
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
No habían pasado 24 horas desde la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump cuando las Fuerzas Militares ejecutaron el primer bombardeo de la actual administración contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
El operativo, que se venía planeando desde hacía varias semanas, se desarrolló en el Catatumbo –región fronteriza con Venezuela–, específicamente en los municipios de Tibú y El Tarra. Allí, desde hace más de un año, el ELN libra una intensa guerra con el Frente 33 de las disidencias de las FARC, conocido como el Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF).
En la noche de este miércoles, el presidente Petro confirmó que el balance preliminar del bombardeo deja siete guerrilleros muertos, una captura y la incautación de 12 fusiles. “Es posible que haya más heridos que se llevaron en grupos dispersos que escapan por la zona”, escribió el mandatario el 4 de febrero en su cuenta de X.
En ese mismo mensaje, el presidente fue enfático en señalar que el Gobierno abrió la puerta a una mesa de negociación en el marco de la paz total, pero que el ELN la desaprovechó. “Hace tres años se le propuso al ELN un proceso de paz. Nos respondió hace un año asesinando 200 campesinos en el Catatumbo”, escribió.
He ordenado un catorceavo bombardeo de la fuerza pública en mi gobierno, está vez en el Catatumbo, hemos investigado, hasta donde es posible, la no presencia de menores.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) February 5, 2026
Siete miembros del ELN han muerto, un capturado y 12 fusiles han sido recuperados.
Es posible más heridos… https://t.co/YH83xYitGi
Esa arremetida violenta en Norte de Santander —que derivó en la peor crisis humanitaria del país en los últimos 20 años— fue, de hecho, la que llevó a la suspensión de la mesa de negociación en enero de 2025.
La comisión especial que Petro envió para hablar con el ELN
Sin embargo, parece que los intentos del Gobierno de un acercamiento de diálogo con el ELN no acaban del todo. En otro trino, Petro volvió a llamar a esa estructura armada a aceptar una “misión de verificación científica e internacional” que permita la “entrega total de la infraestructura que sirve al narcotráfico multinacional” y, con ello, “recobrar el sendero de la paz”. En ese mensaje también invitó a la Iglesia Católica a ayudar a configurar esa instancia de verificación.
Fuentes cercanas al proceso le confirmaron a Colombia+20 que esos acercamientos se vienen dando desde el lunes pasado. Ese día se realizó una reunión en el Catatumbo en la que participaron la delegación del Gobierno en el suspendido proceso de paz con el ELN, así como representantes de los gobiernos de Suiza y Noruega y de la Iglesia Católica.
La reunión también contó con la presencia de Víctor Currea de Lugo, una figura que volvió al radar político en septiembre de 2025. Su reaparición ocurrió tras la Asamblea General de la ONU, cuando acompañó al presidente Petro a una manifestación en Nueva York desde la que el mandatario instó a soldados estadounidenses a “desobedecer” órdenes de Donald Trump sobre Gaza. Ese episodio terminó costándole la visa a Estados Unidos.
Currea de Lugo, señalado por acoso sexual y cercano al círculo del presidente, ha acompañado a Petro en giras internacionales –como la visita a Arabia Saudí–, participa en la mesa con exparamilitares y ahora aparece como parte del núcleo de los acercamientos con el ELN.
Los factores Trump y Venezuela
La narrativa del presidente Petro frente al ELN no es nueva.
El 7 de enero, tras su llamada con Trump –realizada en medio de un capítulo de tensiones diplomáticas marcado por la situación en Venezuela– Petro afirmó que le había explicado al mandatario estadounidense que era necesario “quitar el mayor factor de violencia entre Colombia y Venezuela, que hoy por hoy se llama el Ejército de Liberación Nacional”.
Ese discurso no se vio reflejado solamente en los bombardeos, sino en la clasificación de Pablito, uno de los comandantes del ELN y considerado su referente militar principal, como “objetivo de alto valor”
Lea también: Clan del Golfo suspende mesa de paz por promesa de Petro a Trump de capturar a Chiquito Malo
Para Laura Bonilla, investigadora y subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), “poner a Pablito como objetivo de alto valor cierra completamente la puerta para el ELN. Más los bombardeos, más el hecho de que el Gobierno viene en una campaña de remilitarización de la seguridad”, dice Bonilla.
Todo esto debe leerse, además, en una clave del contexto geopolítico. El ELN ha construido durante años una retaguardia funcional en Venezuela —logística, refugio, economías ilegales y capacidad de repliegue—.
En ese sentido, la colaboración del Gobierno colombiano con Estados Unidos es entonces fundamental para sostener la estabilidad que ha tenido el gobierno con Delcy Rodríguez a la cabeza tras la captura de Maduro por parte de fuerzas de ese país.
En entrevista con El Espectador, el embajador Daniel García-Peña señaló que durante la reunión se conversó “mucho de las posibilidades que Colombia juega en la reconstrucción y estabilización de Venezuela”.
✉️ Si le interesan los temas de paz, conflicto y derechos humanos o tiene información que quiera compartirnos, puede escribirnos a: cmorales@elespectador.com, nortega@elespectador.com o aosorio@elespectador.com.
