Bogotá

13 Aug 2013 - 10:00 p. m.

Segregación socieconómica bajó entre 2007 y 2011

La capital mejoró la dotación de equipamientos como colegios. Sin embargo, los pobres siguen viviendo en localidades distintas a las de los estratos altos.

Verónica Téllez Oliveros

La capital logró que en los últimos años el acceso de sus habitantes a los bienes y servicios públicos mejorara considerablemente y con ello la segregación de los ciudadanos en este aspecto disminuyó en general un 11% entre 2007 y 2011. En términos simples esto quiere decir que los hogares están mejor dotados que hace seis años, principalmente en las localidades de Teusaquillo, Usaquén, Engativá, Fontibón y Suba.

El avance en la reducción de la segregación en el acceso a los bienes y servicios se debe a que en los últimos años la capital concentró la provisión del 85% de equipamientos como colegios, hospitales o escenarios para la recreación y el deporte en las zonas más pobres. Así lo explica el estudio ‘Segregación Socioeconómica en el Espacio Urbano de Bogotá’, realizado por la Universidad Nacional para la secretaría de Planeación.

Sin embargo, hay una realidad a la que la ciudad no ha podido escapar y por el contrario va en aumento: los barrios siguen siendo o de ricos o de pobres y cada vez tiene menos lugar la convivencia de personas de distintos estratos. Al menos esto es lo que evidencia el estudio de la Nacional cuando señala que la segregación residencial socioeconómica ha aumentado en 9% especialmente en los estratos altos, mientras que en los bajos se mantiene en el 2%.

Aunque Bogotá es la segunda ciudad (entre las principales) con la cifra más baja de desempleo en el país, el hecho de que persista la segregación que impide que ricos y pobres vivan juntos, puede generar polarización entre los ciudadanos y un rezago en el desarrollo general de la ciudad.

El hecho de que los pobres vivan aglomerados y no dispersos en la ciudad puede empobrecerlos aún más, como explica una investigación del sociólogo Francisco Sabatini de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Esto debido a “la distancia que deben recorrer para llegar a lugares donde hay empleos o servicios de calidad”.

¿Qué significan los datos que hoy tiene la ciudad sobre la segregación, de cara a un gobierno que ha tomado este tema como una de sus principales banderas? Para Jorge Iván González, investigador en economía de la Universidad Nacional, la disminución del 11% en la segregación para acceder a bienes y servicios públicos muestra que “es más fácil poner colegios en zonas como Ciudad Bolívar y en cambio, es más difícil el sueño de la Alcaldía de mover a los pobres a otros lugares.

González indica que además es preocupante que en esa brecha entre los barrios para ricos y otros para pobres, preocupa además la calidad de viviendas que los programas estatales entregan a los menos favorecidos, no sólo en la periferia, sino además con espacios de 50 metros cuadrados. (como las que promovió el exministro de Vivienda Germán Vargas Lleras), cuando lo digno serían casas de 80 o 90 metros cuadrados”.

Uno de los retos de la ciudad, de acuerdo al estudio de la Nacional, es disminuir la segregación en los tiempos de viaje que gastan los ciudadanos para ir al trabajo, ya que las personas de estratos altos demoran 40 minutos menos que los de estratos bajos para llegar a su destino.

Estos temas serán tratados en el seminario sobre segregación que desarrollará la Secretaría de Planeación para analizar casos como el de la capital y ciudades de Estados Unidos y Francia.

 

vtellez@elespectador.com

@VeronicaTellez

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