Bogotá

23 Feb 2012 - 9:46 p. m.

¿Se filtró el examen de los alcaldes?

El autor de la cartilla que contendría las preguntas de la prueba para los mandatarios locales niega haber formado parte de un fraude.

Redacción Bogotá

El rumor del fraude se inició cuando faltaban pocas horas para que se conocieran los resultados del examen que 2.152 personas presentaron para aspirar a ser alcaldes de su respectiva localidad. Comenzó a correr el pasado lunes a mediodía en forma de cartilla, que fue pasando de mano en mano entre algunos aspirantes, con un contenido supuestamente parecido a la prueba de 100 preguntas a la que se habían sometido el pasado 18 de febrero en la Universidad Nacional.

Las sospechas tomaron más fuerza la tarde de ese día y se hicieron públicas cuando el concejal Javier Palacio lo denunció en medio de un debate en la corporación: algunos candidatos a las alcaldías menores conocieron de antemano el contenido del examen.

La cartilla la elaboró una entidad privada llamada Grupo Integral Saber, que funciona en el norte de la ciudad y desde hace un año se dedica a organizar cursos preuniversitarios y actividades que sus dueños califican de “complementos universitarios”. El fundador de esa empresa es el licenciado en física Alejandro Rubio, quien le aseguró a este diario que no es cierto que el documento contenga las preguntas del examen de los aspirantes a alcaldes locales.

Según Rubio, su entidad realizó un simulacro para quienes realizaron la prueba y lo hizo una semana antes con un cuestionario que él mismo armó a partir de varios documentos que encontró en internet. El curso fue dictado, prosigue, porque para ello lo contrató una corporación llamada Capital Social. El Espectador intentó conseguir información de dicho organismo, pero no fue posible.

Fueron 30 los aspirantes a alcalde local los que se inscribieron en el simulacro por el que Rubio le cobró a Capital Social $570 mil. El hombre aseguró que no tiene ninguna vinculación contractual con la Universidad Nacional.

No se sabe qué porcentaje de esos 30 aspirantes que tomaron el curso previo pasó la prueba, pero lo paradójico de la historia es que el 90% de los 2.152 examinados perdieron el examen, un hecho que no entra en la lógica de la versión del supuesto fraude.

La U. Nacional aseguró en un comunicado que la prueba se hizo con total transparencia y que en ella se usaron los mismos protocolos de seguridad que se utilizan en sus exámenes de admisión.

La Nacional hizo la prueba a los aspirantes a través de un convenio por $400 millones que firmó con la Alcaldía. La supervisora del acuerdo, Blanca Inés Durán, dijo estar tranquila debido a que la universidad les certificó en un documento que el examen no se había filtrado.

Es posible que a ciencia cierta eso nunca se sepa, pues una cláusula de confidencialidad contenida en el convenio impide que la Alcaldía tenga acceso al contenido de la prueba. Sin embargo, El Espectador conversó con uno de los aspirantes -quien pidió reserva de su nombre-, que mostró las hojas de un examen que, según él, le filtraron y es muy parecido a la que presentó en la Nacional. Lo paradójico es que la fuente no pasó.

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