Bogotá fue, de nuevo, determinante en las elecciones presidenciales. Si bien, en primera y segunda vuelta se impuso Iván Cepeda, ratificando que la capital es de mayorías progresistas, en estos comicios se consolidó el voto de derecha, que creció 30 % en comparación con las elecciones de 2022.
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Al finalizar el preconteo, como ocurre desde 2014, se impuso el progresismo (o el voto contra la derecha). Cepeda alcanzó 2.229.153 votos (52,47 %), unos 522.000 más que en la primera vuelta. Gracias a esto le sacó una ventaja de casi 300.000 a Abelardo de la Espriella.
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No obstante, no fue suficiente, ya que De la Espriella también hizo la tarea y aumentó su caudal electoral, evitando que la ventaja fuera tan amplia como la que le sacó Gustavo Petro en 2022 a Rodolfo Hernández, de casi 800.000 votos, que le dieron la presidencia. Según la Registraduría, De la Espriella alcanzó 1.933.243 (45,37%), casi 390.000 votos más que en la primera vuelta, algo previsible, al endosarle los 372.000 votos que sacó la candidata Paloma Valencia (Centro Democrático), en primera vuelta en la capital.
Donde sí ganó sin reparos fue en Cundinamarca: De la Espriella se impuso con 896.684 votos (52,9 %), frente a 768.086 de Iván Cepeda (45,3 %), una diferencia de 128.598 votos (7,6 puntos porcentuales). Al hacer zoom se tiene que el candidato del Pacto Histórico ganó en Soacha (64,89 %), Facatativá (57,7%), Madrid (56%), Mosquera (52,7%), Tocancipá (61%) y Zipaquirá (56,8%). Pero su contendor se impuso en Chía (57%); Fusagasugá (58,2%); La Calera (53%); Villeta (71,7%); Ubaté (63%) y Tocaima (63,9%) y Sutatausa (68,9 %), por mencionar algunos municipios.
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El panorama muestra que, si bien, el candidato de derecha perdió en Bogotá, lo que creció electoralmente en la capital y el departamento fue suficiente para imponerse a nivel nacional, por un estrecho margen de 240.000 votos (49,7% frente a un 48,5%), y ser, de momento, el ganador de las llaves de la Casa de Nariño para el periodo 2026-2030 y demostrando que la derecha dejó de ser en la capital un actor marginal y que la hegemonía de progresismo dejó de ser absoluta.
Jornada tranquila
De la jornada se puede decir que arrancó y avanzó sin contratiempos. El alcalde Carlos Fernando Galán participó de la instalación de las urnas y en su discurso, no solo invitó a los capitalinos a votar masivamente “como respuesta a los violentos y a quienes quieren afectar la democracia”, sino que aprovechó la presencia del presidente Gustavo Petro, para hacer un llamado a reconocer los resultados. “He perdido elecciones y he acatado el resultado. El presidente también. Eso no debe cambiar hoy”.
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Y como haciendo caso a la invitación de Galán, los bogotanos salieron a votar de forma masiva, en las 17.164 mesas habilitadas en el Distrito. En puestos clave como el de Corferias o el Colegio San Bartolomé (donde votaron figuras notables como el presidente Petro y la fórmula vicepresidencial de la izquierda, Aida Quilcué) se registraron largas filas bajo un esquema de seguridad robusto.
Las imágenes reflejaron que esta vez más gente cumplió su cita con la democracia, al punto de reportar una de las abstenciones más bajas de la historia en la capital: 29,3 %. De casi seis millones de personas habilitadas para votar, acudieron 4.293.241, es decir, 163.157 más que en la primera vuelta. La tranquilidad de los comicios la validó el alcalde Galán, quien, al cierre de las urnas, reportó elecciones en paz.
Sin embargo, la situación fue cambiando tras conocerse los resultados del preconteo. Pasadas las 4:00 p.m. en algunos puntos de la ciudad como Portal Américas, Usme, calle 45 con 7 y Museo Nacional, se registraron movilizaciones en apoyo al candidato perdedor, Iván Cepeda, sin que, hasta el cierre de esta edición, se generaran disturbios.
La situación llevó al mandatario a hacer un llamado a la unidad. “Mañana todos salimos a trabajar por tener un mejor país, una Colombia más justa y próspera. Confío en que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, actuará cada día de su mandato como el presidente de todos los colombianos”, agregó.
En el balance final, el secretario de Gobierno reportó algunas irregularidades, como el uso de propaganda política en puentes peatonales, y la Misión de Observación Electoral (MOE) reportó 20 posibles irregularidades entre altercados entre seguidores de campaña de ambos candidatos en Fontibón; cortes de energía de forma aleatoria en la ciudad y votantes que estarían tomando fotografías a su voto.
Escrutinio minucioso
Las semanas que vienen serán clave. El presidente saliente y la izquierda hicieron un llamado hacia un escrutinio minucioso, lo que refleja que se vienen días de tensión. Sin embargo, el veredicto de las urnas en Bogotá es claro: el “voto de opinión” bogotano ha decidido castigar la continuidad del modelo actual. La capital sigue siendo mayoritariamente de centro-izquierda, pero la derecha ha logrado romper la hegemonía. Si en los escrutinios se valida la elección, a partir del 7 de agosto, Abelardo de la Espriella gobernará un país polarizado, pero con la certeza de que en el corazón político de Colombia hay un 45,7 % de electores afecto a sus ideas.
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