó. Juan Carlos, quien prestó servicio militar en la Policía, dice que en sus tiempos no se veían ese tipo de actuaciones. “A veces se siente que esa degeneración de la institución se debe a un mal manejo y a malos procesos de selección que están realizando. Ahí es cuando uno se pregunta qué tan preparadas están esas personas y uno ya no sabe en quiénes confiar la seguridad.”.

La experiencia del tío de Luisa en la Policía lo llevó a hacer otras críticas a la institución. Dice que los agentes no deben tener vocación militar, sino civil. También cree que no deberían tener armas de fuego, sino que deberían ser más bien capacitados a fondo en el manejo del orden público.

“La misma Policía se ha hecho señalar por la ciudadanía y no parecen ser casos aislados. Un diciembre me tocó con un compañero que sacaba su arma de dotación y empezaba a jugar con ella como si fuera una pistola de mentiras. Considero que debería haber un estándar más alto para ingresar a la institución, sobre todo el aspecto psicológico que casi no se le pone cuidado", concluye Juan Carlos.

Vienen otros dolores de cabeza

A la par de los avances de salud de Luisa, la familia afronta otros dos procesos bien complejos. El primero es el que in interpusieron en la Fiscalía, con el dictamen de Medicina Legal y la incapacidad de 45 días que le dieron. Luego de ese tiempo la familia se debe acercar de nuevo para saber el paso a seguir. Eso sí, dicen los tíos que han estado muy bien acompañados y asesorados por una ONG, que ha estado muy pendiente de todo el proceso.

Pero el tema que en realidad los preocupa tiene que ver con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que inició un proceso restitución de derechos al ser Luisa una menor de edad. “Incluso han preguntado cosas como qué hacía ella a esa hora en la calle y otros temas que revictimizan. Hoy lo que menos quiere ella es que la lleven a un hogar del ICBF, pues en una situación como esas Luisa quiere y necesita estar en su casa. Además, aparecieron los primeros días y esta es la hora en que ni han aparecido para preguntar cómo sigue ella”.

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