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El domingo 8 de marzo de 2026 personas de Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo y los Países Bajos reportaron una bola de fuego brillante en el cielo.
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha confirmado este lunes que la bola de fuego brilló durante unos seis segundos, dejando una estela visible en el cielo antes de fragmentarse. Fue capturada en imágenes por cámaras especializadas en meteoros, como las de la red europea AllSky7, así como por teléfonos móviles y otras cámaras.
Según la ESA, algunos observadores reportaron que el evento no solo fue visible como una bola de fuego en el cielo, sino que incluso pudo escucharse desde tierra.
Este tipo de fenómenos ocurre cuando un objeto espacial entra a gran velocidad en la atmósfera y se desintegra o explota en el aire, generando una onda sonora.
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Hasta ahora no se han reportado personas heridas. Con los datos disponibles, el equipo de Defensa Planetaria del Programa de Seguridad Espacial de la ESA estima que el objeto podría haber tenido varios metros de diámetro antes de entrar en la atmósfera. Objetos de ese tamaño impactan la atmósfera terrestre con relativa frecuencia. Dependiendo de su tamaño exacto, pueden aparecer desde una vez cada pocas semanas hasta una vez cada pocos años.
La mayoría se desintegra antes de llegar al suelo y muchas veces pasan desapercibidos porque ocurren sobre océanos o zonas poco pobladas.
En este caso, además, había una razón adicional para que no fuera detectado con anticipación. Según la ESA, el momento y la dirección de la entrada indican que el objeto no podía ser visto por los telescopios que vigilan el cielo nocturno en busca de asteroides cercanos a la Tierra. Es posible que se haya aproximado desde una región brillante del cielo, lo que podría haber dificultado su observación.
Esto no es algo inusual, informa la agencia científica. Hasta ahora, agrega la ESA, solo 11 objetos naturales han sido detectados con éxito antes de entrar en la atmósfera terrestre. Los objetos pequeños que se acercan desde zonas luminosas del cielo, incluso al anochecer, como parece haber ocurrido en este caso, suelen pasar desapercibidos para los sistemas actuales de vigilancia.
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Precisamente por eso, el equipo de Defensa Planetaria de la ESA trabaja en mejorar la capacidad de detección temprana, informó la entidad. Entre los proyectos en desarrollo está el telescopio Flyeye, diseñado para observar grandes áreas del cielo al mismo tiempo y aumentar la velocidad con la que se identifican estos objetos antes de que entren a la atmósfera. El objetivo es tener cada vez más margen de tiempo para saber cuándo y dónde podría producirse un impacto.