La noche del 10 de julio, Jeisson Julián Rojas Orozco terminó su jornada laboral, en un restaurante en La Candelaria, y emprendió su regreso a casa sin saber que la vida le daría un vuelco en segundos. Al llegar al cruce de la calle 13 con carrera 65, una ambulancia del Distrito embistió a este estudiante de último semestre de Español y Filología Clásica, de la Universidad Nacional.
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Desde entonces permanece en una unidad de cuidados intensivos (UCI), con pronóstico reservado, mientras su familia intenta armar el rompecabezas de un accidente lleno de contradicciones y de interrogantes que las autoridades tendrán que resolver.
“La ambulancia no llevaba paciente”
La reconstrucción que, a punta de testimonios, ha hecho la familia de la víctima sobre lo que sucedió la noche del siniestro indica que Jeisson iba en su moto por la calle 13 y avanzó porque el semáforo que le daba vía estaba en verde. De la nada, la ambulancia giró hacia la carrera 65 e impactó a dos motociclistas, de los cuales, Jeisson llevó la peor parte.
En sus pesquisas, los familiares consiguieron el nombre del conductor de la ambulancia, sobre quien, Sandra Veloza Orozco, hermana de Jeisson, hace una denuncia concreta: al momento del accidente, al parecer, no transportaba pacientes y, según varios testigos, tampoco tenía activas las sirenas. "La muchacha que grabó el video nos dio esa información y que no llevaba las sirenas encendidas. Si una ambulancia viene con la emergencia activada, uno la escucha a una o dos cuadras”.
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Tres ambulancias y una presunta discusión por el traslado
Uno de los aspectos que, según la familia, no había trascendido es que, tras el accidente, al sitio llegó otra ambulancia del Distrito. Sandra asegura que, a pesar de estar en el sitio dos ambulancias oficiales y de la gravedad del paciente, ninguna trasladó a Jeisson. Su traslado solo se dio minutos después cuando arribó una ambulancia privada.
Según la familia, el conductor les contó que encontró al estudiante tendido sobre la vía sin haber sido inmovilizado y decidió atenderlo junto con otra integrante de su tripulación. En ese momento, presuntamente se produjo una discusión entre tripulaciones sobre quién debía hacerse cargo del paciente. “Nos contó que no querían que se lo llevaran. Fue un policía quien dijo: ‘Váyanse ya’, porque mi hermano estaba muy grave”, agrega la hermana.
La familia controvierte la versión oficial
Otra es la versión de la Subred de Salud Sur Occidente, a la que está adscrita el vehículo de emergencia involucrado en el caso. Según sus directivas, su tripulación sí brindó los primeros auxilios, permaneció en el lugar y colaboró con las autoridades de tránsito.
Sin embargo, Sandra asegura que los videos y testimonios a los que tuvieron acceso muestran una escena diferente. “La persona que grabó dice que había gente gritándoles que auxiliaran a mi hermano. Lo que nosotros conocemos no coincide con el comunicado”. La familia agrega que, hasta ahora, ninguna autoridad les ha tomado declaración formal. “Ni la Fiscalía, ni la Secretaría de Salud, ni la Subred nos han llamado. Lo único que queremos es que esto se investigue y no termine siendo un accidente más”.
En un comunicado, la Subred Integrada de Servicios de Salud Sur Occidente informó que suspendió preventivamente al conductor de la ambulancia e inició una investigación administrativa para establecer las circunstancias del accidente. La entidad reiteró que cualquier responsabilidad será determinada por las autoridades competentes y manifestó su disposición para colaborar con las investigaciones.
Una recuperación que apenas comienza
Aunque el estado de Jeisson es delicado, dice su familia que en las últimas horas ha mostrado una evolución favorable. Ya le retiraron el respirador mecánico; reconoce la voz de sus familiares; mueve las manos, e intenta abrir los ojos. Este jueves lo someterán a una nueva cirugía reconstructiva.
El estudiante sufrió un trauma craneoencefálico severo, fracturas en ambas manos, el brazo izquierdo y la pierna derecha, así como lesiones torácicas. Durante su hospitalización también ha requerido de varias transfusiones de sangre. A la incertidumbre médica se suma otra preocupación: la económica.
La familia teme que la cobertura del SOAT —de aproximadamente 46 millones de pesos para gastos médicos— resulte insuficiente para cubrir las cirugías, la hospitalización y el proceso de recuperación. “Lo más importante es que él salga adelante, pero nos preocupa que el SOAT se agote y todo pase a la EPS”.
El debate va más allá de este accidente
El caso abrió un debate sobre los controles para las ambulancias que circulan por Bogotá.El concejal David Saavedra, quien ha acompañado a la familia desde que conoció el caso, solicitó información a la Secretaría Distrital de Movilidad sobre las infracciones cometidas por estos vehículos durante el primer semestre del año.
Con base en esa respuesta, un informe conocido por el cabildante reveló que las ambulancias matriculadas en Bogotá acumularon 130 comparendos entre enero y junio de 2026. Las sanciones incluyen transitar por sitios restringidos, no realizar la revisión técnico-mecánica, estacionar en lugares prohibidos, bloquear intersecciones, desacatar señales de tránsito y cruzar semáforos en rojo, entre otras conductas.
Saavedra aseguró que el caso de Jeisson no sería el único. También acompaña la denuncia de un empresario que, según su versión, el pasado 9 de julio fue impactado por otra ambulancia en el norte de Bogotá y tuvo que seguir el vehículo hasta la Clínica Corpas para identificarlo. “Las ambulancias están para salvar vidas, no para ponerlas en riesgo. Este caso demuestra que es urgente fortalecer los controles sobre estos vehículos y garantizar que quienes prestan un servicio de emergencia también cumplan las normas de tránsito”.
Mientras avanzan las investigaciones, la familia insiste en que su mayor expectativa no es solo la recuperación de Jeisson, sino que las autoridades establezcan qué ocurrió aquella noche y si existieron fallas que pudieron evitar tanto el accidente como la atención posterior.
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