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Una noche de furia colectiva volvió a teñir de violencia las calles de Bogotá. En Kennedy, un accidente de tránsito, que se registró en la noche del martes 11 de noviembre, terminó en tragedia cuando la indignación de cientos de personas se transformó en un ataque colectivo contra un conductor, que murió a causa de los golpes.
¿Qué pasó?
El hecho se registró en el sector del Tintal, donde una camioneta azul embistió a varios motociclistas y, en medio de un desesperado intento de escape, arrolló a más conductores e, incluso, terminó impactando una caseta de comidas. Según las primeras versiones, el vehículo habría recorrido varios kilómetros realizando maniobras peligrosas desde la avenida Carrera 68 con Américas, lo que generó la reacción de decenas de motociclistas que decidieron perseguirlo, para evitar que se fugara y respondiera por los actos cometidos.
Fue así como, espontáneamente, un grupo de más de 200 conductores de moto se organizaron para empezar la cacería del fugado conductor. “Cerca de 200 personas siguieron al conductor, quien incluso habría golpeado a un policía, que se movilizaba en motocicleta”, explicó el coronel Álvaro Enrique Mora Rodríguez, comandante operativo de Seguridad Ciudadana N.º 3.
En medio del caos, varias patrullas que se encontraban vigilando el sistema Transmilenio intentaron intervenir para evitar un desenlace fatal, pero no lo lograron. Finalmente, en el sector de Castilla, alcanzaron la camioneta, bajaron al conductor y lo atacaron en grupo.
Tras recibir decenas de patadas y golpes con cascos, palos, piedras y otros objetos contundentes, la policía logró calmar los ánimos. El conductor fue trasladado con graves lesiones a la Clínica de Occidente, en donde el equipo médico confirmó el deceso a los pocos minutos del ingreso.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado información oficial sobre el número o la identidad de las personas que resultaron heridas durante y después del incidente. No obstante, el coronel Mora confirmó que, en medio de la persecución, un funcionario de la Policía Nacional resultó lesionado mientras se desplazaba en una motocicleta institucional.
Los uniformados continúan revisando las grabaciones de seguridad del sector, incluidas las del sistema Transmilenio y de conjuntos residenciales, para identificar a los responsables de la agresión colectiva.
El caso ha generado conmoción e indignación entre la comunidad, en especial porque ocurre apenas unos días después del trágico accidente del sábado 8 de noviembre en San Cristóbal, donde un taxista en estado de embriaguez atropelló a varias personas, dejando 11 personas heridas, una de las cuales, una menor de 15 años falleció en las últimas horas. También, del asesinato a golpes del joven universitario Jaime Moreno, producto de la intolerancia.
Ambos episodios exponen una creciente sensación de inseguridad vial y desconfianza hacia las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley.
Más allá de la tragedia, lo sucedido en Kennedy pone en evidencia un fenómeno que se repite con frecuencia alarmante: la ciudadanía, movida por la frustración, decide impartir justicia por mano propia, desplazando el papel de las autoridades. Este tipo de reacciones, aunque nacen de la indignación, terminan por agravar el ciclo de violencia que hoy marca la vida urbana de la capital.
Entre tanto, se espera que en las próximas horas se emita un nuevo informe que dé cuenta del total de personas lesionadas y si el conductor hoy fallecido manejaba en estado de embriaguez.
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