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Hallan restos de dinosaurio de 25 metros del que solo se tenían registros en Norteamérica

Un nuevo estudio analizó un grupo de restos fósiles y concluyó que se trataba de un género de dinosaurio que no había sido hallado en este continente. Según los investigadores, este hallazgo proporciona una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes.

15 de septiembre de 2026 – 06:50 p. m.
Hallan en España los restos de un dinosaurio de 25 metros que solo se conocía en Norteamérica
Hallan en España los restos de un dinosaurio de 25 metros que solo se conocía en Norteamérica
Foto: Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis

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En la ciudad española de Teruel (España), un grupo de investigadores encontró y analizó los primeros restos de Diplodocus, uno de los géneros de dinosaurios más característicos, identificados por fuera de Norteamérica. 

También denominados como saurópodos y conocidos popularmente como “cuellilargos”, este género constituye uno de los grupos más característicos de dinosaurios. Se trataba de animales herbívoros, cuadrúpedos, con cola y cuellos largos, así como una cabeza relativamente pequeña en relación con la longitud de su cuerpo. Una de sus características principales son sus colas excepcionalmente largas. 

Como comentaron los científicos, que publicaron sus resultados en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, el “Diplodocus es uno de los dinosaurios más reconocibles de la cultura popular desde su descubrimiento en Estados Unidos en 1878. Por eso, y ya desde comienzos del siglo XX, réplicas de su esqueleto se exhiben en los principales museos de historia natural del mundo, convirtiéndose en un símbolo de la paleontología mundial. Su presencia en exposiciones y producciones audiovisuales sobre dinosaurios ha contribuido a convertirlo en uno de los “lagartos terribles” más conocidos por el público en general”.

Hasta ahora, solo se tenían siete ejemplares atribuidos con certeza al género que habían sido hallados en la Formación Morrison, en los estados de Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming. Con este nuevo hallazgo, aumenta la lista de estos ejemplares, así como de los géneros compartidos entre Norteamérica y Europa. 

¿Cómo ocurrió el descubrimiento? 

Según se describe en el estudio, los fósiles fueron hallazgos en el sitio de la Tejería en 2008, en un área de aproximadamente 10 metros cuadrados. En ese momento se pudo determinar que consistían en restos particulares de un sauropodo. Los autores de la investigación reconocen que este descubrimiento fue posible gracias a la notificación de un ciudadano denominado J. Grau. Posteriormente, en 2014 y 2015, con más excavaciones, se encontraron más restos. 

En este sitio, se hallaron 14 vértebras pertenecientes a la región media y posterior de la cola, así como varios chevrones, que son una serie de huesos en forma de “V”. Estos tienen unos 150 millones de años de antigüedad. 

Sin embargo, tuvieron que pasar más de 18 años entre el hallazgo y la confirmación de la especie. Para identificarla, los investigadores compararon la anatomía de los restos con la de los diplócidos ya descritos en la literatura. Además de esto, se realizaron análisis filogenéticos, que permitien establecer el parentesco evolutivo entre los distintos grupos de seres vivos. Esto permitió ubicarlo en el género Diplodocus, y como taxón hermano de Diplodocus hallorum.

Además, los investigadores también descartaron que se tratase de otra especie presente en la región, el Supersaurus lourinhanensis. En su comparación encontraron diferencias sustanciales. En todo caso, debido a que faltan más elementos, los autores aclaran que “se ha dejado, por precaución, en la nomenclatura abierta como Diplodocus sp”.

Como explica Sergio Sánchez Fenollosa, investigador de la Fundación Dinópolis y primer autor del artículo, “el estudio anatómico y los análisis evolutivos realizados nos han permitido identificar el ejemplar de El Castellar como perteneciente al género Diplodocus. Este hallazgo proporciona una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes a través del protoocéano Atlántico durante el Jurásico Superior. Además, este descubrimiento nos permite comprender mejor los ecosistemas mesozoicos ibéricos y la diversidad de dinosaurios saurópodos que habitaban en la Europa jurásica”. 

Por su parte, Alberto Cobos, director-gerente de la Fundación Dinópolis y coautor de este artículo, destaca que “el Diplodocus de El Castellar tuvo aproximadamente 25 metros de longitud, lo que le convierte en otro de los grandes saurópodos gigantes del Jurásico de España, junto a otros dinosaurios saurópodos de Teruel con características muy diferentes a las de los diplodócidos, como son Turiasaurus y Losillasaurus, entre otros. Los fósiles de todos estos dinosaurios, incluidos los del nuevo Diplodocus y que hacen de Teruel un lugar de referencia para el conocimiento de esta gran diversidad, se exhiben actualmente en la sala de los dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología en Dinópolis en Teruel”.

A través de este enlace puede leer el estudio completo. 

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