¿Los gases lacrimógenos vencidos se convierten en cianuro? Científicas responden

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La senadora Katherin Miranda denunció en redes que se estaban usando gases lacrimógenos vencidos en Ibagué, y que eso causaría que el gas se convierta en cianuro. Una bioquímica dice que sí y una toxicóloga que no. En todo caso, el uso de gases vencidos es peligroso.

La senadora de la república, Katherin Miranda, denunció a través de su cuenta de Twitter que el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), supuestamente habría usado latas de gases lacrimógenos que se habrían vencido en febrero de 2013. De acuerdo con la senadora, después de vencidos estos gases se convertirían en cianuro de hidrógeno causando así la muerte.

Otros usuarios hicieron las mismas denuncias, esta vez en Neiva, con la misma empresa, pero con fecha de vencimiento de 2014.

En el “Reglamento para el uso de la fuerza y el empleo de armas, municiones, elemento y dispositivos menos letales, por la Policía Nacional” (que se publicó en 2017 y tiene versiones cambiantes desde 2009), no se hace mención al cuidado que se ha de tener con la fecha de vencimiento de las llamadas “armas no letales”. Entonces, ¿es cierto que lo gases lacrimógenos vencidos liberen cianuro?

En la foto de Katherin Miranda se evidencia una lata de gas de la empresa brasilera “Cóndor, Tecnologías No Letales”, el proveedor de armas no letales de las fuerzas militares de Brasil. La lata incluye una advertencia: “Es peligrosa su utilización después de la fecha de validación”. El modelo es un GL-300-T, o “granada triple de gas lacrimógeno”, según la página web de la empresa.

Para saber si la lata de gas lacrimógeno vencida podría derivar en cianuro o no habría que saber qué contiene, dado que hay distintos tipos de gas lacrimógeno y distintas maneras de fabricarlos y adquirirlos. Uno de ellos es el alfo-cloro-acetofenona, o gas CN, un sólido cristalino, arenoso e incoloro que según la ficha técnica del Right to Know Hazardous List, tiene un “irritante olor a flores”. (En vivo: Paro Nacional)

De acuerdo con una fuente de la Policía que prefiere resguardar su nombre, hace más de 18 años que la Policía Nacional no utiliza CN. “Cuando el producto se vence pierde propiedades químicas como los detonantes”, dice. Lo que sí usa la Policía colombiana es el clorobenzilideno malononitrilo, o Gas CS, un gas lacrimógeno clasificado como “no letal”. (Lea aquí: Estas son las 87 personas desaparecidas en el Paro Nacional, según Defensoría)

Su acción es más diez veces más rápida que el gas CN y más irritante para los ojos, mucosas de la nariz, la piel y el tracto respiratorio. “Para uso de la policía, se puede diseminar como un aerosol generado pirotécnicamente, como una nube de polvo o, en solución, como un aerosol líquido”, dice la ficha técnica.

Según la lista de armas químicas de la PAHO, no hay muertes registradas por uso de CS. “Se necesitarían altas concentraciones de CS en espacios reducidos en un periodo prolongado de tiempo para alcanzar dosis letales. Bajo estas condiciones, se puede presentar daño pulmonar que lleve a la asfixia y a la falla circulatoria”.

Bueno, y si vencen, ¿pasa algo? De acuerdo con una nota de El País de España sobre gases CS vencidos usados por fuerzas policiales para dispersar marchas feministas en Ciudad de México, los gases antidisturbios no caducan pero su mecanismo sí, lo que provoca que las partículas que se liberan sean más dañinas. “Lesiones en la piel, eritemas, lo que se vio no son síntomas normales del CS. Pueden pasar, pero no son normales. Eso refuerza la idea de que no estaba en condiciones de ser utilizados”, dijo a ese medio Daniel Gómez-Tagle, especialista mexicano en uso de la fuerza. (¿Qué hago si la Policía me detiene en medio de las protestas del Paro Nacional?)

“Dentro de los gases lacrimógenos utilizados en Colombia existen varios tipos de gases que se consiguen artesanalmente, comercialmente y los que usan las autoridades. Teniendo en cuenta que los gases lacrimógenos generalmente usados por las autoridades, se recomienda básicamente la ventilación debido al comportamiento de la sustancia que consiste en formar nubes que están por encima del suelo, es decir, se elevan y en este caso el agua no funcionaría puesto que el producto estaría en el aire”, explica la doctora Pavón. (Ciudadanos en Siloé piden que cese la violencia en Cali)

Pero volvamos al cianuro. De acuerdo con Nury Vargas, bioquímica de la nacional, el gas CS tiene potencial cianogénico. “Sin embargo, a concentraciones de hostigamiento, la producción de cianuro sería excesivamente pequeña y sin ninguna importancia clínica. Aclarando que el producto se debe encontrar dentro de las fechas de vida útil entregadas por el fabricante, si el producto no se encuentra en este tiempo de vida útil, se incrementa la probabilidad de generar el cianuro de hidrógeno”.

Es decir que, para Vargas, sí hay potencial de que el gas CS de convierta en cianuro pero su concentración sería tan mínima que no representa un riesgo para la salud mayor que el gas lacrimógeno en sí. Para la doctora Diana Pava, médica toxicóloga, el vencimiento de las latas de gas lacrimógeno CS no hace que se convierta en cianuro, sino que la lata pierda otras propiedades químicas, como su capacidad para explotar.

“Cuando se libera el gas CT y entra en contacto con el aire o la humedad puede formar gases tóxicos como el cloruro de hidrógeno, pero no cianuro. Puede reaccionar con otras sustancias como cloro o bromo, pero cianuro no. Eso no es así. Sigue siendo un gas asfixiante que ahoga y da taquicardia, pero no son letales, por eso están autorizados”, explica.

Sin embargo, el uso indiscriminado y no reglamentario de este gas puede llegar a ser letal como ha denunciado Amnistía Internacional en Tear Gas: An investigation, un sitio multimedia interactivo de la organización donde se examina en qué consiste el gas lacrimógeno y cómo se utiliza, y se documentan decenas de casos de uso indebido por las fuerzas de seguridad en todo el mundo, a menudo con el resultado de lesiones graves o muerte. Entre los 80 países analizados está incluído Colombia.

El Espectador no pudo confirmar que en Ibagué se estén disparando gases vencidos, sin embargo, en Bogotá las latas que pudimos encontrar (calle 6, frente a la Policía) tienen fecha de vencimiento futura.

Ahora, esto no significa que el gas lacrimógeno, vencido o no, sea inocuo o inofensivo. Es una modalidad ampliamente usada por fuerzas militares y policiales para disipar manifestaciones, y puede causar irritación en los ojos y garganta, tos seca y en algunos casos desmayos.

Dado que el tercer pico de la pandemia continúa en Colombia, la recomendación es alejarse lo más posible de los gases lacrimógenos porque causan tos y pueden provocar que quienes se manifiestan se quiten el tapabocas y tosan cerca los unos de los otros, una probada vía de contagio del COVID-19.

Cabe recordar que en octubre del año pasado, un fallo de tutela proferido por el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá, ordenó a la Policía Nacional suspender el uso de los agentes químicos en protestas sociales. Esto incluía armas no letales como los dispositivos lanzadores de pimienta, con propulsión pirotécnica, gas o aire comprimido; granadas con carga química CS, OC; granadas fumígenas, cartuchos con carga química CS, OC, y cualquier sustancia semejante. Esto, justamente, para evitar aún más complicaciones por la emergencia sanitaria causada por el Covid-19.

Sin embargo, en noviembre esta orden fue disuelta. Esta decisión judicial se sumó al fallo de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia de septiembre del año pasado. En ese momento, el alto tribunal determinó que el Esmad se había excedido en su accionar durante las protestas de septiembre pasado y noviembre de 2019. Los demandantes de esa tutela hicieron fuertes críticas a cómo el Esmad usó durante las marchas de 2019 escopetas calibre 12 con munición tipo bean bag (que fue el artefacto que se incrustó en la cabeza de Dilan Cruz y le ocasionó la muerte). El alto tribunal ordenó que el Esmad suspenda su uso hasta que se haga una verificación exhaustiva que constate la existencia de garantías para la reutilización responsable y mesurada de dicho instrumento.

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