Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Un proyecto, que prometía reactivar la economía en algunas calles de Engativá y Barrios Unidos hoy están en ruta a ser “elefantes blancos”. Se trata del plan de calles comerciales a cielo abierto, el cual, pese a haberse contratado en 2018, cumple siete años y no lo han terminado.
Así lo denunció la concejal Diana Diago (Centro Democrático), quien encendió las alertas en el Cabildo Distrital por la manera como obras pensadas para revitalizar sectores clave de la ciudad, hoy siguen acumulando retrasos, prórrogas y obras inconclusas, que afectan a comerciantes y residentes.
En su origen, los proyectos contemplaban la transformación de corredores como la carrera 112A, en Engativá, y la carrera 50, en Barrios Unidos, pero el contratista poco avanzó. Con el cambio de administración, en 2024 el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) adjudicó un nuevo contrato por COP 28.000 millones, para culminar las obras pendientes. La meta era entregarlas en enero de 2025, pero este plazo tampoco se cumplió.
Lea más: Elecciones Congreso 2026: ¿Cómo votó Bogotá y qué tanto subió la participación?
De acuerdo con el más reciente informe, con corte a diciembre, la etapa de construcción registra un 48,78 % de ejecución. Esto representa un rezago del 51,22 % frente a lo proyectado, a pesar de que para esa fecha las obras debían estar finalizadas.
El contrato, además, ya ha tenido movimientos. Aunque el avance no llega ni a la mitad, el contratista ha recibido cerca de $14.000 millones y el proyecto fue prorrogado hasta abril, junto con una adición presupuestal de $365 millones.
En terreno, hay frentes de obra que no registran avances, como algunos tramos de la carrera 50, entre calles 73 y 74, o zonas como la plazoleta de la calle 75. Otros apenas superan el 20 % o 30 %, lo que evidencia que las intervenciones avanzan a ritmos desiguales.
En total, al menos 10 frentes iniciados desde 2018 continúan sin terminar, varios con niveles de ejecución inferiores al 50 %, lo que evidencia acumulación de incumplimientos. Mientras tanto, el impacto recae sobre quienes viven y trabajan en estos sectores. Comerciantes y vecinos han tenido que convivir con vías deterioradas, polvo, residuos y dificultades para la movilidad. “Llevamos años con obras inconclusas. Salir o caminar por el barrio se volvió un problema”, cuenta un habitante de la zona.
Desde el Concejo, la discusión no solo apunta al retraso de estas obras en particular, sino a un patrón más amplio: proyectos que se extienden por años; cronogramas que no se cumplen, y nuevas inversiones que no necesariamente se traducen en resultados en terreno.
Con la prórroga vigente hasta abril y un avance que no alcanza el 50 %, la principal duda ahora es si esta vez sí se logrará cerrar un proyecto que, para muchos, lleva demasiado tiempo en obra. Por ahora, en Engativá y Barrios Unidos, la expectativa sigue siendo la misma desde hace más de siete años: que las calles, finalmente, se terminen.
Lea más: David Acosta apareció: llamó a su familia, al parecer, desde La Guajira
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.
