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24 Sep 2022 - 2:36 p. m.

La historia de los colombianos que simularon en Polonia una misión espacial

Siete colombianos adscritos a la Fuerza Aérea Colombiana participaron de una misión análoga internacional en la que buscaban simular escenarios de una aventura espacial real. Buscaban evaluar el desempeño de sus cuerpos.

Juan Diego Quiceno

Periodista de Vivir

César Giraldo Zuluaga

Periodista sección Vivir
El grupo permaneció siete días sin internet, con poca luz y alimento.
El grupo permaneció siete días sin internet, con poca luz y alimento.
Foto: FAC

En una retrospectiva histórica publicada en 2004, la NASA compara el programa Apolo, la misión científica que logró que un hombre llegara a la Luna el 20 de julio de 1969, con el Canal de Panamá. Solo dicha construcción, dice la agencia, “rivalizó en tamaño con el programa Apolo como el esfuerzo tecnológico no militar más grande jamás emprendido por Estados Unidos”. Después de que el presidente John F. Kennedy anunciara a inicios de 1961 el objetivo de enviar a salvo a un estadounidense al satélite, el presupuesto de la NASA creció de $USD 500 millones anuales, a $5.200 millones en 1965, el 5,3% del gasto del Gobierno. Actualmente, ese porcentaje no alcanza el 1%.

La exploración espacial es una empresa costosa. Por eso, no todos los experimentos que quiere realizar la humanidad se pueden desarrollar en la Estación Espacial Internacional o en la Luna: no hay suficiente dinero, pero tampoco tiempo, equipo y mano de obra. Para superar esas limitaciones, los científicos de todo el mundo han optado por simular en algunos lugares de la Tierra los entornos espaciales. Así nacieron las misiones análogas, una serie de pruebas de campo que permiten recopilar datos sobre las fortalezas y las limitaciones de las operaciones que las agencias espaciales quieren desarrollar en el futuro. Para la NASA e instituciones similares a ella, las misiones análogas son un camino relativamente ya recorrido, para Colombia, en cambio, se trata de algo muy nuevo.

Siete colombianos participaron durante el mes de octubre de la primera misión análoga internacional en la que haya estado involucrada la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), la institución que, a falta de una agencia espacial propia, ha concentrado los esfuerzos del Estado en esa materia. Liderados por el teniente coronel Jorge Giovanni Jiménez Sánchez, la misión colombiana viajó a Rzepiennik, una localidad al sur de Polonia, a internarse durante siete días en un hábitat en el que simularon las condiciones de una misión espacial real. Pero mucho antes de eso, se sometieron a un extenuante entrenamiento físico que duró cuatro meses y a decenas de pruebas médicas. (También puede leer: El enredo que está causando la “Agencia Espacial Colombiana”)

“Entrenamos cuatro horas diarias, todos los días durante cuatro meses. Buscábamos tener una eficiencia en el gasto de oxígeno, en el gasto aeróbico y energético” cuenta el capitán Diego Ernesto Cortes Guaje, piloto de la FAC y líder de la misión. Algunos entrenamientos incluyeron retos como permanecer durante dos minutos en una cámara a menos de 120 grados centígrados, o circuitos de nado en campo abierto en Polonia. Durante esos entrenamientos, los signos vitales de los colombianos eran monitoreados por bandas que tenían sujetas a su cuerpo. Al menos se sometieron a exámenes médicos de diez especialidades. Muchos de ellos se realizaron en Medellín, en laboratorios de la Universidad CES como el de Biomecánica y Análisis de Movimiento.

“Nuestro objetivo fue evaluar sus condiciones específicamente en cuanto a musculatura, movimiento y rendimiento físico”, resume Nicolás Gómez Suárez, ingeniero biomédico y docente de la U. CES. Para eso realizaron electromiografías de superficie para conocer la capacidad eléctrica de cada músculo en el movimiento que hace, cómo lo hace, en qué ángulos lo hace y con qué fuerza. Hubo pruebas de antropometría y nutrición, toma de medidas corporales, de porcentaje de grasa, de masa muscular y de tejido óseo. Todos exámenes que los tripulantes se tendrán que volver a hacer de regreso en Colombia, pues la idea es conocer cómo respondió su cuerpo a las condiciones especiales que planteó el hábitat en Polonia. La misión, sin embargo, no fue solo física. Para poder participar de ella, la FAC tuvo que presentar un programa de pruebas científicas a realizar allí.

“Como requisito de participación, diseñamos un manual de operaciones que definía qué investigaciones íbamos a desarrollar. Cada uno debía tener un proyecto particular y enterarse del proyecto de los demás, porque la idea era colaborar entre todos. No fuimos solo a entrenar el cuerpo, debíamos tener una misión científica”, dice el capitán Cortes, que es parte de la dirección de Ciencia y Tecnología de la FAC. Algunos de esos estudios fueron, por ejemplo, experimentos de microgravedad o de desempeño de un róver explorador dentro del hábitat. De todos ellos se conocerán resultados en las próximas semanas, cuando los colombianos analicen todos los datos. (Le puede interesar: Así es la ropa con tecnología de la NASA que alivia algunos síntomas de la menopausia)

Cuando todos los estudios y manuales de operación estaban listos, la misión viajó a Polonia. “Fueron siete días aislados del mundo, sin internet y cualquier contacto con el exterior, con limitaciones de luz, alimentos y agua”, cuenta Cortes: “Vivimos momentos de tristeza y de alegría”.

Siete días de simulaciones

El hábitat en el que los colombianos se internaron fue construido y es operado por la Analog Astronaut Training Center, una compañía privada que fundaron ex profesionales de la Agencia Espacial Europea como Agata Kołodziejczyk. Consta, a grandes rasgos, de una habitación donde pueden dormir seis personas, una cocina, áreas de laboratorio e investigación, un gimnasio y un ala que funciona como refugio en caso de emergencias. De la tripulación de siete colombianos, cinco ingresaron al hábitat y los otros dos tomaron papeles en el centro de control del hábitat, desde donde se deciden las simulaciones que las personas confinadas tendrán que vivir y superar.

Allí afuera estuvo el teniente coronel Jorge Giovanni Jiménez Sánchez. “En el centro de control lo que hacíamos era planear, por ejemplo, una emergencia de radiación. Se les avisó que una tormenta de radiación solar estaba sucediendo e iba a impactarlos. Ellos debían entonces proceder, simulando toda la respuesta. Desde el centro de control se analizaban cosas como el comportamiento y el trabajo en equipo, si su proceder cumplía o no con las reglamentaciones, si podrían sobrevivir o no una emergencia de ese tipo real”, cuenta Jiménez. Dichos ejercicios podían durar hasta 13 o 14 horas diarias, y al final cada tripulante debía escribir un blog dentro del hábitat, que podía y era leído por el centro de control. “Así también veíamos su desempeño mental”, apunta Jiménez. (También puede ver: Misión DART de la NASA se estrellará el lunes con un asteroide)

En una ocasión, por ejemplo, el entrenamiento comenzó antes del desayuno (cuyas raciones, como todas las comidas, eran limitadas). Tras las cuatro o cinco horas que duró la simulación, el hambre apremiaba y el humor de todos se ensombreció. “Estaban irascibles y comenzaron los roces entre ellos. La dinámica del equipo cambió. Se empieza a saber quién es el más conciliador, quien es el menos. Y cuando creían que podían ir terminando sus jornadas, cambiábamos los husos horarios”, dice Jiménez. El día comenzaba en la hora cero, según el huso horario que definía el centro de control, pero este a veces era el de Polonia y otras veces podía ser el colombiano o cualquier otro. Cuando eso sucedía, la tripulación debía volver a comenzar el trabajo del día a día.

“El reto más importante fue soportar las presiones, mantener la calma y tomar las mejores decisiones según la situación”, detalla el capitán Cortes, que estuvo en el hábitat. En otras simulaciones tenían que reparar un instrumento que se había averiado y que era fundamental para su supervivencia, pero cuyo manual de instrucciones estaba en ruso; o prepararse para el impacto de un asteroide contra ellos y resguardarse en el refugio. Se vieron obligados a reparar un cultivo hidropónico (aquel que prescinde totalmente de la tierra para cultivar los alimentos) en el que debían lograr germinación de unas semillas en cuestión de siete días, algo que finalmente sucedió.

Así, en realidad, ven ellos esta experiencia: como una semilla que se planta hacia el futuro cercano y lejano. “Esto es el inicio, algo que debe servir como terreno abonado para cuando el país decida formar una agencia espacial y asignarle un presupuesto oficial para que lidere el tema como nación. Que no sea solo la FAC, a la que de hecho le queda difícil en ciertos ambientes”, reconoce el teniente coronel Jiménez. Sucede que los tratados a los que la humanidad ha llegado a ponerse de acuerdo priorizan la investigación y usos del espacio con fines pacíficos, algo que dificulta el relacionamiento de la FAC con las agencias e instituciones espaciales del mundo, dada su connotación militar.

Por supuesto, hay muchas cosas por mejorar, reconocen todos. Hay hábitats en el mundo que simulan de forma mucho más dura los ambientes espaciales, en escenarios terrestres como los desiertos, los océanos, el Ártico o incluso zonas volcánicas. También se deben perfeccionar los procedimientos internos como, por ejemplo, la elección de las personas que deben hacer parte de esas simulaciones. “Hacia el futuro, queremos tener claro un método”, adelanta Jiménez. Porque la idea, confirma, es continuar. La FAC se plantea tener misiones análogas de forma anual, elevando poco a poco el nivel de dificultad con miras, quizás en algún momento, de que el sueño de que algún colombiano vaya al espacio, tan lejano hoy, sea una posibilidad un poco más real.

El capitán Cortes, que ha soñado toda su vida con ser astronauta e ir al espacio, es claro: “nada de esto que estamos haciendo, asegura que vaya a suceder así en un corto o mediano plazo, porque se requieren incluso tratados internacionales”, dice, pero están seguros de que están en la ruta correcta.

La tripulación completa estuvo conformada por:

Teniente Coronel Jorge Giovanni Jiménez Sánchez

Capitán Diego Ernesto Cortes Guaje

Subteniente Cristhian Antonio Campos Chaparro

Subteniente Joseph Néstor David Sequeda Ramon

Subteniente Ingrid Xiomara Bejarano Cifuentes

Doctor Diego Leonel Malpica Hincapié

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