15 Jan 2022 - 2:00 a. m.

Violencia: ¿qué hacer para disminuir las cifras?

Ante los altos índices de hechos de intolerancia, que se han registrado en el último año en la capital y que han dejado víctimas mortales, la ciudadanía se pregunta: ¿cuáles son las estrategias del Distrito para hacerle frente a la violencia?
Los procesos de los gestores de convivencia están acompañados y regulados por las autoridades.
Los procesos de los gestores de convivencia están acompañados y regulados por las autoridades.

A lo largo de los últimos años los bogotanos han percibido un cambio negativo en materia de seguridad en la capital. Muestra de ello son los datos presentados por el DANE que muestran que el 80 % de la población asegura vivir atemorizada con la idea de convertirse en víctima de la inseguridad. Las cifras, además, indican que uno de cada cuatro ciudadanos ha sido víctima de algún delito, lo que pone en alerta a la institucionalidad, pues no se trataría de percepción, sino de casos puntuales que han sido denunciados en reiteradas oportunidades.

La situación es más preocupante cuando estos actos de violencia se presentan en lugares donde las personas pueden sentirse “seguras”, como el barrio o la casa. De acuerdo con información revelada por la Secretaría de Seguridad, durante 2021 se cometieron cerca de 30.000 casos de violencia intrafamiliar en Bogotá, en los que la atención a mujeres fue casi tres veces más frecuente que a los hombres.

Este panorama refleja la realidad a la que deben enfrentarse los ciudadanos que a diario tienen que esforzarse para evitar ser una cifra más en las estadísticas de violencia. Es por eso que el Distrito, en su objetivo por hacerles frente a la violencia e intolerancia, dispone de un equipo de personas que tienen la labor de mediar y, principalmente, de recuperar la confianza de la ciudadanía en las autoridades.

Una alternativa

Trabajar por la construcción de paz con una ciudadanía indignada por los numerosos hechos de violencia, y que de alguna forma cuestionan la capacidad que tienen las instituciones de reaccionar, es sin duda un desafío. Justamente para esta labor se presenta una alternativa que muchos ciudadanos desconocen: los gestores de convivencia, que buscan la resolución de conflictos entre las personas en su cotidianidad.

Así es como describe su labor el gestor de la UPZ 76 de la localidad Fontibón, César Muñoz, quien manifestó que “nuestro trabajo es ser un puente entre las instituciones y la ciudadanía, orientamos a las personas para enfocar su situación a las distintas casas de justicia” y, por otro lado, destacó que este trabajo se convierte en una asistencia constante a la comunidad.

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Muñoz mencionó que el servicio brindado va más allá de la inmediatez de ocuparse de los hechos de violencia que se presentan, pues su quehacer también consiste en crear lazos de confianza con la comunidad por medio de integración y organización. “Se hace el registro, el control, se genera un canal de comunicación, y en lo que nosotros trabajamos es en generar un frente de seguridad de la mano de la comunidad y la Policía para estar atentos a las situaciones”, indicó Muñoz.

Dentro de los casos que se presentan por violencia intrafamiliar, en los cuales las mujeres son las más afectadas, el gestor recordó una situación en la que una estuvo a punto de ser arrojada por un hombre desde una ventana. “Cuando nosotros llegamos con la Policía, hicimos el control del tema, pero la mujer no quiso denunciar”, comentó.

Por casos como estos es que el Distrito reitera el llamado a denunciar, ya que es ahí cuando realmente estas personas pueden llegar e intervenir. “Desafortunadamente muchas mujeres no hacen el denuncio, nosotros estamos acompañados por la Secretaría de la Mujer para sensibilizar la importancia del tema e invitarlas a denunciar”, indicó César. Asimismo, ratificó que los resultados de la lucha contra la violencia son algo que se dan entre las entidades y la comunidad, porque “todos tenemos que aportar”.

Por último, César invitó a que todas aquellas personas que estén pasando por una situación de violencia se acerquen a las instituciones, que confíen en la Alcaldía y pidan ayuda. “Queremos que la comunidad se dé cuenta de que a diario nosotros trabajamos por ellos, para que puedan estar en una sana convivencia”, manifestó.

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Voces de la ciudadanía

Los bogotanos son los principales protagonistas cuando se habla de temas de seguridad, pues son quienes deben enfrentarse a todas las medidas que se toman al respecto y cualquier acto repercute de manera directa en su protección. Pero existen opiniones divididas acerca del manejo que se le da a la violencia por parte de las entidades del Distrito.

Xiomara Rubiano perdió a su hermano a comienzos de este mes por un altercado que venía siendo recurrente y en el cual las autoridades habrían reaccionado de manera tardía. Cuenta que no siente confianza en las instituciones y asegura que cuando la comunidad intenta acudir a ellas, reaccionan tarde. “Hasta que no ocurre una verdadera tragedia, no intervienen y, además, su labor es desconocida y lejana”, criticó.

Sin embargo, algunos ciudadanos han tenido experiencias positivas al momento de trabajar en conjunto con los gestores de convivencia y resolver los conflictos. Uno de ellos fue el de una comunidad en Fontibón que presentaba un problema de invasión de espacio público por parte de algunos habitantes de calle. Por esta razón los afectados acudieron a ellos, quienes tiempo después realizaron una intervención en conjunto con la Policía que permitió la reubicación segura de estas personas.

La poca credibilidad, sumada al desconocimiento y la falta de apoyo de las autoridades, son algunos de los aspectos por mejorar en esta tarea, además los altos índices que ha alcanzado la inseguridad durante el último año, pues según la Secretaría de Seguridad, en 2020 se presentaron cerca de 17.000 casos de lesiones personales, mientras que para 2021 la cifra aumentó en 2.400 hechos. Por eso, César Muñoz plantea que otra de las soluciones para bajar los índices de violencia es la implementación de programas de tolerancia y el trabajo conjunto entre comunidad e instituciones.

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