Bogotá

7 Oct 2015 - 3:38 p. m.

Un esquizofrénico podría estar a su lado sin saber que padece la enfermedad

En Bogotá hay déficit de psiquiatras para atender a unas 5.000 personas al mes con problemas de salud mental.

Redacción Bogotá

Entre cuatro mil y cinco mil personas son atendidas cada mes en la red pública de Bogotá por problemas de salud mental. Lo preocupante de la cifra es que no representa la realidad, pues la mayoría de las personas no tiene acceso a servicios de salud para este tema, denunció la concejal Lucía Bastidas.

Solo la unidad móvil del Centro Regulador de Urgencias (CRUE) puede atender al día 30 crisis. Kennedy, Suba, Bosa, Engativá y Ciudad Bolívar son las localidades donde se registra el mayor número. En los últimos nueve meses van más de 41 mil personas atendidas en los hospitales de la red. Estados de estrés crónico, agresividad, angustia, falta de recursos o soportes emocionales, acoso laboral de jefes y malos tratos repetitivos a subalternos terminan en enfermedades mentales sin reversa. Estas situaciones se presentan igual en el hogar o en el trabajo, según los estudios que se han adelantado frente a las enfermedades mentales de los bogotanos.

“Muchos enfermos están enmascarados en otros diagnósticos. Hay sociópatas en las calles, hay hombres y mujeres con trastornos sin tratar. Si la salud mental se empieza a considerar como un problema de salud pública habrá un verdadero proceso para identificar todos los casos, ha dicho el hospital de Kennedy en su unidad de atención a la salud mental, que solo tiene 28 camas y continuamente tiene que atender hasta doce pacientes en los pasillos y corredores. El personal médico estima en 70 por ciento el déficit de camas, solamente en este centro asistencial”, agregó la cabildante.

Para Bastidas, no es gratuito que sean permanentes las quejas de los bogotanos por falta de atención porque la situación del hospital de Kennedy se repite por toda la ciudad. Hay déficit de camas y de especialistas en psiquiatría, psicología y salud ocupacional. Tampoco existen en la actualidad lugares apropiados o centros de atención para poder tratar y hacer prevención.

“En una ciudad de casi ocho millones de habitantes, la red pública solo cuenta con 197 camas para atención en salud mental, según cifras de la Secretaría de Salud. Aunque los bogotanos no lo saben, la esquizofrenia encabeza la lista de las enfermedades mentales. Según la Asociación Colombiana de Personas con Esquizofrenia en Bogotá podría haber unas 78.000 personas en riesgo de padecer esta enfermedad, pero no se sabe dónde están porque no se han diagnosticado. Están haciendo parte del diario vivir, pueden estar en su oficina, en su casa o en cualquier esquina”, indicó con preocupación la concejal.

La esquizofrenia dobla hoy en la ciudad enfermedades como el Alzhéimer. Es un padecimiento que se calla, se oculta, y no se hace visible en el sistema de salud, ni en la sociedad. La atención a estos pacientes es precaria. Muchos médicos, según los estudios, desconocen los síntomas de este tipo de desequilibrios mentales. En hospitales como Kennedy, la mayoría de los casos de salud mental atendidos están relacionados con trastorno afectivo bipolar, psicosis, depresión mayor y esquizofrenia paranoide.

“Los médicos y personal de los hospitales terminan siendo víctimas de violencia de parte de estos pacientes, pues sus patologías terminan usualmente en conductas agresivas y descontroladas. Las personas que tienen estas enfermedades no son conscientes de sus comportamientos agresivos hacia los demás. En las denuncias que hemos recibido en mi oficina del Concejo se puede evidenciar que la realidad es muy crítica y se puede concluir que la ciudad está en pañales en materia de atención de salud mental”, puntualizó.

Bastidas señaló que ha recibido quejas de amigos de diferentes localidades, donde por lo menos en cada hogar hay una persona con este tipo de enfermedades que no logra obtener una cita médica en la red para ser atendidos y en el peor de los casos han sido diagnosticados equivocadamente.

“No solo son pocos los casos que llegan a la red de salud, sino que como no hay una política de prevención, cuando lo hacen son de extrema gravedad. Es el caso de las mujeres afectadas por problemas de dependencia, violencia intrafamiliar, conflictos por divorcios o problemas económicos, que terminan con situaciones de depresión, que llegan hasta intentos de suicidio”, concluyó.
 

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