La Real Academia Sueca de Ciencias concedió este miércoles en la madrugada el Premio Nobel de Química 2026 a Henri B. Kagan y Kenso Soai por el descubrimiento de "los efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica".
"El premio de este año trata sobre química fundamental. Muchas moléculas existen en dos versiones diferentes. Es como ocurre con mis manos: son imágenes especulares una de la otra. Se parecen, pero no son idénticas. No puedo superponer una mano exactamente sobre la otra", explicó Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química.
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A lo que se refiere Linke es a que cuando se producen algunas moléculas de la vida, se producen dos copias que parecen idénticas, pero no lo son, porque solo una se encuentra en las proteínas de las células.
El Comité del Nobel lo explica con un ejemplo sencillo: imagine que es un cerrajero que fabrica llaves. El problema es que, al producirlas, siempre obtiene dos copias idénticas, pero solo una encaja en la cerradura. Si el cliente intenta abrir con la llave "equivocada", puede dañar la cerradura. Así sucede con moléculas como los aminoácidos, muy importantes para la vida porque son las unidades que forman las proteínas.
Y las proteínas, a su vez, cumplen con una enorme variedad de funciones, como actuar como enzimas, formar estructuras celulares, transportar moléculas, participar en señales químicas y defender al organismo . El caso es que muchos aminoácidos existen como dos variantes especulares, explican desde el Premio Nobel, es decir, como dos versiones que son imágenes una de la otra, como ocurre con la mano izquierda y la derecha.
Sin embargo, solo una de ellas es la que utilizan casi exclusivamente las células para construir proteínas. ¿Cómo se "elige" a una sobre la otra? ¿Por qué?
Como explica el Comité del Nobel, la vida tiene una marcada preferencia por una de las dos orientaciones. “Todas las proteínas de nuestro organismo están construidas a partir de aminoácidos de una sola orientación: la izquierda. Las versiones derechas prácticamente no aparecen en la naturaleza. Por eso, la vida tal como la conocemos es homoquiral”, explicó Linke. La homoquiralidad es la tendencia de la vida a utilizar una sola de las dos formas especulares.
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Los científicos entienden todo esto más o menos bien, pero durante mucho tiempo no comprendían cómo podía surgir espontáneamente esa preferencia tan marcada por una de las dos formas. Como ilustraba Linke, la pregunta es: ¿cómo puede surgir la quiralidad? ¿Cómo consigue la química elegir solamente una de las dos imágenes especulares? Justamente, Henri B. Kagan y Kenso Soai ayudaron a resolver ese misterio.
La vida elige "un lado"
Uno de los problemas de no entender por qué la química de la vida elige siempre un “lado” sobre el otro es que muchas moléculas activas utilizadas en medicamentos también son quirales. Una de las dos formas puede producir el efecto terapéutico deseado, mientras que la otra puede no tener ningún efecto o, en el peor de los casos, incluso resultar perjudicial. Linke se preguntaba qué hace que la química se incline por una y no por la otra. En principio, dice, si partimos de sustancias que no tienen ninguna orientación “izquierda” o “derecha”, ambas deberían tener las mismas posibilidades de formarse.
Lo esperable sería obtener una mezcla de las dos.
El desafío que abordaron Henri B. Kagan y Kenso Soai fue precisamente entender cómo una reacción puede romper esa aparente igualdad y favorecer una de las dos formas, sin necesidad de introducir desde el comienzo otra molécula quiral que le indique qué camino tomar.
"Sus descubrimientos condujeron a una reacción química que, espontáneamente y sin la participación de otras moléculas quirales, produce una sola de las imágenes especulares", dijo Linke. "Es la primera vez que algo así ocurre desde los procesos que dieron lugar a la quiralidad de la vida, hace miles de millones de años".
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Kagan descubrió una nueva manera de manipular las reacciones químicas para producir un exceso mucho mayor de una de esas dos formas especulares de lo que se creía posible. Es decir, y en palabras mucho más sencillas, si una reacción normalmente podía producir las dos versiones de una molécula en proporciones muy similares, Kagan encontró cómo hacer que una de ellas predominara de manera mucho más marcada sobre la otra.
Soai, por su parte, descubrió cómo hacer que esa preferencia se reforzara a sí misma una y otra vez. En su reacción, cuando empezaba a aparecer una de las dos versiones, esa misma molécula ayudaba a que se formaran más moléculas de su misma versión. En 2003, consiguió demostrar que una reacción química podía producir únicamente una de las dos imágenes especulares, algo que, hasta entonces, solo se conocía en la naturaleza.
Así, una diferencia que al comienzo podía ser muy pequeña se iba haciendo cada vez mayor: se formaba una molécula “izquierda”, esa molécula favorecía la formación de otras “izquierdas”, y estas favorecían todavía más la producción de “izquierdas”. Es como si una pequeña ventaja inicial se convirtiera, paso a paso, en una enorme preferencia. A este mecanismo se le llama autocatálisis.
"Kenso Soai, ganador del Premio Nobel de Química 2026, diseñó la primera reacción química en la que se forma únicamente una de las dos clases de moléculas que son imágenes especulares entre sí. Aparte de la propia vida, nadie había logrado algo semejante. La llamada reacción de Soai es uno de los experimentos químicos más sorprendentes que se hayan realizado", señaló la revista Nature en sus redes sociales.
"Bueno, estoy muy emocionado de recibir esta maravillosa noticia. Por supuesto, este es el día más emocionante, uno de los días más emocionantes, de mi vida. Estoy muy feliz de compartir el premio con el profesor Kagan, un químico orgánico tan reconocido", reaccionó, en una llamada en vivo durante la ceremonia, uno de los galardonados, el ahora Nobel, Kenso Soai.
"Estoy muy feliz de recibir este premio porque este campo ha sido reconocido por el Comité Nobel. Hay muchísimos investigadores excelentes trabajando en el campo de la quiralidad, así que me siento especialmente feliz".
¿Por qué es importante saber esto?
El Comité Nobel destaca que los descubrimientos de Kagan y Soai dieron a los químicos nuevas formas de diseñar y controlar reacciones.
Esto puede ser útil, dice el comité, para fabricar medicamentos, aromas, fragancias y agroquímicos, donde a veces se necesita una versión específica de una molécula y no su imagen especular. Además, los efectos no lineales permiten entender mejor qué ocurre durante una reacción y ajustar las condiciones para obtener una mayor cantidad de la versión deseada. Así, es posible conseguir productos más puros.
Kagan nació en 1930 en Boulogne-Billancourt, Francia. Obtuvo su doctorado en 1960 en el Collège de France y fue profesor emérito de la entonces Université Paris-Sud. Por su parte, Kenso Soai nació en 1950 en Hiroshima, Japón. Se doctoró en 1979 en la Universidad de Tokio y posteriormente fue profesor en la Tokyo University of Science, donde actualmente es profesor emérito.
Hace un año, el Nobel de Química reconoció a Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi por desarrollar los marcos metal-orgánicos (MOF), materiales formados por átomos metálicos y moléculas orgánicas que se ensamblan en estructuras con diminutos espacios en su interior.
Esos poros funcionan como una especie de “habitaciones” moleculares capaces de atrapar y almacenar sustancias específicas, lo que abre aplicaciones para capturar dióxido de carbono, almacenar gases, retirar contaminantes del agua e incluso extraer agua del aire.
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