4 Feb 2020 - 1:57 a. m.

Videos y Medicina Legal, claves para probar que médico actuó en legítima defensa

Después de conocer la versión del profesional que accionó su arma, abogados penalistas aseguran que, el material probatorio será lo que defina el futuro de este caso: precluir o imputar cargos. Fiscalía tendrá que analizar si se cumplen condiciones que exige la justicia.

-Redacción Bogotá - bogota@elespectador.com

Todo ciudadano que se sienta en inmiente peligro, tiene el derecho a defenderse. Esta es, en esencia, la legítima defensa, consagrada en el artículo 32 del Código Penal. Y por lo conocido hasta el momento del caso del médico que, en la noche del pasado 30 de enero, asesinó con su arma de fuego a tres hombres que supuestamente pretendían secuestrarlo, tal parece que la premisa se cumple. De ahí que su caso haya despertado la solidaridad de algunos ciudadanos. Sin embargo, es importante resaltar que independiente de las condiciones en las que ocurra un homicidio, las autoridades están en la obligación de investigar. En este caso la Fiscalía tendrá que aclarar, más allá de toda duda, si la forma como que procedió el profesional de la salud era la única alternativa que tenía para salvar su vida. 

La versión que se conoce hasta el momento es que esa noche, cuando él cruzaba el puente peatonal de la carrera novena con calle 123, lo alcanzaron tres hombres que, no solo lo atacaron con arma blanca y le pegaron con la cacha de un arma en la cabeza, sino que pretendian raptarlo y llevárselo en un carro. Él, quien portaba un arma legal, relató a través de su abogado que lo único que hizo fue defenderse. Producto de su reacción, los tres sujetos quedaron tendidos sobre el puente puente. Aunque el médico, tras el enfrentamiento huyó del lugar, al día siguiente asistió a la Fiscalía para rendir su testimonio. 

La declaración del médico, de cierta manera, se ha visto reforzada por las declaraciones que ha dado la Policía, en las que ha divulgado que los fallecidos tenían anotaciones judiciales e investigaciones por varios delitos, entre ellos, hurto. Incluso, algo que ha aumentado la indignación ciudadana, es que supuestamente los tres aparentemente pertenecían a una banda de delincuentes que tenía azotada la zona;  que habían sido detenidos días antes de los hechos, y que un juez los habia dejado en libertad.  

Todo esto ha servido para generar un ambiente de respaldo al médico, que refleja la aceptación de la mayoría de ciudadanos frente a la legítima defensa. No obstante, alrededor de este caso aún existen una serie de vacíos e interrogantes por resolver, que debe resolver la Fiscalía como ¿Cómo supo que lo iban a subir a un carro si el episodio ocurrió sobre el puente peatonal? o ¿por qué no acudió esa misma noche ante las autoridades, después del suceso?

Para lograrlo, tendrá que reunir las evidencias suficientes, apoyarse en los videos de las cámaras de seguridad y el dictamen de Medicina Legal, para hacer un riguroso examen juridico del caso y establecer el futuro del proceso: la preclusión o la imputación. Para hacerlo tendrá que analizar si la actuación del profesional en salud cumple las concidiones que ha fijado la jurisprudencia. De acuerdo con el abogado penalista César Gúzman, “en este momento es apresurado asegurar si fue en legítima defensa o no. Eso solo nos lo van a decir las pruebas judiciales”.

Las evidencias podrán corroborar o no la versión del médico. Además, arrojarán detalles de lo sucedido aquella noche y que se desconocen hasta ahora, como la prueba balística, elementos que revelarán el tipo de muerte, las particularidades de las heridas, la distancia y circunstancias en las que el médico activó su arma. Frente a esto, según la Revista Semana, fuentes judiciales habrían confirmado que los disparos fueron a corta distancia y de frente, lo cual descartaría la teoría que el ataque fue por la espalda o premeditado. Aún así, el ente de medicina forense deberá confirmar estas afirmaciones.

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Aunque basado en el único testimonio parece simple justificar la reacción del galeno, probar que fue en defensa propia o de un tercero no será tan fácil. Según jurisprudencia de la Corte Suprema, no basta con probar que el delito se cometió en respuesta a una situación de peligro. Para los magistrados, se deben probar cinco requisitos para demostrar la legítima defensa: que se trató de una reacción a una agresión intencional que lo ponía a él o a otro en peligro; que la amenaza estaba en curso y debía protegerse; que era necesaria para impedir el ataque; que la defensa fue proporcional, tanto en especie de bienes y medios, y que el episodio no fue producto de una provocación previa para luego alegar legítima defensa (como en el caso de las riñas).

De acuerdo con el abogado Gúzman, el video de aquella noche será determinante para este caso. Según el penalista, las imágenes captadas por las cámara de seguridad del sector proporcionarán un contexto real y objetivo de lo ocurrido la noche de los hechos. Ese video, “prueba o testigo silente”, como lo definió la Corte Suprema de Justicia, esclarecerá si hay lugar a formular imputación por los homicidios o si en defintiva fue legítima defensa. 

En cuanto al principio de la proporcionalidad, la Corte Suprema de Justicia definió que esta “no se determina exclusivamente por la correspondencia de los medios que se utilicen”, es decir, si me atacan con un cuchillo debo defenderme con un cuchillo. El alto tribunal aclaró que, habrá casos en los que, por la notoria inferioridad de la persona en tamaño o en número respecto a quien o quienes la agreden, puede que esta acuda a instrumentos (armas) que “desde una óptica netamente objetiva no resulten similares o equivalentes a los que se utilizan en su contra”. 

El debate, ante todo jurídico, sobre legítima defensa tiene diferentes caras. Si bien cada caso es único, cabe recordar un par de casos en los que se argumentó este derecho. Hace dos años, también el 30 de enero pero del 2018, Mario Muñoz, un guardaespaldas adscrito a la Unidad de Protección (UNP), le causó la muerte a uno de los dos sujetos que habían herido a una mujer, en el norte de Bogotá. Un caso similar protagonizó Richard Muñoz, el 10 de agosto de 2019, cuando asesinó al hombre quien le causó la muerte a su esposa. Finalmente, en ambas ocasiones, la Fiscalía optó por la preclusión de los casos y los dos Muñoz quedaron en libertad. 

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Del caso del médico, que es el que reaviva el debate, hasta el momento apenas se conocen algunas piezas del tablero y versiones que deberá confirmar el ente acusador. Solo la Fiscalía tiene la potestad de dirigir este caso y argumentar si el médico actuó o no en legítima defensa. Lo último que se conoce, es que Hernando Benavides (abogado defensor) ya solicitó al fiscal encargado que pida la preclusión caso ante un juez de conocimiento, para que se zanje, al menos en lo jurídico, este debate. 

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