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Una tienda de barrio, un punto de pagos o incluso un conjunto residencial pueden convertirse en un primer refugio. En Bogotá, más de 500 espacios ya funcionan como puntos de apoyo para mujeres que enfrentan situaciones de violencia, en una apuesta por acercar la ayuda a lugares cotidianos donde antes no estaba.
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Se trata de la estrategia Redes Seguras, liderada por la Secretaría de la Mujer, que busca facilitar el acceso a información y activar rutas de atención sin que las mujeres tengan que desplazarse largas distancias o saber exactamente a qué entidad acudir.
Hoy, la red incluye 412 puntos Paga Todo, 68 tiendas OXXO en localidades como Suba y Teusaquillo, y 22 conjuntos residenciales articulados con el IDPAC, además de otros espacios vinculados a proyectos de vivienda y aliados del sector privado.
La lógica detrás de la estrategia es simple pero potente: que la ayuda esté donde transcurre la vida diaria. Es decir, que una mujer pueda pedir orientación mientras paga un servicio, entra a una tienda o está en su propio entorno residencial, sin tener que exponerse más o enfrentarse a barreras institucionales.
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Un primer paso que puede cambiarlo todo
En estos puntos, el personal ha sido capacitado para brindar información clara y segura sobre qué hacer y a dónde acudir. Aunque no reemplazan los servicios especializados, sí cumplen un papel clave como primer contacto, especialmente en momentos en los que pedir ayuda puede ser difícil o urgente.
Dependiendo de la situación, las mujeres pueden recibir orientación sobre la Línea Púrpura Distrital, apoyo para comunicarse con la Línea 123 en casos de emergencia o información sobre los servicios disponibles dentro de la ruta de atención. En muchos casos, ese primer acercamiento es determinante: puede ser el momento en el que una mujer decide hablar, reconocer el riesgo o buscar una salida.
Una red que busca crecer
La Secretaría de la Mujer lidera la implementación de esta estrategia, capacita a los aliados y coordina la articulación con otras entidades para garantizar que la información sea útil y llegue a quienes la necesitan.
Para 2026, el objetivo es ampliar la cobertura, especialmente en localidades con mayores índices de violencia contra las mujeres, mediante nuevas alianzas con el sector privado.
Más allá de las cifras, el mensaje es claro: la ayuda puede estar más cerca de lo que parece. Porque en contextos de violencia, saber dónde acudir —y encontrar una puerta abierta— puede marcar la diferencia.
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