Bogotá

13 Mar 2012 - 8:55 p. m.

Viernes negro en Bogotá: ¿qué hay detrás?

El análisis que una peñalosista de vieja data hace de uno de los peores días de la capital en materia de movilidad.

Gilma Jiménez Gómez*

El pasado viernes Bogotá vivió uno de sus peores días en materia de movilidad y orden público. Amparados en el derecho a la protesta y en fallas en la operación de Transmilenio (TM), decenas de agitadores y ladrones destrozaron estaciones, se robaron el recaudo, pusieron en riesgo la vida de menores estudiantes que utilizaron, de usuarios y transeúntes. Sabíamos que el viernes habría problemas con TM y el Gobierno Distrital no hizo nada por prevenirlos. Por el contrario, mediante deshilvanados y confusos anuncios frente a TM, el alcalde Gustavo Petro lleva dos meses pareciendo más el ideólogo de las protestas, que el funcionario responsable de su funcionamiento, del orden público, y, a estas alturas, de plantear con claridad y seriedad la solución a ese y otros problemas en la capital. Al parecer hay agitadores trabajando en la Alcaldía. ¿Raro, no?

Un día el alcalde anuncia que no construirá más troncales, al otro que sí, pero distintas. Otro día que rebajará tarifas, al otro que quiere comprar articulados. Y el viernes en la llamada sala de crisis, mirando por televisión los desmanes, culpó del vandalismo a los operadores, luego a mafias y finalmente señaló al Polo, su partido hasta hace menos de un año. Lo que nos faltaba: la ciudad quedó atrapada no sólo por la desidia, la incapacidad y la corrupción, sino que ahora es el trofeo de una izquierda dividida, torpe e irresponsable, que se está llevando por delante la capital y al mismo tiempo le está dando la razón a unos sectores de la extrema derecha que deben estar de fiesta viendo cómo se autodestruyen, lo que es grave para la democracia.

A diferencia del viernes que fue un asalto organizado y financiado, los gobiernos distritales se acostumbraron a los bloqueos en TM, algunos espontáneos, aunque no correctos, cuando los usuarios se desesperan porque no llegan buses o se colapsan las estaciones. Problemas que no han solucionado, porque no están interesados o no pueden, porque ha faltado compromiso de los alcaldes y porque el sistema está herido, ya que una de las condiciones básicas para su adecuado funcionamiento era la construcción de las fases dentro del cronograma previsto. Hoy deberían estar operando las carreras 7ª y 10ª, y la calle 26 y terminando 68 y Boyacá, e iniciando la V fase. Eso tendría organizada y aliviada la operación del sistema.

Seamos claros. TM es la pesadilla de la politiquería, de unos extraños intereses del transporte público que se niegan a cambiar y del negocio de metros en el mundo. Por ejemplo, en Londres y Ciudad de México decidieron construir TM y no más líneas de metro, por algo elemental: hace lo mismo, es más barato construir y no hay que subsidiar la operación. De pronto esto y la inaplazable entrada del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) es lo que hay detrás de lo que pasó el viernes y este absurdo de años. ¿Quieren debilitar hasta extinguir TM, para seguir igual y/o abrir espacio a otros intereses de movilidad masiva en Colombia? Sea la motivación que sea y sean quienes sean los que estén detrás de este desastre, hagan algo claro y por favor no acaben con la ciudad. Hay algunos que no entienden y otros que no les importa, pero a otros sí y haremos lo que nos toca para impedirles que acaben con Bogotá. La capital no es una república independiente.

*Senadora Partido Verde

Nota de la redacción:

La profunda crisis que atraviesa Transmilenio comenzó a pasar factura. Fuentes de la Alcaldía le confirmaron a El Espectador que el director operativo, Mario Valbuena, y el subgerente del sistema renunciaron a su cargo.

Desde esta mañana el alcalde Gustavo Petro ha estado reunido con directivas de Transmilenio analizando la difícil situación a la que se enfrenta el sistema masivo de transporte público.

Este martes, a las 7:00 p.m,. el mandatario capitalino dará una rueda de prensa en donde anunciará medidas de choque para enfrentar la crisis en Transmilenio.

Se espera, así mismo, que el burgomaestre acepte o no las renuncias presentadas por Valbuena y Rojas.

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