17 Jun 2015 - 8:50 p. m.

Relleno Doña Juana supera falla eléctrica que afectó movimiento de camiones

Los inconvenientes comenzaron el jueves pasado y ya se trabaja con una planta eléctrica provisional.

Redacción Bogotá

La sobrecarga en un transformador afectó entre el jueves pasado y el martes de esta semana el sistema eléctrico de una de las dos básculas por las que pasan los camiones que descargan residuos en el Relleno Doña Juana. Esto ocasionó retrasos en la entrada y salida de los vehículos debido a que debían desviarse a una báscula dispuesta para contingencias.

Según conoció El Espectador, algunos conductores que debían terminar turno sobre la 1:00 de la mañana, lo hacían una o dos horas después.

La situación, según confirmaron trabajadores de Aguas de Bogotá y de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), fue superada el martes.

Pedro Ramos, subdirector de disposición final de esta entidad, indicó en diálogo con este diario que debieron acudir a una planta eléctrica de emergencia porque el transformador sigue averiado.

Y aunque pareciera que así se superaron las novedades en Doña Juana, el concejal Diego García, del partido Alianza Verde, le dijo a este diario que la misma falla afectó la planta de tratamiento de lixiviados, que son los líquidos que genera la basura en descomposición, y por se ha interrumpido su operación durante varias horas diarias, lo que, a su vez, generaría más contaminación para el río Tunjuelo, donde generalmente van a parar esos fluidos después de ser tratados. García es reconocido por sus posturas ambientalistas y por denuncias pasadas sobre inconvenientes en Doña Juana.

Lo que afirma ahora es que el detenimiento de la planta ocasiona que los pondajes, una especie de piscinas por donde pasan los lixiviados en su proceso de tratamiento, estén a punto de rebozarse.

Sin embargo, el funcionario de la Uaesp le pide al concejal “que se informe mejor”, ya que, aunque admite que la planta la están parando dos horas diarias, esto hace parte de un proceso optimización de la misma. “Eso exige unos cambios en el sistema eléctrico y tenemos un programa de intervención que exige que tengamos que pararla, pero es algo programado que en ningún momento afecta el nivel de los pondajes”. Agrega que dos horas es un tiempo prudente, toda vez que si se tratara, por ejemplo, de seis o más sí se afectarían esos depósitos.

El Espectador se comunicó con la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR), que actúa como autoridad ambiental, para saber si conocía sobre este caso, pero aunque recibieron la inquietud, los funcionarios encargados no estuvieron disponibles para dar una respuesta.

Cabe aclarar que, como lo informó El Espectador en su edición del pasado 5 de marzo, la Uaesp tramita desde diciembre de 2013 un permiso para arrojar los lixiviados al río Tunjuelo bajo parámetros de contaminación aceptables, toda vez que eso ocurre hoy por fuera de los estándares permitidos. Es decir: aunque la planta de tratamiento funciona, históricamente ha arrojado esos líquidos al río por fuera de los niveles que exigen las normas. Se espera que los trabajos que se vienen desarrollando contribuyan a que esto mejore, y será la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, como autoridad ambiental, la encargada dar el visto bueno.

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