Bogotá

Solo se construirán las troncales ligadas al metro

28 Jul 2020 - 3:13 a. m.

Una pausa al modelo Transmilenio

Al desistir de la troncal de TM por la Séptima la administración dio un giro frente al modelo de transporte basado en buses. Se harán las vías que comprometió el gobierno Peñalosa, pero, por ahora, no se expandirá más el sistema.

Transmilenio (TM) lleva dos décadas siendo la columna vertebral de la movilidad pública en Bogotá. No obstante, la actual administración le quiere restar protagonismo, para convertir los sistemas férreos en el eje del transporte público. Incluso, desde el IDU dicen que, salvo las troncales alimentadoras del metro (que son compromisos previos), el sistema no crecerá más. Con esto se frena un plan que arrancó en la primera administración del exalcalde Enrique Peñalosa, cuando se puso en marcha la transición de los buses urbanos por biarticulados, circulando por un sistema de estaciones y troncales exclusivas.

De acuerdo con el plan de expansión original, hoy, 20 años después, TM debía estar en casi todas las avenidas de la ciudad, con una red de 390 kilómetros de cobertura. No obstante, apenas cuenta con 114,4 km, menos de la mitad de lo estipulado, y hay un rezago en la construcción de por lo menos cinco troncales. Muchos de los corredores planeados en la idea original están sobrediagnosticados y algunos, incluso, han tenido varios estudios y diseños, como es el caso de las troncales de la Séptima, la Av. Boyacá, la calle 13 o la avenida 68.

Sin embargo, desde 2012 no se inaugura ninguna troncal en Bogotá y en 2013 se cortó la última cinta, con la apertura de las estaciones de TM en el municipio de Soacha. Desde entonces, a pesar de que se han hecho varias propuestas para aportar a la expansión, no se han cumplido por oposición ciudadana o falta de ejecución, que llevaron a que varias se quedaran en el papel, algo que, según expertos, puede incidir en la movilidad capitalina.

El mejor ejemplo fue la reciente decisión del gobierno de Claudia López, de revocar la licitación para la construcción de la troncal de TM por la Séptima. Era la gran carta que se había jugado el exalcalde Enrique Peñalosa en su segunda administración, la cual quedó suspendida por orden judicial. También dejó en marcha los procesos para construir TM por las avenidas 68 y Ciudad de Cali, y aunque la alcaldesa aseguró en campaña que haría lo posible para revertirlos, no lo logró, debido a que son parte integral del proyecto metro y son claves para su operación.

Por eso, a esta alcaldía no le quedó otra opción que seguir adelante con esos dos proyectos y con la extensión de la troncal de la Av. Caracas hacia el sur, pero más allá de esas, no hará nuevas obras. Así lo confirmó el director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Diego Sánchez, quien fue enfático en que esta administración no avanzará en otras troncales y que, por el contrario, priorizará los trenes intermunicipales y el metro.

Según Sánchez, la única razón para construir las troncales pendientes es por el compromiso de cofinanciación del metro, pues cuando se presentó el proyecto a la nación, se hizo con unas vías alimentadoras para que funcione a su máxima capacidad. “Hay que alimentar el metro y no se puede con buses del SITP, porque es más complejo”. Agregó que en el Plan de Desarrollo no se planteó ningún proyecto nuevo de troncal, “en cambio, sí está lo relacionado con la primera línea del metro, su extensión hasta la calle 100 con autopista Norte y hasta las localidades de Suba y Engativá”.

El funcionario confirmó, además, que en este momento el Distrito está haciendo ajustes al modelo de movilidad, el cual dependerá del crecimiento de la ciudad y que las únicas obras grandes previstas son la Cicloalameda del Medio Milenio, que será “una ciclorruta de 25 kilómetros, que atraviesa Bogotá desde el sur hasta la calle 170”, y el cable aéreo en San Cristóbal, similar al que se construyó en Ciudad Bolívar. Ambas están en proceso de contratación de estudios y diseños. La idea es abrir licitaciones en 2021.

Las intervenciones, en detalle

En cuanto a las únicas obras que hará esta administración para ampliar la red de Transmilenio comienzan con la extensión de la troncal de la Av. Caracas. Esa intervención inicia en la estación de Molinos y pasará por un costado de la Escuela de Artillería y de la cárcel La Picota, para conectarse con el Portal de Usme. Se construirán dos calzadas, cada una de cuatro carriles, andenes y una ciclorruta. Además, se reconstruirán las estaciones de Molinos y Danubio.

A esta se suma la troncal de la Av. 68, que tendrá 17 kilómetros, desde la autopista Sur hasta la carrera novena con calle 100, la cual será, según el director del IDU, similar al diseño de la NQS. “La troncal atraviesa la ciudad, con 20 estaciones. Estamos en etapa de preconstrucción, para que quien construya asuma los riesgos”, agregó. La obra se dividirá en nueve tramos y empezarán en marzo, con una inversión de casi $2,4 billones. El plazo de construcción varía, pues unos contratos están a tres años y otros tardarán hasta cinco años. La idea es que la troncal opere en 2024.

Por último está la línea de la Av. Ciudad de Cali, que va desde la Av. Circunvalar del sur, en límites con Soacha, hasta la Av. de Las Américas. En ella se invertirán $650 mil millones, se adjudicará a finales de agosto y la proyección es que se entregará a finales de 2023.

Pausa, mas no un cambio de modelo

Para los expertos en movilidad, los cambios que plantea esta administración, más allá de ser un cambio al modelo de troncales, son una pausa, pues dependerá de los próximos alcaldes si continúan con los buses rojos o se siguen priorizando los modos férreos. José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional, aseguró que “de todas formas sigue siendo un modelo continuista, porque a pesar de revocar TM por la Séptima y no construir nuevas troncales, hay continuidad en el modelo hasta que se fortalezcan el metro y el Regiotram”.

Por su parte, Germán Prieto, director del programa de Gestión del Transporte de la U. Tadeo, sostuvo que es un error no solo de esta Alcaldía, sino de las anteriores, el haber frenado lo que estaba en marcha. “Es el error de querer mostrarse como el cambio y lo único que se logra es paralizar proyectos. El modelo no cambiará e irónicamente van a tener que inaugurar los proyectos que no querían”.

Aunque la administración tiene claro qué quiere y qué no quiere hacer, por ahora hay más preguntas que certezas sobre los planes concretos, por ejemplo, en la Séptima, donde apenas hay esbozos, o en el Regiotram del norte, que se encuentra en estudios. Para imprimir de verdad una huella, depende de la gestión del Distrito dejar listos o no los proyectos por los que pretende ser recordado.

El plan para agilizar las obras, tras las demoras por la cuarentena

Debido a la cuarentena, algunas obras que adelanta el Distrito se retrasaron por lo menos seis semanas. Ni siquiera se reactivaron cuando a finales de abril se emitió el decreto que exceptuó a trabajadores de obras, debido a que el IDU emitió un anexo técnico con protocolos sanitarios. Cada contratista tuvo que acreditar el cumplimiento de las medidas, o no podían retornar a labores.Ahora se busca recuperar el tiempo perdido, sobre todo en obras como la ampliación de 38 estaciones de TM, en las que se crearán nuevos vagones o se ampliarán los existentes.La idea es finalizar esas obras a mediados de 2021 y para ello, así como para las obras de preconstrucción en las troncales de la Av. 68 y la Ciudad de Cali, se está ajustando la gestión de tráfico y no se descarta cerrar por completo algunos corredores. “Intentamos agilizar las obras y hay planes de manejo de tráfico que obligan a más demoras. Trabajamos con la Secretaría de Movilidad para ver cómo mejoramos esos planes de manejo y así reducir plazos y costos”, explicó el director del IDU.

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