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La lucha por los DD. HH. de Aida Quilcué, hoy en la disputa por ser vicepresidenta

La senadora indígena y lideresa del Cauca ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos de las mujeres, de los pueblos indígenas y de las víctimas del conflicto armado. Ahora es la fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda. Así ha sido su trayectoria.

Redacción Colombia +20

10 de marzo de 2026 - 01:34 p. m.
En 2022, quedó como congresista indígena por la Circunscripción Especial Indígena
Foto: Cristian Garavito

Faltaban tres horas para la elección. En el congreso del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), celebrado en La María, Piendamó, en 2007, la persona del pueblo Páez que debía ocupar un cargo en la consejería no apareció. Las autoridades necesitaban a alguien que lo reemplazara y eligieron a la lideresa Aida Quilcué. No solo quedó como delegada de Tierra Adentro, sino que, en los 37 años de historia del CRIC, se convirtió en la primera mujer en ser representante legal de la organización.

El liderazgo de Quilcué, hoy fórmula vicepresidencial del candidato Iván Cepeda, nació en la frontera burocrática entre dos departamentos donde los pueblos indígenas reasentados tras la avalancha del río Páez en 1994 —que dejó 1.100 muertos, 500 desaparecidos y acabó con las viviendas de miles de personas, incluida la de ella— no eran de nadie. En Cauca decían que nos los podían atender porque estaba en Huila. Y en Huila decían que estaban censados en el Cauca. Ahí comenzó su vida como defensora de los derechos de los pueblos indígenas.

“Hubo una desatención muy fuerte, incluso yo diría una vulneración sistemática de los derechos fundamentales. A raíz de eso la misma gente decidió organizarse a través del Consejo Regional Indígena del Cauca, proceso que acompañé para reivindicar ese derecho de la atención de los pueblos indígenas del Huila, y por eso terminé trabajando en atención al usuario de la Asociación Indígena del Cauca, una EPS indígena”, contó en 2022 Quilcué en una entrevista con Alfredo Molano.

Desde ahí escaló cargo por cargo —gobernadora de resguardo, presidenta del Consejo Regional Indígena del Huila, consejera mayor del CRIC— hasta llegar a representar a los pueblos indígenas ante las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la mesa de negociación de los Acuerdos de La Habana y al Senado de la República en 2022, como congresista indígena por la Circunscripción Especial Indígena, avalada por el partido Mais (Movimiento Alternativo Indígena y Social).

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En el Congreso —donde ha estado vinculada a la Comisión Primera Constitucional— se centró en la defensa de las poblaciones indígenas, agendas de derechos humanos y paz.

Quilcué, de 53 años, ha trabajado para que los 102 pueblos indígenas que existen en Colombia sean visibles y tratados con dignidad y respeto. La construcción de paz, las salidas negociadas de los conflictos, la verdad sobre las afectaciones que han vivido los indígenas, la importancia del papel de la mujer en la toma de decisiones y la necesidad de una reparación a las víctimas de la guerra han sido sus banderas.

“Es muy importante e histórico para los pueblos indígenas conocer la verdad. Pero una verdad donde empecemos a descolonizar esa mirada discriminatoria y racista en muchas ocasiones, porque en el país nos conocen como rebeldes, revoltosos, salvajes, terroristas, y queremos que esta verdad nos empiece a mostrar la verdad que necesitamos los pueblos indígenas y los pueblos étnicos en el país. Hemos sufrido afectaciones como el desplazamiento forzado, donde muchas de las mujeres indígenas hemos sido las más afectadas y hemos tenido que sufrir el desarraigo de nuestro territorio”, dijo en 2018, en un evento de la Comisión de la Verdad.

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La aspiración a la vicepresidencia de Quilcué tiene un componente simbólico y se ha leído como un contrapeso a la candidatura de la senadora Paloma Valencia, quien también es del Cauca y en 2015 tuvo una salida en falso cuando señaló que el Centro Democrático tenía previsto promover en el departamento un referendo para “decidir si partimos el departamento en dos. Uno indígena, para que ellos hagan sus paros, sus manifestaciones y sus invasiones, y uno con vocación de desarrollo donde podamos tener vías, se promueva la inversión y donde haya empleos dignos para los caucanos”.

Además, el abuelo de Valencia era el dirigente conservador Guillermo Valencia, quien fue una de las figuras de la élite de ese departamento que se opuso al movimiento indígena encabezado por Manuel Quintín Lame.

El asesinato de su esposo y su lucha por las víctimas

Quilcué conoce bien la historia de la guerra. No solo por el liderazgo que ha ejercido en un territorio marcado históricamente por el conflicto armado, sino porque ha tenido que vivirla. En 2008, mientras era consejera mayor del CRIC y negociaba con el expresidente Álvaro Uribe Vélez el levantamiento de la minga que tenía bloqueadas las vías del Cauca, el Ejército Nacional asesinó a su esposo, José Edwin Legarda Vásquez.

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Los uniformados le dispararon al vehículo en que se movilizaba en el municipio de Totoró. La Procuraduría encontró inconsistencias en la versión oficial y la JEP terminó reconociendo el hecho como una ejecución extrajudicial e investigar lo sucedido. Seis militares fueron condenados; dos de ellos quedaron en libertad condicionada tras acogerse a ese tribunal.

Para las autoridades indígenas, el crimen no fue casual: fue un golpe dirigido contra el movimiento que se oponía a las políticas de seguridad democrática. “Fue el momento más difícil de mi vida, del que espero conocer la verdad”, dijo Quilcué a Colombia+20 en octubre de 2021 cuando fue galardonada con el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos.

La muerte de su esposo no la detuvo. El respaldo de la juventud caucana, la Guardia Indígena y distintas organizaciones sociales la sostuvo en pie. “Sabíamos que la estrategia de quienes quieren rompernos lo hacen estigmatizando, asesinando y judicializando… Me animaron a seguir en la lucha, porque las vulneraciones siguen siendo vigentes. Creo que quienes hemos transitado por el camino de lo colectivo no podemos desfallecer”, añadió entonces a este diario la lideresa.

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Eduin Mauricio Capaz Lectamo, coordinador del área de derechos humanos del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), destaca que la trayectoria de Quilcué ha estado atravesada por su participación en procesos sociales y de reivindicación. “A lo largo de su vida siempre ha estado alrededor de los procesos y las reivindicaciones sociales. Una trayectoria como la de Aida reconoce, ha participado, ha luchado y ha tenido dificultades en torno a lo que significan los procesos sociales y lo importantes que han sido para el país”, explicó a Colombia+20.

Además, señala que alrededor de su liderazgo también se ha tejido un proceso colectivo de lucha de las víctimas. Quilcué, dice Capaz, no solo ha vivido distintas violencias a lo largo de su vida, sino que también ha acompañado a comunidades, familias y sectores sociales que, desde esa condición, “han logrado transformar situaciones para aportarle al país y convertirse en agentes transformadores, agentes concretos de paz”.

Lo que representa su aspiración para los pueblos indígenas

Quilcué sabe que su presencia incomoda. Es una mujer nasa que ha llegado a espacios que históricamente le han sido negados a su pueblo. Acompañada casi siempre por la Guardia Indígena y en medio de mingas, le ha exigido al Gobierno Nacional cesar la guerra en su región, apoyar a las mujeres y garantizar condiciones de vida dignas: colegios, centros de salud, abastecimiento de alimentos y respeto por las cosmovisiones.

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Ese liderazgo —y las tensiones que ha generado— se ha visto en escenarios políticos. En junio de 2017, durante un debate de control político sobre seguridad convocado por el Centro Democrático, Quilcué tomó la palabra y confrontó a la senadora María Fernanda Cabal. “No puedo aceptar en este recinto que digan que los defensores y las organizaciones sociales y populares del país no nos pronunciamos en contra de la guerra. Lo hemos hecho de manera permanente”, dijo en el Congreso.

Luego fue más directa. “Invito a la senadora Cabal a que supere la xenofobia y el odio contra los pueblos indígenas, porque cada vez que interviene es para señalarnos. No utilicen la guerra del Cauca para el proselitismo político”, dijo la senadora.

Para el líder indígena Capaz Lectamo, el nombre Aida Quilcué en esta contienda simboliza buena parte de las luchas que han atravesado los pueblos indígenas y las víctimas del conflicto en Colombia: “Representa la posibilidad de las víctimas y la importancia que han tenido en un país con una historia muy alta de revictimización, de olvido del Estado colombiano y de exclusión. La inclusión del nombre de la senadora Aida en estas apuestas también se convierte en un escenario de justicia social alrededor de las casi ocho millones de víctimas que dejó el conflicto armado”.

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