Bogotá

El barrio a cuarentena

7 Apr 2020 - 3:00 a. m.

Usaquén y Chapinero, en la misma nota musical durante el aislamiento

En la emergencia sus habitantes se refugian en la cultura. Pese al positivismo, los problemas no cesan. Hay preocupación por los “rappitenderos”.

Sebastián Arenas - @SebasArenas10

“En todas las pandemias y guerras que hemos tenido en la historia de la humanidad, el arte y la cultura se han expresado con mucha fuerza”, le recalcó a El Espectador David García, director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB). Y es que lo que ha buscado esta organización en medio de la emergencia es estimular pensamientos positivos. Aunque hay que ser conscientes de la coyuntura que vive Bogotá, la situación debe hacer que las mentes no piensen solo en el miedo, sino que surjan ideas creativas y esperanzadoras, pensando en el poscoronavirus.

(Así viven la cuarentena Barrios Unidos, Suba y Engativá)

Muchas obras culturales han nacido a partir de pestes históricas, de guerras, de catástrofes naturales. Los desastres no han sido impedimento para el ingenio. Por eso, en el aislamiento obligatorio para luchar contra la propagación del COVID-19, las localidades de Usaquén y Chapinero aprovechan determinadas ventajas en aspectos específicos y han tomado la batuta en cuanto a las iniciativas culturales en la cuarentena.

En Usaquén, por ejemplo, antes de la emergencia sanitaria, la mayoría de sus habitantes reclamaba a las autoridades más protección a los cerros orientales y mayor frecuencia en las rutas del SITP. Ahora las preocupaciones apuntan a mantener la mente ocupada, mientras pasan el tiempo en sus hogares, quizá por esta razón ya no hay cupos para los cursos virtuales de instrumentos musicales que abrió el Centro Filarmónico de esta localidad. En el momento hay 250 beneficiados, entre los 7 y 17 años, y los que deseen hacer parte del proyecto deben inscribirse en la página OFB (www.ofb.gov.co) y esperar que alguno de los que toman clases se retire.

Una particularidad de estas localidades es que apenas el 2 % de sus viviendas son de estratos 1 o 2, lo que significa que allí, mayoritariamente, residen personas con una aceptable o buena situación económica. No obstante, eso no quiere decir que no existan preocupaciones. Por ejemplo, en Chapinero, los habitantes del barrio Pardo Rubio han violado la cuarentena obligatoria para transitar por la amplia zona rural de esta localidad (en Chapinero es de más de 2.000 hectáreas).

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“La Policía está en constante vigilancia y se han impuesto las medidas necesarias”, afirmó Hernando José Quintero, alcalde local de Chapinero, localidad que cuenta con 125.000 habitantes. Otro de los problemas de este sector de la capital son los domiciliarios de las aplicaciones, pues han protagonizado aglomeraciones en distintos supermercados, lo cual va en contravía del aislamiento social, con el que se busca frenar el coronavirus. Además, muchos no han tomado las precauciones para el manejo de alimentos, medicinas y productos sanitarios.

El comportamiento de los llamados “rappitenderos” se ha convertido en prioridad para las autoridades de la localidad. El viernes, por ejemplo, el director para la Gestión Policiva, Andrés Márquez Penagos, y el inspector Álex Acevedo, se acercaron hasta el supermercado Carulla de la calle 85 con carrera 15 para observar las actividades de los encargados de repartir domicilios. “Desde hace más de ocho días venimos haciéndole seguimiento a las condiciones de higiene y medidas preventivas de salubridad de ellos, quienes han mostrado interés en mejorar todas esas condiciones”, manifestó Márquez Penagos. No obstante, también reconoció que las intenciones no son suficientes y que tienen planeadas nuevas diligencias con los “rappitenderos”.

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Uno de los hechos inconcebibles en supermercados de esta localidad, y que también se ha visto en otras, es la presencia de impulsadores o promotores de productos. Ofrecen degustaciones de alimentos a quienes cumplen con salir de sus casas únicamente a abastecerse. El alcalde Quintero ha aceptado que ese acto no tiene sentido en las actuales condiciones, pues significan más personas afuera de sus hogares y generan, aunque mínimas, aglomeraciones, al fin y al cabo, dentro de lugares cerrados. “Les llamamos la atención a los supermercados”, aseveró.

Usaquén y Chapinero, que también ha puesto en práctica clases virtuales gratuitas de instrumentos musicales, no son ajenas a las contrariedades que ha desatado el coronavirus. Pero, mientras sus habitantes se aislan del exterior, conscientes de que es la mejor forma de batallar contra el virus, anhelan colmar sus pensamientos de cultura, porque, como afirmó el maestro David García: “el arte y la música han tenido un poder a lo largo de la historia: el de tocar la sensibilidad de cada ser humano, que es lo que necesitamos en este momento. Es menester que nuestras teclas emocionales suenen como colectivo, y no individualmente”.

@SebasArenas10 (sarenas@elespectador.com)

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