18 Apr 2018 - 3:55 a. m.

Renovación de buses de Transmilenio, a debate de control político en el Concejo

Los cabildantes instaron al Distrito a establecer el número límite de kilómetros de los nuevos buses y tener “mayor voluntad política” para la incorporación de tecnologías amigables con el medio ambiente. Advierten que, de no acogerse las observaciones, Transmilenio violaría la ley sobre combustibles limpios.

-Redacción Bogotá -bogota@elespectador.com

Los cuestionamientos alrededor de la licitación para renovar la flota de Transmilenio –ideada para adquirir 1.383 buses y reemplazar 1.161 que excedieron su vida útil– escalaron hasta el Concejo de Bogotá. El próximo 25 de abril, la plenaria del Cabildo citará a un debate de control político al Distrito para que explique el proceso y responda, entre otras, las dudas sobre falta de incentivos para abrirle espacio al uso de tecnologías limpias en el sistema masivo, es decir, la inclusión de buses eléctricos o a gas.

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El proceso, que ya surtió la etapa de prepliegos, contempla una inversión de $1,6 billones para renovar los vehículos y $5,5 billones para la operación y mantenimiento de los buses. Los reparos de entes de control, concejales y ambientalistas se han centrado en la tecnología con la que operarán los vehículos. La administración ha respondido que en la licitación se exigirá que los nuevos buses cumplan mínimo la norma Euro V, que es una de las más exigentes en cuanto a la reducción de emisiones de gases contaminantes. Además, señala que sí existen estímulos a la incorporación de nuevas tecnologías. Eso sí, aclara que, por más que quiera, sería imposible comprar gran parte de la flota eléctrica o a gas, debido a los costos y a la falta de infraestructura.

(Lea: Nuevos buses de Transmilenio: irán siete pasajeros de pie por metro cuadrado)

En esa línea, el concejal Jorge Torres (Alianza Verde) aseguró que, pese a que hay avances y se han acogido las observaciones en materia ambiental, aún no hay un cambio decidido en cuanto a la calidad del aire que se respira en Bogotá. “La idea es llegar a la meta de que la licitación, en términos definitivos, realmente incorpore incentivos que permitan que lleguen nuevas tecnologías a Transmilenio”.

El cabildante instó al Distrito a establecer el número límite de kilómetros de los nuevos buses y pidió “mayor voluntad política” para la incorporación de tecnologías amigables con la calidad del aire. “Lamentablemente la administración está dejando en manos del mercado si continuamos utilizando tecnologías viejas o damos el salto a tecnologías limpias”.

Se calcula que, anualmente, la flota de articulados que rueda hoy en la capital genera 17,2 toneladas de material particulado. Tal como está previsto, agregó Torres, los nuevos buses generarían una contaminación de 8 toneladas anuales, y la apuesta debería ser cero emisiones, “lo cual solo se garantiza con buses eléctricos”. Entre otras, el concejal manifestó que no es significativo que se pase de emplear combustible Euro II a uno Euro V. “Estaríamos pasando una tecnología de 1996 a otra de 2006 (Euro V). Estamos en 2018. Es insuficiente la idea de que pasemos a una tecnología que se desarrolló hace 12 años”.

(Lea: Debate por nuevos buses de Transmilenio aterriza en el Concejo de Bogotá)

Por otro lado, el concejal José Castellanos (Cambio Radical), advirtió que Transmilenio violaría la ley sobre combustibles limpios con la nueva licitación. El cabildante elevó un llamado para que haya garantías e incentivos claros hacia los combustibles limpios. “De lo contario, se viola la Ley 1083, en la que se expresa que desde 2010 los buses que adquiera o reponga el Distrito para la operación de Transmilenio deben moverse a través de tecnologías limpias no contaminantes”, explicó.

Según Castellanos, de seguir adelante con el proceso sin atender las observaciones, se estaría condenando a la ciudad a respirar aire contaminado por 12 años más. “El principio de progresividad apunta a mejoras continuas en la calidad del aire que respiramos, de dejar la licitación tal como va, existirá un atraso tecnológico en muy pocos años y Bogotá tendrá un rezago aún mayor sin contar con todas las implicaciones ambientales que esto acarrea”.

El cabildante también citó el acuerdo distrital 410 de 2009, en el que se expresa el camino que la ciudad debe seguir en pro de aire limpio en la adquisición o reposición de nuevos vehículos para uso de servicio público. Incluso, amenazó con que, de no adoptarse las medidas, se vería obligado a solicitar ante un juez la nulidad del proceso licitatorio. “Si los pliegos definitivos de la licitación no se ciñen a la ley estarían atentando contra el interés público y social de los ciudadanos”, precisó.

Sobre la licitación, Transmilenio, ha insistido que los buses que se van a remplazar son Euro II y la tecnología mínima para el proceso será Euro V. Adicionalmente, que se tienen consagrados incentivos a los oferentes que incluyan en sus propuestas buses a gas, de motor Euro VI, eléctricos u otras tecnologías amigables con el medio ambiente. Estos, sostiene la administración, recibirán una mayor puntuación de cara a fomentar el uso de tecnologías limpias dentro del proceso de renovación.

“En total serán 1.400 nuevos buses, con una inversión de $1,6 billones. De estos vehículos, el 67 % será biarticulados y el 33 %, articulados; con lo que se mejorará además la prestación del servicio para los cerca de 2’5 millones usuarios diarios que tiene el sistema”, argumentó el Distrito.

Según el Distrito, con el cambio de la tecnología que se implementará, al pasar de Euro II a mínimo Euro V, se lograría tener reducciones de emisiones contaminantes de hasta un 81 % en comparación con los buses viejos.

 

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