30 Oct 2019 - 3:05 a. m.

Tras nueva dilación, POT agoniza en el Concejo y quedará en manos de Peñalosa

Será muy difícil que los 15 miembros de la Comisión Primera del cabildo voten el proyecto de la administración distrital, por lo que todo apunta a que la decisión quedará en manos del alcalde, que tendrá la facultad para emitirlo por decreto y tal cual como lo presentó.

-Redacción Bogotá - bogota@elespectador.com

Hace por lo menos un mes se viene advirtiendo que la discusión sobre el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) tenía los tiempos apretados y no se evidenciaba mucho afán de los concejales para agilizar el trámite. Hoy, a solo cinco días de que culmine el plazo que por ley tienen los cabildantes para discutir y aprobar o rechazar el crucial proyecto, es casi un hecho que el documento ni siquiera será votado por los 15 miembros de la Comisión Primera. Así las cosas, ya está claro que el Concejo no alcanzará a pronunciarse, ya que la votación en la comisión es apenas un primer paso del procedimiento, pues luego debería pasar a plenaria, donde los 45 miembros del Concejo darían su veredicto final.

Como ya es imposible que se vote tanto en comisión como en plenaria, a no ser que los concejales alarguen de forma significativa las sesiones (algo poco probable teniendo en cuenta que las sesiones sobre el POT se vienen levantando a eso del mediodía), la única forma para que el proyecto no sea aprobado por decreto es que se vote y una mayoría de los concejales de la comisión den su voto negativo 

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Solo en este caso, el proyecto se hundiría y la tarea de expedir un nuevo POT quedaría en manos de la administración de la alcaldesa electa, Claudia López, quien en múltiples escenarios durante la campaña electoral manifestó su profundo desacuerdo con el proyecto que entregó el alcalde Peñalosa. 

No obstante, incluso que se haga una votación a pupitrazo parece un escenario remoto, debido a que el último día para votar el proyecto era mañana, pero, al mejor estilo del congresista Ernesto Macías durante su despedida como presidente del Senado, hubo una "jugadita" que destrozó toda esperanza de votación: sin mayores explicaciones, el presidente de la comisión, Juan Felipe Grillo (Cambio Radical), dio instrucciones para cancelar la sesión.

En su lugar, se programó una sesión de la comisión de Hacienda, en la que se discutirá sobre normas tributarias y la adopción del impuesto unificado bajo el Régimen Simple de Tributación (SIMPLE). Entre tanto, el viernes habrá una sesión en plenaria, debido a que ese día finalizan las sesiones extraordinarias. Este diario buscó al cabildante para tratar de establecer las razones de su decisión, pero, como ha sido constante durante el debate del POT, fue imposible contar con su voz o la de sus asesores.

Así las cosas, a menos de que el jueves se lleve a cabo una maratónica sesión en la que se logre adelantar la votación y esta sea negativa, todo está listo para que el proyecto naufrague en el Concejo y retorne al despacho del alcalde, quien tendrá la facultad de firmarlo y aprobarlo por decreto. Sin embargo, esta situación se da en medio de la solicitud que le hizo la alcaldesa electa a Peñalosa: “Lo primero que le pido a Peñalosa es respeto a la ciudadanía de Bogotá. Sería una falta de respeto que se nos imponga un POT por decreto y le quiero pedir que descarte esa posibilidad”, dijo López en su primera rueda de prensa como nueva mandataria capitalina. 

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Que Peñalosa decida echar para atrás su proyecto y acoger la petición de su sucesora suena casi absurdo, sobre todo porque el proyecto de POT recoge toda su visión de ciudad y contiene planes cruciales por los que ha metido las manos al fuego en este cuatrienio, y que de antemano ya sabe que no continuaría la alcaldesa López.

Vale aclarar que el Concejo tuvo 90 días para llevar a cabo toda esta discusión, pero el trámite fue lento y cortado. En esos tres meses reinó el ausentismo, hubo fallas técnicas y hasta una semana de vacaciones para los concejales. Además, el proceso coincidió con la recta final de la campaña electoral, por lo que para muchos cabildantes la discusión del POT pasó a un segundo plano en sus prioridades. 

Como sea, y a pesar de que haber llegado a este punto era algo que estaba cantado hace más de un mes, para todos los involucrados en el proyecto (incluida la Secretaría de Planeación) el peor escenario es que el POT se apruebe por decreto, ya que no contendrá ninguna de las observaciones que se le hicieron en el Concejo, y que fueron resultado de escuchar a las comunidades y sectores que consideran que el proyecto afectará su entorno o sus intereses.

La importancia de este proyecto radica en que el POT es la herramienta que define cómo debe crecer Bogotá de acá a 2031. Por tanto, contiene los lineamientos para llevar a cabo temas sensibles como los desarrollos urbanísticos en el norte de la ciudad, los establecimientos de alto impacto, el Sendero de las Mariposas (que atravesará los Cerros Orientales desde Usme hasta Lagos de Torca) o la alameda entreparques (que pretender unir el Parque de los Novios con el Parque el Virrey), planes que han encontrado una férrea oposición por parte de ambientalistas y vecinos de las zonas en donde se ejcutarán, y que por uno u otro motivo los consideran nocivos. 

 

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