28 Aug 2020 - 2:17 p. m.

“Revive el amor en los moteles”, este sector celebra su reactivación en Bogotá

El servicio de alojamiento por horas recibió de parte del Distrito luz verde para volver a funcionar a partir del 3 de septiembre. ¿Quiere celebrar el mes del amor y la amistad en uno de estos establecimientos? Aquí le contamos los detalles de esta reactivación.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista

Tras un cierre de más de cinco meses, en el que las empresas prestadoras del servicio de alojamiento por horas aseguran haberse sentido abandonadas por el Distrito (pues no recibieron ayudas, como sí lo hizo el gobierno con otros sectores como el hotelero), los moteles de Bogotá celebran la autorización para volver a funcionar a partir del jueves 3 de septiembre, justo en el mes del amor y la amistad.

Este aval se logra tras una jornada de manifestaciones y de golpear puertas gubernamentales para llamar la atención de las autoridades,pues, al igual que otras industrias en el país, el servicio de alojamiento por horas ha sido de los más golpeados por la cuarentena. La agremiación que reúne a estos establecimientos en Colombia, Inhotelcol, demostró al Distrito que, más allá de los estigmas que generan, son un sector que aporta una considerable cantidad de recursos para la ciudad (pues la tributación del predial en uno de estos establecimientos puede ir desde los $15 millones y llegar hasta los $450 millones, sin contar la contribución que hacen al recaudo del ICA), por lo que su integración en proyecto de la “Nueva Realidad” es importante para avanzar en la reactivación económica de la ciudad.

El Espectador visitó uno de los moteles que se subirá al bus de la reactivación, tras haber recibido la aprobación de sus protocolos de bioseguridad. Su administrador, Stman García, manifestó: “me alegra la noticia que nos da la doctora alcaldesa, ya que por medio de esta revive el amor en los moteles”. Esto, tras meses en el que los ingresos pararon, pero las obligaciones financieras siguieron, razón por la cual, en un esfuerzo por mantener a flote la compañía, se vieron obligados a hacer despidos. No obstante, asegura, con el abrir de sus puertas van a tener que hacer nuevamente contrataciones para satisfacer la demanda de clientes que si bien, no esperan que sea la misma de la pre pandemia, por lo menos sí les ayudará pagar las cuentas y obtener un ingreso.

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El protocolo de bioseguridad que deben tener en cuenta los interesados en asistir a uno de estos establecimientos durante la “nueva realidad”, comienza desde la entrada. Si los huéspedes ingresan en carro, las llantas de este pasan por un tapeque que las desinfecta. Del mismo modo, un trabajador del lugar esparce un químico para desinfectar el interior del vehículo. Posteriormente, y esto también aplica para el ingreso peatonal, las suelas de los zapatos son desinfectadas, al igual que la ropa de los clientes. También se les brinda gel antibacterial, toma de temperatura y se adelanta el diligenciamiento de un formulario con preguntas sobre el estado de salud.

Más adelante la pareja es conducida a su habitación, allí se les explica las medidas de bioseguridad que ha tomado el motel para mitigar el riesgo de contagio. Por ejemplo, se les indica que encontrarán artículos como cobertores y toallas embalados en plástico y que, para no tocar el teléfono de la habitación, pueden usar una aplicación mediante la cual se pueden comunicar con el personal del establecimiento.

La directora ejecutiva de Inhotelcol, Sonia Pérez, detalló el protocolo de bioseguridad que se aplica a los empleados. “A ellos se les hace una encuesta sobre su estado de salud y entorno familiar. También procuramos que se transporten en medios seguros (en algunos establecimientos les van a dar bicicletas o la posibilidad de alojarse en el lugar). Los que ya tengan que transportarse en un medio público, como SITP y Transmilenio, se les dará elementos de bioseguridad. Cuando lleguen, deben cambiarse la ropa, la cual se dejará en una bolsa hermética y aislada en un casillero. Cuando termine su jornada tendrán que bañarse y colocarse la ropa de salida”.

Las habitaciones también cuentan con su propio protocolo. Los colchones y almohadas deberán contar con un forro antifluidos. Elementos como el shampoo, las toallas y las cobijas deberán estar en bolsas plásticas (para así reducir el contacto con los empleados que los manipulan. Luego de que la pareja deja la habitación, esta se deja con las ventanas abiertas y la puerta cerrada durante dos horas. Luego, el personal ingresa y hace una aspersión con amonio cuaternario de quinta generación y vuelve a cerrar la habitación por otras dos horas. Posteriormente entra el personal de limpieza y se continúa el proceso de desinfección con todos los elementos, como mesas, controles y demás accesorios. Finalmente el cuarto se deja arreglado y permanece cerrado hasta que lleguen otros clientes.

No obstante, el tiempo de aislamiento de estas habitaciones puede durar días, o incluso semanas pues, como el porcentaje de ocupación va a ser limitado al 30 %, la administración de cada motel deberá implementar un sistema de rotación de habitaciones donde, parte de las medidas, también los obliga a dejar por lo menos una habitación desocupada entre dos servicios simultáneos. Otro aspecto importante es que no se permitirá el ingreso de más de dos personas por cuarto.

Alexander Alvarado, quien es el presidente de Inhotelcol, considera que la recuperación de esta industria va a tomar tiempo, no solo por el límite de aforo que, por temas de bioseguridad, han impuesto las autoridades, sino por lo que califica por una “competencia desleal que se está brindando desde dos sectores”.

El primero tiene que ver con la hotelería, ya que mientras los moteles estuvieron cerrados estos habrían llenado ese vacío por medio del alquiler de habitaciones por horas. Eso lo comprobó este medio al intentar hacer una reservación mediante la plataforma digital ByHours.com. En ningún momento esta preguntó si el servicio a tomar estaba relacionado con alguna afectación por COVID-19 (que es la excepción que brindó el Gobierno Nacional para que los hoteles pudieran funcionar durante la cuarentena). Lo mismo sucedió cuando se intentó pedir el servicio por teléfono.

Este tema fue abordado por este medio Cotelco. Su presidente, Gustavo Toro dijo que no le compete a su gremio verificar si una persona toma o no el servicio por un caso relacionado con el COVID-19, o por algún escenario conexo a otras actividades permitidas (como los constructores de una carretera que necesitan alojamiento para el desarrollo de su actividad). En suma, consideran que esa es labor de las autoridades y parten de la premisa de que si unas personas llegaban a un establecimiento a acceder a un servicio por horas era porque estas habían pasado los controles de las autoridades.

El segundo tiene que ver con algo que se ha denominado como “paramotelería”, la cual consiste en un servicio informal prestado por personas que con camionetas se parquean cerca de los moteles, los saludan y les hacen la propuesta de llevarlos a unas casas con habitaciones en las que se pueden hospedar. Al estar los moteles cerrados, muchos comenzaron a recurrir a esta modalidad.”Eso que están haciendo está dañando nuestro sector. Se ha llenado de personas de dudosa reputación en sectores como El Restrepo, Las Ferias, Chapinero, Teusaquillo y Venecia. Ellos no pagan impuestos, no pagan seguridad social y sí afectan a todo un gremio”, denuncia Alvarado.

Para inspirar confianza en sus clientes, los moteles avanzan en un proceso de certificación de “Sello de amor seguro”, un distintivo que se podrá encontrar en los establecimientos y que sirve como garantía de que ese negocio ha pasado por el control de las autoridades en el debido manejo de los protocolos de bioseguridad. Habrá que ver cómo revive este sector en el mes del amor y la amistad pues, para propietarios y administradores, esto es como volver a nacer.

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