13 Mar 2017 - 2:00 a. m.

TransMiCable, el sueño de Ciudad Bolívar

Avanzan las obras del proyecto que promete mejorar la calidad de vida de los habitantes en el sur de Bogotá. Se han instalado 9 de las 24 pilonas que soportarán el sistema y se prevé que esté listo a mediados del próximo año.

Jairo A. Cárdenas A. / @Jairo_Cardenas7

 La construcción del cable de Ciudad Bolívar inició en septiembre del 2016. Entrará en operación en junio del 2018. / /Cortesía
La construcción del cable de Ciudad Bolívar inició en septiembre del 2016. Entrará en operación en junio del 2018. / /Cortesía

Si hoy algo une a Gustavo Petro y al alcalde Enrique Peñalosa es la principal obra de movilidad que avanza en el sur de la ciudad: el cable aéreo a Ciudad Bolívar. Se puede decir que es un trabajo en equipo, pues uno lo dejó contratado y el otro puso la obra en marcha. Pero más allá de quién se queda con el crédito, TransMiCable es la esperanza para muchos habitantes de esta localidad, pues mejorará su calidad de vida y generará un cambio urbanístico en uno de los sectores más deprimidos de la ciudad. Ahí está el verdadero valor de este nuevo sistema de movilidad.

El cable aéreo tendrá una extensión de 3,2 kilómetros, cuatro estaciones y conectará los puntos más altos de Ciudad Bolívar con el portal El Tunal de Transmilenio. Su construcción se logrará gracias a una inversión de $209.000 millones. Además de esos números, la cifra más importante es que 660.000 personas se verán beneficiadas por este proyecto y hoy, cuando ya se han instalado 9 de los 24 pilotes que soportarán al sistema, Ciudad Bolívar ve más cerca el sueño de “volar”.

Para que tenga una idea del cambio que representa la obra en la movilidad, basta con decir que actualmente las personas que viven en barrios como El Paraíso y Mirador pueden tardar de su casa al portal hasta una hora y media. Cuando el sistema esté operando el próximo año, este tiempo se reducirá a 14 minutos. Una noticia esperanzadora para aquellos trabajadores que tienen que salir de su casa desde las cuatro de la mañana para llegar a su sitio de trabajo.

Károl Lizcano, un caleño que vive hace 19 años en el barrio Paraíso y trabaja como vigilante en el centro de negocios de Bogotá, cuenta que su travesía diaria inicia a las 3:00 de la mañana cuando se levanta a alistar a sus dos hijas para llevarlas al colegio. La idea, cuenta, es estar a las 4:30 de la mañana haciendo fila en uno de los paraderos de los buses alimentadores.

“Tenemos mucha fe en el cable elevado. Cuando se posesionó el alcalde Peñalosa hubo temor, porque creímos que no iba a continuar con el proyecto. Afortunadamente le dio continuidad y ya se ve el avance de la obra. Para llegar a los barrios altos de Ciudad Bolívar solo hay una vía y cuando ocurre algún accidente queda taponada. Toda la movilidad colapsa. Con el cable podremos pasar por encima del trancón”, indicó Lizcano.

TransMiCable tendrá cuatro estaciones: El Tunal, Juan Pablo II, Manitas e Ilimaní, conectando diferentes puntos de la zona media y alta de la localidad. Según el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), tendrá 160 cabinas, con capacidad de 10 pasajeros, que saldrán cada 10 segundos, transportando 3.600 pasajeros cada hora. Aunque su puesta en marcha supone una mejora en la movilidad, especialmente para sectores de difícil acceso como las lomas de Ciudad Bolívar, también es una oportunidad para lograr una transformación urbanística, que impacte la vida de sus habitantes. Esa es la apuesta del Distrito.

A pesar de que ya se ven las primeras torres, no faltan los escépticos. Pero ¿cómo culparlos? Años de promesas incumplidas hacen que su frase de cabecera sea hasta no ver no creer. Eso lo refleja el testimonio de Clara Lorduy, habitante del barrio Juan Pablo II, quien asegura que tarda cerca de 45 minutos en legar desde su casa al Portal El Tunal.

“Supuestamente este proyecto le cambiará la cara a Ciudad Bolívar. No solo minimizará los tiempos de transporte sino que mejorará la seguridad y el servicio de salud de la localidad. Donde se están instalando las torres antes había casas y se supone que allí van a construir colegios, parques y centros de salud. Hay que esperar para ver si esas cosas no se quedan en promesas. Por lo pronto hay que decir que, al menos en movilidad, sí hay una luz de esperanza”, señala.

La administración, como parte del proyecto de TransMiCable, plantea mejorar los sectores por donde pasa y llega el sistema. Alrededor de las estaciones y las 24 pilonas se trabajará en optimizar los espacios públicos con plazoletas, campos deportivos, jardines infantiles, centros de salud y puntos de atención a adultos mayores.

“En la zona alta construiremos unas terrazas maravillosas para disfrutar de la vista de Bogotá. La idea es atraer turismo a Ciudad Bolívar, para que sea uno de los destinos más apetecidos de nuestra ciudad”, declaró el alcalde Peñalosa.

Mientras la obra avanza, ciudadanos como Károl y Clara seguirán padeciendo los largos viajes en alimentador para viajar de su casa al trabajo. Al ritmo que van las obras, es cuestión de un año para que el nuevo TranMiCable le cambie definitivamente la cara a este sector de Bogotá.

San Cristóbal, la otra cara
Mientras en Ciudad Bolívar se entusiasman, para los habitantes de San Cristóbal todo se quedó en promesas. El proyecto inicial del TransMiCable contemplaba una línea hasta la parte alta de la localidad. Sin embargo, la actual administración la descartó, argumentando falta de recursos.

El IDU informó que, pese a que la pasada administración la había anunciado, no la dejaron contratada, a diferencia de la primera línea. Además, al recalcular su costo encontró que hoy podría costar casi $400.000 millones (por concepto de compra de predios, construcción e interventoría), que el Distrito no está en capacidad de pagar. “Esta administración encontró la obra desfinanciada. La prioridad el año pasado fue sanear la casa”.

La explicación del IDU ha sido desmentida por el exalcalde Gustavo Petro, quien ha dicho en diferentes oportunidades que el cable de San Cristóbal tenía $250.000 millones asegurados a través de las regalías que recibe el Distrito, pero “Peñalosa lo paralizó”.

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