Bogotá

11 Jul 2014 - 9:25 p. m.

¿Qué diría el Maestro Rogelio Salmona sobre peatonalización del Eje Ambiental?

La Administración Distrital avanza en el proyecto.

Dario Hidalgo/Exsubgerente de Transmilenio

En el año 2000 en plena construcción del Eje Ambiental tuve la oportunidad de preguntarle a su diseñador que opinaba sobre poner a circular a los articulados de Transmilenio por allí. El Maestro Rogelio Salmona me respondió que era lo mejor que le podía pasar. Generaba acceso a la zona, dándole vida y actividad.

Su diseño original traía a la superficie el Rio San Francisco (enterrado en aras de la "modernidad" para dar paso a coches y al tranvía al principio del siglo XX), plantaba Palmas de Cera y Jazmines Chinos, ampliaba el espacio peatonal y dejaba dos carriles (uno en cada sentido) para tráfico general a baja velocidad.

En 1999 se introdujeron tres cambios a ese diseño, con aprobación del arquitecto diseñador: se separó el espacio vehicular y peatonal con bolardos metálicos esbeltos, se dedicaron los carriles vehiculares a TransMilenio y se programaron dos estaciones.

En la discusión el Maestro indicó que la entrada de los buses al eje generaba acceso de muchas personas a la zona, dándole vida y actividad.

Hoy otros nuevos urbanistas piensan distinto y niegan su función de eje primordial de accesibilidad para más de 100,000 estudiantes y trabajadores del centro. Y niegan también que los buses a baja velocidad pueden convivir perfectamente con los peatones, como sucede en muchos corredores en el mundo (incluyendo los centros históricos de Londres, Paris, Berlin y Estocolmo). Así, desde el año pasado han empezado a salir de circulación algunas rutas de Transmilenio del Eje Ambiental, como la D 70 y hace un par de semanas el Distrito informó que la ruta J 72 no pasaría por este corredor de 9:00 a.m. a 4:00 p.m.

En mi opinión la función estética es compatible con la función de acceso. Para algunos urbanistas prevalece la primera y ahora miles de personas tendrán que caminar un kilómetro extra o buscar buses SITP por la congestionada Avenida 19 o trasbordos complicados para llegar a la estación Universidades (y desde allí caminar a destinos a más de 600 metros de distancia).

Flaco favor a la movilidad y actividad del centro. Decisión inconsulta con los principales afectados, que ya soportan la baja calidad de servicio por falta de buena gestión de la ciudad. La administración de Bogotá vuelve a demostrar que no todo cambio significa evolución. Creo que el Maestro Salmona estaría triste.

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Rogelio Salmona
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