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La condena de 22 años de prisión contra Simeón Pérez Marroquín, conocido como El Viejo, por el crimen contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, volvió a poner en el debate la posible relación de la disidencia de la FARC conocida como Segunda Marquetalia con este caso.
Según el testimonio de Pérez Marroquín recogido por la Revista Semana, ese grupo armado fue el que responsable del atentado y la habría sido impartida por José Aldinever Sierra Sabogal, conocido como Zarco Aldinever y quien murió en Venezuela en agosto pasado tras un ataque del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
No es la primera vez que se relaciona a la Segunda Marquetalia, comandada por Iván Márquez, con el atentado contra Miguel Uribe cometido el 7 junio de 2025. El Ministerio de Defensa y la Policía han señalado que ese grupo estaría detrás del ataque.
El caso también se ha trasladado al terreno político. En plena campaña presidencial, la candidata Paloma Valencia cuestionó a su rival Iván Cepeda y lo señaló de haber “facilitado fugas” e “impedido extradiciones” de miembros de la Segunda Marquetalia.
Cepeda respondió que se trata de ataques políticos en el contexto electoral y habló de una “campaña sucia” en su contra y contra el Gobierno, en medio de una contienda que ha estado marcada por la confrontación entre el petrismo y el uribismo.
En su cuenta de X, Cepeda también le pidió al expresidente Álvaro Uribe presentar ante la justicia pruebas que lo relacionen con el ataque a Miguel Uribe.
“En atención a sus recientes declaraciones, le solicito que, a la mayor brevedad, presente ante la justicia las pruebas que sustenten la acusación que ha formulado en mi contra, en relación con el asesinato del senador y candidato presidencial Miguel Uribe”, publicó Cepeda.
Más allá de los señalamientos contra esa disidencias de las FARC, el caso ha reabierto una confusión que se ha mantenido en el debate público: qué es hoy la Segunda Marquetalia, quiénes la integran y, sobre todo, si hace parte o no de los diálogos de paz total del Gobierno.
La Segunda Marquetalia no tiene diálogos actualmente con el Gobierno Petro
La Segunda Marquetalia surgió el 29 de agosto de 2019, cuando antiguos comandantes de las FARC que habían firmado el Acuerdo de Paz, entre ellos Luciano Marín ‘Iván Márquez’, Seuxis Pausias Hernández ‘Jesús Santrich’, Henry Castellanos ‘Romaña’ y Hernán Darío Velásquez ‘el Paisa’, anunciaron su rearme.
En febrero de 2024, anunciaron que iniciaron un proceso de diálogos con el Gobierno de Gustavo Petro. Cuatro meses después, el 24 de junio de 2024, en Caracas, Venezuela, se instaló oficialmente una mesa de diálogos con la Segunda Marquetalia, que para entonces ya era un grupo armado compuesto por varias estructuras con dinámicas propias.
En esa instalación reapareció Iván Márquez, de quien se había especulado su muerte tras un atentado en 2022. Junto a él figuraban como José Aldinever Sierra, el Zarco Aldinever, y Nelson Enrique Díaz, conocido como Iván Alí.
Pero ese proceso solo duró seis meses. El 17 noviembre de 2024, lo que era conocido como Segunda Marquetalia se dividió tras una carta enviada por el propio Iván Márquez a los países y entidades garantes y acompañantes de ese proceso en la que afirmaba que se ha dado un “uso inadecuado a este proceso de paz”.
“Me veo en la obligación de manifestarles que la operación a realizarse en territorio del departamento del Putumayo el 16 de noviembre y las reuniones posteriores a llevarse a cabo con los representantes del Gobierno de Colombia no fueron consultadas con el comandante de la SM (Segunda Marquetalia), así uno de los convocantes sea el jefe de nuestra delegación de paz. En consecuencia, tales reuniones deben entenderse como una iniciativa propia de representantes de las estructuras de los Comandos de Frontera y de la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, que hasta ahora han aceptado ser parte de la Segunda Marquetalia. Las decisiones que allí se tomen no nos comprometen”, decía la misiva.
En contexto: Los detalles desconocidos de la ruptura interna en la disidencia de Iván Márquez
En su momento, esa carta tomó por sorpresa tanto a la delegación del Gobierno en ese proceso, encabezada por Armando Novoa, como a los mismos disidentes que estaban en la mesa con Márquez.
La ruptura y cómo surgió la disidencia Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano
Diez días después, el 26 de noviembre de 2024, el Gobierno y las estructuras que quisieron seguir en esas conversaciones de paz anunciaron que el diálogo seguiría, pero bajo otra denominación: la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB).
“El reconocimiento de los diálogos con la Coordinadora Nacional está respaldado por la resolución presidencial 202 de 2015”, dice un video publicado el sábado por la Oficina del Consejero Comisionado de Paz (OCCP) en el que afirmaron que había desinformación acerca de los diálogos de paz.
La Coordinadora Nacional, ahora bajo el mando de Walter Mendoza, agrupa a guerrilleros de los Comandos de la Frontera -cuyo jefe es Geovanni Andrés Rojas, Araña,- y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico. De acuerdo con estimaciones, en la mesa se quedó dialogando con al menos el 80 % de los hombres que estaban antes de la ruptura.
“El Gobierno Nacional adelanta una mesa de diálogos de paz con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano que no tienen nada que ver con las acciones o hechos atribuidos a la Segunda Marquetalia”, dice también la grabación publicada por la OCCP.
Para quienes siguen insistiendo y desinformando acerca de los supuestos diálogos entre el Gobierno nacional con la Segunda Marquetalia.
— Consejería Comisionada de Paz (@ComisionadoPaz) March 22, 2026
❌ Desde noviembre de 2024, no existe ninguna mesa de negociación, acercamiento ni diálogo entre el Gobierno nacional y este grupo armado… pic.twitter.com/Lygi93A8Y9
Desde esa ruptura, el nombre Segunda Marquetalia dejó de corresponder a un solo actor y eso marcó un punto de quiebre que todavía genera confusiones.
La primera es que el nombre Segunda Marquetalia ha seguido utilizándose en el debate público para referirse a distintas estructuras, pese a que ya no corresponde a un bloque unificado.
La otra es que el señalamiento de ese grupo armado en investigaciones judiciales —como en el caso del asesinato de Miguel Uribe— ha contribuido a reforzar la idea de que el Gobierno negocia con el mismo grupo al que hoy se le atribuyen hechos violentos.
Más allá del caso puntual, la confusión revela un problema de fondo y es cómo la fragmentación de los grupos armados en Colombia ha hecho cada vez más difícil identificar quién es quién en el conflicto. Esa falta de claridad no solo complica la conversación pública, sino también la forma en que se entienden —y se evalúan— los avances y riesgos de la política de paz total.
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